Cita Histórica


“El único árbitro de nuestro destino es la voluntad soberana de nuestra Patria”
Pedro Albizu Campos

 

Puerto Rico • 22 al 28 de mayo de 2008

 

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Un estado judío en un mar de árabes PDF Imprimir E-Mail
Rafael Ruiz Garofalo / Especial para Claridad   

Israel tiene el privilegio, gracias al apoyo absoluto de Estados Unidos y al silencio de los gobiernos europeos, de hacer lo que le venga en gana en los territorios ocupados en Palestina y en contra de la población árabe de esta nación.

Para recordar: en 1947 las Naciones Unidas decretaron la Partición de Palestina en un estado judío (Israel) y un área árabe (Cisjordania y Gaza). La acción dio lugar a la creación del estado de Israel, un estado judío en parte del territorio de Palestina. Las Naciones Unidas decretaron un área para los judíos, que se constituyó en Israel y una parte para los árabes-palestinos, Cisjordania y Gaza.

Los judíos religiosos consideran a Palestina el área donde se inició su estirpe y religión y, por tanto, que por designio bíblico tienen derecho sobre Judea y Samaria, lo cual incluye, entre otros, el actual territorio de Israel. Dichas tierras, según el Antiguo Testamento, fueron las que Dios le dijo a Abraham que eran sagradas. Dios, primero, le indicó a Abraham que a sus sucesores les correspondía el área desde los dos grandes ríos. Se trata del territorio que va desde el Nilo hasta el río Eufrates. Eso incluye parte de Egipto, El Líbano, Jordania, Siria y parte de Irak.

Pero Dios, según el primer testamento, aparentemente recapacitó y en un segundo encuentro con Abraham le indicó cuál era la Tierra Prometida, mucho más reducida en tamaño. Según este Dios señaló a Abraham, la tierra prometida era el área de Palestina.

En el siglo 19 y comienzos del veinte los dirigentes del movimiento sionista consideraron otros lugares para el establecimiento de un estado judío. Finalmente, en 1917, el gobierno británico anunció la conocida declaración de Balfour, en la que se señalaba la idea de crear un estado judío en Palestina, condicionado a no perjudicar los intereses de la población no judía del área.

Después se dio la Segunda Guerra Mundial y la política contra los judios de los alemanes nazi. Millones de judíos murieron. Eso brindó impulso sustancial a la idea de crear un estado judío donde éstos se pudieran refugiar.

 En 1947, cuando se produjo la resolución de la ONU, Israel declaró su independencia. Varios países árabes no aceptaron tal estado judío en su medio e iniciaron una guerra contra éste. La guerra, en 1948, resultó en la derrota árabe y en la victoria israelí, la creación del estado de Israel, y el inicio de la miseria de los habitantes del área que no eran judíos. Esos habitantes eran y son los palestinos.

En la guerra de 1948 Israel incrementó su territorio comparado con lo establecido en la Partición de las Naciones Unidas en 1947.

 En 1967 ocurrió otra guerra. Para esa fecha existía una supuesta paridad militar entre árabes e israelíes. Ya existía la Unión Soviética, que para ese momento apoyaba la causa árabe, pues sabía que Israel se había convertido en un satélite de Estados Unidos y que el nuevo país era un puñal en el corazón del mundo árabe.

En la guerra de 1967 Israel, otra vez derrotó a los árabes. Israel aumentó su territorio al derrotar a los ejércitos árabes y ocupar militarmente el desierto de Sinaí (perteneciente a Egipto), la Franja de Gaza (perteneciente a Egipto), las Alturas de Golán (pertenecientes a Siria) y el este de Jerusalén y Cisjordania (territorios administrados por Jordania).

En la guerra de 1973, en la cual los árabes quisieron recobrar los territorios perdidos, de nuevo fueron derrotados por los israelíes.

Posteriormente, y mediante negociaciones iniciadas por la administración estadounidense de Jimmy Carter, el Sinaí fue devuelto a Egipto, al firmarse los acuerdos de Camp David en 1978 entre el presidente egipcio Anwar Al Sadat y el primer ministro de Israel Menachem Begin. Estos acuerdos fueron seguidos por el de 1979 entre Egipto e Israel, bajo el cual Egipto reconocía al estado de Israel a cambio de que le regresara el Sinaí. Egipto fue el primer país árabe en reconocer diplomáticamente a Israel.

Israel ha continuado extendiéndose y ha cercado cada vez más a los palestinos en Cisjordania y Gaza. Ha establecido tres grandes asentamientos en el territorio ocupado de Cisjordania, de los cuales, declara, que no se retirará. En éstos habitan 250,000 israelíes. Israel ha poblado un territorio que ha ocupado militarmente. Esto es contrario al derecho internacional, pero Israel, con el absoluto apoyo de Wáshington, no presta atención al derecho internacional.

Ahora Israel declara a Gaza “territorio hostil”, en respuesta a que en enero de 2006 una gran mayoría de los habitantes de Gaza eligió en elecciones libres y democráticas al partido Hamas como su representante. Éstas fueron elecciones iniciadas y permitidas por Israel, que es el país ocupante. El resultado fue contrario a lo que Israel y Wáshington pronosticaron. En respuesta al triunfo de Hamas, a quien Israel y Estados Unidos han catalogado como organización “terrorista”, el primero con la aprobación completa de Wáshington inició un bloqueo contra el área. Los israelíes controlan todos los accesos al territorio de Gaza. Tan pronto triunfó Hamas recortaron los suministros que entraban al área y se negaron a entregar el dinero de aduanas, controlado por los israelíes, pero perteneciente al gobierno palestino de Gaza. En esa área residen 1.5 millones de palestinos. La población de Gaza tiene una sola pequeña salida hacia Egipto, la cual está bloqueada por el gobierno de dicho país. El resto del territorio colinda con Israel y con el Mar Mediterráneo, por donde también los israelíes ejercen control absoluto.

El bloqueo actual es una continuación, más dura del existente desde la victoria de Hamas. Primero fue por la victoria de Hamas, después por la victoria militar de Hamas sobre la organización también palestina de Al Fatah y más tarde por los lanzamientos de los cohetes Kassam desde Gaza hacia Israel.

La idea de Israel ha sido estrangular económicamente a la población palestina de Gaza, que ésta responsabilice por ello a Hamas, y hacer desaparecer a dicha organización o, por lo menos, debilitarla.

El actual bloqueo, incluso, viola el derecho internacional, pues es un castigo colectivo impuesto sobre una población. El derecho internacional prohíbe estrictamente el castigo colectivo y lo considera un crimen de guerra. El Artículo 23 de la Cuarta Convención de Ginebra, en 1949, en parte señala: “Ninguna persona puede ser castigada por un acto que él o ella no haya cometido directamente. El castigo colectivo así como otras formas de intimidación o de terrorismo están prohibidas”. El castigo colectivo es un crimen de guerra e imponer un bloqueo completo y total sobre la población civil de Gaza es indudablemente una forma de castigo colectivo.

El bloqueo ha afectado a los hospitales, plantas para el tratamiento de aguas sucias, plantas para proveer agua de beber (en Gaza el agua hay que extraerla de muy profundo y por lo tanto dependen de la electricidad). Máquinas en hospitales han dejado de funcionar, la sangre almacenada se daña. Hasta hace pocos días, cuando Hamas quebró la pared que separa a Gaza de Egipto, comenzaba a faltar la comida.

Pero, ¿quién ha dicho que la ley internacional se aplica a Israel? Mientras ese país cuente con el apoyo incondicional y absoluto de Wáshington, la ayuda del silencio de los países europeos y la impotencia de los árabes, puede hacer lo que le venga en gana con los palestinos.


 
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