Cita Histórica


“El único árbitro de nuestro destino es la voluntad soberana de nuestra Patria”
Pedro Albizu Campos

 

Puerto Rico • 22 al 28 de mayo de 2008

 

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Gracias, Carlos Delgado, por ser como eres PDF Imprimir E-Mail
Elliott Castro Tirado / Claridad   

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Es cierto e innegable que la situación económica del país está difícil. Pero mientras los políticos consumen el tiempo echándoles la culpa a sus rivales, muchos ricos simplemente buscan la manera de obtener el mayor provecho posible para sus bolsillos de las medidas de emergencia implantadas y algunos supuestos analistas presentan un cuadro catastrófico repleto de pesimismo, ciudadanos particulares como el pelotero Carlos Delgado han asumido responsabilidades que en teoría, no le debieran corresponder.

¿Qué clase de sociedad es la nuestra, en la que algunos de sus hijos que tienen la sensibilidad que les falta a otros, tienen que asumir el liderato para levantar dinero para ayudar a los más necesitados? Eso debiera ser simple y llanamente responsabilidad del Estado, como también lo son combatir los fuegos y dirigir el tránsito. A nadie se le ocurriría que se cobrara a los que utilicen el servicio de bomberos o los que requieran ayuda de la policía. Del mismo modo, una de las principales responsabilidades de cualquier sociedad debiera ser garantizar la salud y la educación de forma gratuita para todos, especialmente los niños.

Lamentablemente, el sistema que impera en Puerto Rico no tiene ésas entre sus prioridades. Menos mal que tenemos personas como Carlos Delgado. Lo único que hay que hacer es imaginarse qué hubiera sucedido con las organizaciones comunitarias que Delgado ha ayudado directamente, si no lo hubiera hecho. Las que hubieran sobrevivido, definitivamente ofrecerían menos servicios y atenderían menos personas aún.

Carlos Delgado se gana mucho dinero porque es un extraordinario pelotero. Lo más fácil para él sería asignar una cantidad anual para atender necesidades de instituciones o mejor aún, adoptar una que otra o a personas directamente. Con eso, merecería un gran aplauso, pues sería muchísimo más que lo que hacen otras personas con gran capital.

Pero él no se conforma con eso. Por el contrario, además de realizar importantes aportaciones de su bolsillo, coloca su enorme poder de convocatoria al servicio, principalmente de instituciones que sirven a los niños más necesitados del país. No conforme con eso dedica buena parte de su tiempo a desarrollar al máximo de eficiencia una organización que llama Extrabases y que se dedica exclusivamente a eso. Delgado ha comprendido muy bien que de esa manera aumenta geométricamente la cantidad de dinero que él pueda aportar personalmente.

En los casi siete años que lleva de vida, ya Extrabases ha repartido cerca de dos millones de dólares a unas treinta entidades de las descritas anteriormente. “Preferimos atender instituciones, porque de ese modo podemos brindarles mayor supervisión al uso del dinero aportado. Aun así, siempre atendemos casos particulares de los muchos que nos solicitan”, dijo Delgado con firmeza y pleno conocimiento hasta el detalle de todo el funcionamiento de Extrabases.

En el proceso ha contado con el apoyo decidido de un grupo de excelentes y entusiastas profesionales con gran compromiso con la comunidad como Robert Rodríguez y Diana Viruet, quienes les dan concreción a muchas de sus ideas y han creado formas muy innovadoras para levantar fondos adicionales.

Las acciones de Delgado a través de Extrabases no dependen de si hay o no torneo profesional en el país, de si hay 42 ó 46 equipos de Doble A o si tenemos más o menos peloteros de Grandes Ligas. Tampoco depende de la salud de nuestra economía o siquiera de los altibajos de la bolsa de valores o el precio del petróleo. Carlos no reacciona de acuerdo a la cobertura que le brinden los medios de comunicación o del respaldo que reciba de empresas privadas o aun del gobierno. Su compromiso es genuino, porque es de vida.

Carlos es un producto directo de los mejores valores de nuestra gente. Él salió del seno de una familia de trabajadores en Aguadilla, con padres muy comprometidos con los verdaderos intereses de nuestro pueblo y donde siempre se respiró puertorriqueñidad por todos los poros y se priorizó en la educación integral de todos sus componentes. A Carlos Delgado nunca le han regalado nada. Por el contrario, todo lo que ha alcanzado, tanto dentro como fuera del terreno de juego, se lo ha ganado con su esfuerzo, dedicación, paciencia e inteligencia.

Afortunadamente para todos nosotros, además de su extraordinario talento, ha tenido la sensibilidad para comprender a cabalidad su rol dentro de la sociedad y mejor aún, no se le han ido los humos a la cabeza, como lamentablemente le ha sucedido a muchos otros que han alcanzado la fama y el dinero y se han llegado a creer todo lo que sobre ellos dicen sus aduladores.

Delgado es, además, valiente en todo el sentido de la palabra, como demostró cuando brindó su respaldo incondicional a la lucha por la paz en Vieques y luego en contra de la Guerra de Irak. Con serenidad y firmeza, pero sin estridencias ni guilles de clase alguna, mantuvo intactas sus posiciones y principios ante la presión brutal a la que fue sometido. En ese momento demostró realmente de qué están hechas sus fibras morales, las que se cocinaron a fuego lento hasta convertirlo en el ser humano poderoso y especial que es, pero con los pies bien puestos en la tierra.

Es necesario que se conozca y se divulgue públicamente el alcance de la gestión de Extrabases. Uno siempre tiene la esperanza de que otros atletas, artistas y empresarios lo imiten. En el peor de los casos, confiamos que al menos se le unan.

Recientemente Delgado repartió unos $200 mil a unas treinta instituciones beneficiadas en el 2007. A la actividad invitó también a representantes de las empresas privadas que se le han unido en la gestión. Es importante que ésos que de este modo, devuelven parte de sus ganancias a nuestro pueblo, vean los recipiendarios reales y de carne y hueso de sus aportaciones. En una sociedad como la nuestra, en la que abunda la corrupción, la gansería y el aprovechamiento ajeno, es necesario destacar gestiones como la de Extrabases. Fue una actividad sencilla, pero sumamente emotiva, en la que no hubo supermontajes de luces y efectos, sino mucho amor, cariño y sobre todo alegría genuina.

Este fin de semana, Extrabases realizó otra actividad sin precedentes en el país, cuando más de cincuenta personas respondieron a la invitación para compartir dos días de actividades con los principales peloteros puertorriqueños y un par de compañeros de los Mets de Delgado, que además son sus amigos personales. Por los mil dólares que aportó cada uno, disfrutaron de un coctel y recibieron bultos, bolas, bates y otra parafernalia autografiada. Además, tuvieron un día de entrenamiento y juego de beisbol, junto a peloteros de la talla de Carlos Beltrán, Iván Rodríguez y Javier Vázquez, el dominicano José Reyes y el estadounidense David Wright, ambos de los Mets. Obviamente, Carlos Delgado encabezó el contingente.

Por cosas como las que he descrito someramente en los párrafos anteriores, es que Carlos Delgado es tan importante para nuestra sociedad, especialmente en un momento de tanta desintegración social como el que atravesamos. A la larga, eso será más importante que los cuadrangulares que haya conectado a la hora de perpetuar su nombre en la memoria colectiva del pueblo puertorriqueño.

¡Gracias Carlos!


 
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