Cita Histórica


“El único árbitro de nuestro destino es la voluntad soberana de nuestra Patria”
Pedro Albizu Campos

 

Puerto Rico • 22 al 28 de mayo de 2008

 

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José Antonio Otero Otero PDF Imprimir E-Mail

La madrugada del 15 de enero de 2008 será recordada por unos pocos como otro de los momentos injustos de la historia del país. Ese día murió uno de esos seres humanos que bajo un callado semblante almacenaba una increíble pasión por Puerto Rico. Pero contrario a la mayoría de nosotros, él actuó siguiendo no tan sólo su pasión sino también su conciencia y el deseo de un mejor futuro para todos sus coterráneos.

José Antonio Otero Otero, a quienes sus más cercanos allegados identificaban como Toño, desde muy temprana edad entendió que no se puede predicar la igualdad de los hombres mientras algunos de éstos no se encontrasen en una libertad que comprendiese los mismos derechos para todos por lo que dedicó la mayor parte de su vida a tratar de impulsar el ideal que para él aseguraría un mejor futuro para todos los puertorriqueños: la independencia nacional.

Ese largo camino lo fue convirtiendo durante los 30 años de autoimpuesto exilio en Nueva York en editor de publicaciones a favor de la libertad de la Isla como “Puerto Rico en Marcha” y “Combate”.

Este hombre, que dio prioridad a los principios y la integridad, es uno de los nombres poco mencionados entre los puertorriqueños que fueron encarcelados acusados a raíz del atentado contra el Congreso de los EEUU en el 1954.

Luego de salir de prisión, Toño regresó a la Isla para asumir la presidencia del Partido Nacionalista de Puerto Rico, donde se le identificó en la prensa local como el discípulo de Pedro Albizu Campos. Fue José Antonio Otero quien dijo las palabras de despedida en el 1965 en el entierro de su maestro político.

El resto de su vida continuó predicando de diversas formas el ideal de la independencia rechazando en más de una ocasión ofertas para integrarse a otras entidades políticas. Este incansable soldado de Puerto Rico ha apagado la luz que brindaba pero sus artículos y otros escritos (los más recientes en Claridad) son un legado que nos garantiza que su voz no se ha callado y para muchos de nosotros nunca lo hará.

* Nota de duelo del compañero José Antonio Otero, escrita por su hijo. José Antonio Otero.

 
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