Por montones de razones -algunas contradictorias entre sí- la masa de este país ha optado por el masoquismo y la docilidad para enfrentar nuestros problemas. Que otro resuelva, y el que venga atrás, que arree. Y mientras más delegamos e ignoramos, peor se pone la cosa. Como resultado, la psiquis colectiva del País se tiene que sufrir un fóckin Estado que no le resuelve sus necesidades, una maldita fiambrera que pretende ser todo para todos, pero no sirve (o quizá nada más que para llenarles los bolsillos a unos pocos).
Delegar a otros el decidir sobre las leyes data de los romanos (que buscaban cómo comprar conciencias a sestercio limpio a gente que clavara puñales en espaldas ajenas en el Senado a nombre de ellos). Legislaturas malas han habido en este mundo por montones desde entonces, pero me atrevo a apostar que no ha habido peor ejemplo de esa delegación (y a la vez no hay cosa más execrable y sucia en nuestro país) que la Asamblea Legisladrona de Puerto Rico, con más nombre que uso. No merece ni siquiera llamársele “la Legislatura de Puerta de Tierra”, como le decía Don Pedro para acentuar su falta de trascendencia más allá de la Isleta de San Juan.
¿Pero será cierto que nuestra Legislabruta desciende de los romanos? En tiempos del emperador Calígula, a su caballo (¿Incitatus? ¿Romerus?) lo hicieron senador. De ahí a que un burro rija sobre alguna cámara legislativa hoy día no es nada. ¿Y cuál es la diferencia entre la Legislabruta nuestra hoy día y una cloaca pública en tiempos de Roma? ¿Los colores rojo y verde en el mobiliario?
¿Qué impresiones se llevaría un marciano del espacio sideral que llegara en OVNI al “Capitoilet”, como le llama Adria Cruz? (Déjame callarme, que van los becerros estos y legislan otra Ruta Extraterrestre como la de Lajas, cobrando dieta por legislar el proyecto...) Sin saber qué hacen, miremos solamente los “creature comforts” y demás embelecos que adornan a toda esta recua de bandidos. Los legisladrones le cuestan al país cerca de $1 millón al año por cabeza (¿Pagaría usted por la cabeza de Primitivo... vivo, debo aclarar?) No usan transportación pública ni en defensa propia, pero sí reciben estipendios pagados por usted y yo para comprarse ellos los autos más tragones de hidrocarburos donde puedan acomodar sus usualmente obesas nalgas. La recua de batatas que mantienen hace de la Avenida de la Prostitución el estacionamiento más largo de San Juan, por ninguno de los legisladrones querer estacionarse lejos de su oficina. Y, para colmo, algunos tienen chofer.
De hecho, por ese derecho adquirido al desperdicio de mármol, madera, bronce, óleo y tela que se creen que tienen, estos lechones han creado toda una industria de “real estate” alrededor del Capitoilet, donde no han expropiado la Casa de España para hacerla “country club” privado porque Ñoña Miriam no preside ninguno de las dos cámaras (a ésa si la dejan va al Auxilio Mutuo y le arranca la bandera española trepada en grúa). Seguramente par de querid@s de legislabrutos se beneficiarán de las nuevas construcciones residenciales alrededor del inodoro más caro del país… digo, si es que no le pagan antes a un asesor para tener comercio carnal con ell@s; con lo vagos que son hasta delegarían eso.
Una vez hablaba yo aquí del ya famoso Boliviano, don Eustaquio Picachuri, que se inmoló en el Congreso de Bolivia con dinamita porque el maldito gobierno le escamoteó su pensión Volky. Acá el día que tal cosa pase vendrá algún cenador del Capitrono a gritar que aquí hace falta implantar la ley y el orden. Y por miedo a que venga otro Boliviano se rodean de más seguridad que Fort Knox (¡que no necesitarían si respetaran al pueblo que dicen representar, coño!), pero hasta para implantarla son ineptos. La seguridad es porosa en un sitio donde casi ernúan a quienes van a reclamar sus derechos (y algún tusa carpetero se les acerca para preguntarles el número de seguro social con cara de pocos amigos, si no lo azotan antes), pero cualquier ñame con corbata puede entrar escoltado por un ayudante de legisladrón sin que siquiera lo miren. Sobre todo si se trata de los inversionistas políticos que compran sus servicios o reciben alguno de esos homenajes desprestigiados que estos payasos hacen por tonelada métrica.
En un lugar donde la seguridad usa cámaras para ligar turistas con las teclas por fuera en los barcos cruceros que atracan cerca, y donde lo recibe a uno una tarja de bronce con la efigie de un ofensor sexual confeso, uno se pregunta si lo único que piensa esta gente es en yaketeo. Ahora que tanto se interesan en la entrepierna y en quién se junta con quien, prefieren ver casados a uno que le da trompones a la mujer (y luego seguramente la mata a tiros) que a dos lesbianas que se desvivan genuinamente por el hijo de alguna de ellas.
Y tanto que cacarean que la Rama Ejecutiva ha fregado al país, y se dan un aumento automático de sueldo mayor que el sueldo anual de los empleados peor pagados de todo el gobierno. Exigen responsabilidad fiscal, y se la pasan cobrando dietas de forma ausente con listas prefirmadas, si no aprovechan antes para comer a precio de descuento en su saloncito. Y no hablemos de los viajes: todavía me acuerdo de ese que dieron a Acapulco a una conferencia sobre la leche materna, seguramente para conocer de cerca los envases. Ni de las asignaciones de fondos nebulosas -como aquella del club de los brincadores de cuica- o los proyectos de ley aprobados sin leer, sobre todo esa gema donde descubrieron que 4 + 1.5 = 7 (luego vino uno de ellos a querer legislarse privilegios de comprar a precio de descuento en tiendas de la Guardia Nacional gringa sin pagar IVU). Y si seguimos describiendo sus idioteces, esta edición tendría 132 páginas.
Pero en ese antro todo el mundo guisa, sobre todo los legisladores por acribillación, que cogen pon con sus partidos en cada elección. Cuando la gente no los quiere, sus cómplices los recogen. Y con tanto cartucho quemao que han recogido como asesores, ¿ahora también nos quieren atosigar a actores y baloncelistas sin La Más Puta Idea de cómo se estructura un gobierno? ¡Les dan clasecitas con dinero del pueblo y aun así no aprenden! Quieren elegir individuos con popularidad en el país para que sirvan de sellos de goma de los partidos, ¿y traen a Mister Blupp? ¿Qué cuernos es esto, Desafiando a los Genios en crack?
Y los condenados todavía tienen el descaro de llamarse honorables y ejercer acciones de censura contra todo aquél que le falta el respeto a la institución y al “honroso” cuerpo. ¡Qué respeto ni qué tres puñales! Háganme una moción a mí, y prometo usarla cuando me dé virus en el estómago. Me vendrán con la cantaleta de que hay honradas excepciones. ¿Y qué hacen que no denuncian ese estercolero todos los días o renuncian, si les queda dignidad? ¿Qué, tan bueno es el sueldo?
¿No es mejor para el país ponerle bombillitas rojitas en las puertas del Capitrono y rotar allí a sus moradores cada semana en diversos grados de desvestido, con tal de oficializar de una buena vez la prostitución en Puerto Rico? ¡Ya basta de hipocresía, al menos ellas saben hacer mejor lo que los Honorables le hacen al país completo todos los días!
En homenaje a Tony Tursi, cambiémosle el nombre al Cinco Letras de Mármol y llamémosle “Riviera World” Con los baños remodelados de $50 mil, Jacuzzis, y demás ejercicios en plomería decorativa que hemos visto allí, y con los proyectos de encargo que escriben para beneficiar a banqueros y desarrollistas, lo único que faltan son los “love machines”. Desde luego, por falta de maiprioras no sería (pregúntenle al Seis Letras de Virginia), pero en Alemania las susodichas pagan 25€ al día por cabeza en impuestos; hasta no hace mucho esta gente no pagaba impuesto por las dietas.
Si hay que tener legislatura electa, sea con una o dos cámaras (yo votaría por tener una para los colmilludos: la de gas), yo voto porque trabajadoras del sexo sean las que nos gobiernen. Pero las de verdad. Porque unos cuantos hijos suyos tienen escaños allá adentro, y miren la porquería que hacen.
Nota al tocayo: Mi hermano, no hay frase hoy. Ambos son el diablo.
* Fiquito Yunqué (
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) es el pseudónimo de un ingeniero, músico, escritor y loco, oriundo y residente de Mayagüez. Sus opiniones son las suyas propias. O eso él dice.
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