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Cita Histórica


Puerto Rico • 26 de junio al 2 de julio de 2008

 

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Con las mujeres de la Federación PDF Imprimir E-Mail
Josefina Pantoja Oquendo / Especial para Claridad   

A Magali, Migdalia, Socorro, Elba, Elena Eva y tantas otras amigas federadas

Después de tantos años y canas incontables, recuerdo perfectamente el nombre de las maestras que me formaron en la escuela pública. En esa época no había Kindergarten, así es que comencé con la Sra. Alemán en primer grado y luego la Sra. González, la Srta. Bagú, la Sra. Jiménez, la maestra Sandín, la Sra. Robles hasta completar el nivel elemental. Entonces yo también les decía “Miss”. Durante esos doce años solamente seis varones estuvieron al frente del salón, a pesar de que en los grados séptimo a duodécimo para cada clase había una profesora o profesor distinto. Esa realidad no ha cambiado. El magisterio sigue siendo una de esas profesiones que  predominantemente son asumidas por las mujeres, como también es el caso de las secretarias, las enfermeras, orientadoras y trabajadoras sociales. La ideología sexista en la que se basan muchos de los estereotipos que promueven la discriminación compara la enseñanza, el cuidado, atención y formación de las niñas y niños con la habilidad particular que se les adjudica a las mujeres para la crianza. Esto ocurre aunque luego del parto mujeres y hombres estamos en igualdad de condiciones para llevar a cabo tan importante gestión. Independientemente de la observación anterior, lo cierto es que la gran mayoría del magisterio está integrada por mujeres, al igual que la Federación de Maestros de Puerto Rico, cuyo nombre, dicho sea de paso, debería ser más inclusivo. Son muchas más mujeres que hombres las que en estas últimas semanas viven en una gran tensión y alerta ante la probabilidad del inicio de una huelga que mayoritariamente respaldaron en el ejercicio de la democracia representativa que dispone su estructura organizativa y reglamentaria.

Conociendo a mis amigas maestras, trabajadoras sociales y orientadoras escolares estoy segura de que la decisión que tomaron no fue una liviana e impensada sino bien ponderada, basada en la frustrante realidad de su trabajo cotidiano y en más de dos años de negociación colectiva sin adelantar en la mesa donde se supone que ambas partes se pongan de acuerdo. Éste tiene que haber sido el mismo ánimo que prevaleció en la inmensa mayoría de las compañeras y compañeras federadas. La nutrida asistencia a la asamblea en la que se ratificó el voto de huelga, cuyas imágenes grabadas todavía pasan en los noticiarios cuando ofrecen información sobre el proceso de la Federación, así lo demuestran. Por ello me molesta que personas y organizaciones sindicales y de otra índole que con tanta pasión se están manifestando en contra de la opción adoptada por el sindicato magisterial impliquen que la matrícula está siendo arrastrada por el liderato a una acción sin que se hayan percatado de las consecuencias. Constituye una manifestación de arrogancia subestimar su capacidad de análisis. Puede ser que una tenga algunas diferencias con el discurso de la dirección de la Unión, pero si no tuvieran el respaldo de la matrícula ni se habrían desafiliado del sindicato norteamericano al que estaban vinculados ni hubieran obtenido el voto de huelga.

Por razón de mi trabajo asalariado conozco bastante bien el sistema escolar público. Como abogada represento a estudiantes con necesidades especiales, cuyos derechos son violados por el Departamento de Educación. Con frecuencia voy a las escuelas y son evidentes las carencias existentes, la falta de materiales, el alto número de estudiantes en los grupos de la corriente regular, a veces hasta 35, sin asistentes o servicios de apoyo. Ésta es una constante que hace muy difícil la integración de las niñas, niños y jóvenes del Programa de Educación Especial porque, mal puede una maestra o maestro ofrecerles apoyo individual cuando tiene tantos otros que atender. La falta de materiales escolares, de libros, de maestras y maestros para educación física y bellas artes; los períodos en que el estudiantado está sin clases básicas porque quien las imparte está fuera por enfermedad, por maternidad, reportado al Fondo del Seguro del Estado y pasan meses sin que sean sustituidos, es el pan nuestro de cada día. Los múltiples casos de olores objetables y los problemas de seguridad también son motivo de preocupación.

Sin embargo, la incapacidad administrativa de la agencia educativa y sus directivos se hace patente con las frecuentes protestas que frente a las oficinas centrales se llevan a cabo. Las maestras y maestros no son los únicos. También se manifiestan y reclaman las madres y padres de estudiantes con necesidades especiales, los suplidores, porteadores y Trabajadores I, entre otros, a quienes no se les paga durante meses. Hay quien piensa que es un “guame” ser maestra porque tienen dos meses de vacaciones en el verano y tres semanas en Navidad, pero si no fuera así, cómo podrían resistir el año escolar sin colapsar en su salud mental y física. Son muchos los reclamos que la Federación de Maestros tiene en la negociación colectiva relacionados con asuntos como los antes señalados que no son salariales, pero sí determinantes para mejorar la calidad de la enseñanza. Atenderlos sería beneficioso para toda la comunidad escolar. Se trata de reclamos justos a los que la dirección del Departamento de Educación no les ha dado respuesta, a pesar del tiempo transcurrido en la negociación y de la cantidad de dinero que les pagan a sus abogados negociadores. Por supuesto, también son bajos los salarios del personal docente, lo que no se resuelve con los $100.00 que recientemente asignó el gobierno. Luego de los descuentos y tomando en consideración el IVU se hacen sal y agua.

Sin embargo, la discusión de muchos opositores se ha centrado en la ilegalidad de la huelga con relación a la Ley 45 y en la posibilidad de que si el estatuto es declarado inconstitucional porque atenta contra la libertad de expresión y asociación, conlleve la nulidad del mismo. Plantean que esto dejaría desprotegidos a miles de empleados públicos, muchos de los cuales tienen convenios colectivos firmados al amparo de esa ley. Puedo entender la preocupación, pero no el ataque virulento a la decisión que mayoritariamente adoptó la matrícula de la Federación. Algunos han dicho que la alternativa es iniciar un proceso de enmienda a la Ley 45 y una se pregunta por qué después de tantos años de vigencia de la misma, no lo han hecho, a pesar de que los males que tiene eran obvios desde el principio. ¿Acaso no es la huelga el instrumento fundamental de las trabajadoras y trabajadores para reivindicar sus derechos? ¿No fue ésa la estrategia a la que recurrieron los obreros, cuya gesta conmemoramos el 1 de mayo, para reducir la jornada de trabajo, beneficio que ahora nos parece tan natural aunque tantas y tantos perdieron vida y libertad para lograrlo? Entonces no había ninguna protección legal para la huelga.

¿Qué clase de ley es ésta que deja en manos del patrono borrar del mapa las uniones con una descertificación? Porque no hay duda de que la Junta de Relaciones del Trabajo del Servicio Público es una entidad gubernamental, como también lo es el Departamento de Educación. Encima de la llamada descertificación, que no es otra cosa que una puñalada trapera a uno de los sindicatos más grandes, si no el más grande de Puerto Rico, también los están estrangulando económicamente con la paralización del descuento de cuotas, cuando la decisión de la Junta no es aún final y firme. De igual forma les han exigido múltiples acciones que conllevan erogación de dinero, como es la publicación de anuncios sobre la descertificación en los medios de comunicación.

Tuve la oportunidad de leer con detenimiento la Resolución que emitió la Junta. Citan ampliamente las disposiciones de la Ley 45 y no pude evitar plantearme si no fue peor el remedio que la enfermedad. ¡Cuánta sabiduría demostraron tener las compañeras y compañeros de la Hermandad de Empleados Exentos no Docentes cuando detuvieron a tiempo el intento de meterlos en ese saco! Pero, claro, la historia no puede borrarse y cada quien es responsable de sus actos. A pesar de ello, es imposible no entristecerme cuando veo tan dividido el movimiento sindical y a tantas personas oportunistas aprovecharse de esa división. Si no quieren apoyar, no tienen que hacerlo, pero no es necesario tratar de hacer leña con un árbol que no está caído y que, por el contrario, trata de reverdecer y mantenerse erguido a pesar de la tempestad. No me parece apropiado improvisar remedios imposibles de implantar. ¿Cómo es que se puede aprobar una Resolución en la que se le plantel a la Federación que deje sin efecto el voto de huelga y a la Junta que la castigó que revoque su decisión para que se reanuden las negociaciones? Para lo primero, la Asamblea tendría que reunirse, ponderar, contar con señales favorables que justifiquen el cambio. Aún cuando así fuera, ¿quién puede obligar a la Junta a revocarse cuando probablemente el descabezamiento de una de las uniones más militantes y solidarias del país es lo que el gobierno tiene en su agenda para darle paso a la Asociación de Maestros que ha hecho lo imposible e invertido mucho dinero para ser la representante del magisterio de la misma forma que lo es del personal gerencial de las escuelas? Puede ser que surja la oportunidad de dialogar y la Federación puede aprovecharlo, aunque no sea una negociación formal. Así confirmarían su buena fe y que la razón principal del voto de huelga es lograr el convenio colectivo. Reiteradamente han manifestado su disponibilidad para hacerlo.

He invocado a las brujas de la sabiduría para encontrar soluciones a tan difícil situación. No me han dado unas respuestas para la Federación porque es a su matrícula a la que corresponde buscar las mismas, pero sí para mí. Estoy en solidaridad con las y los integrantes de la Federación de Maestros y Maestras de Puerto Rico. Respeto la decisión mayoritaria que tomaron, así como la utilización de la huelga como instrumento de lucha cuando la negociación resulta infructuosa, a pesar de las actividades y estrategias que se hayan utilizado. Las mujeres federadas estarán en primera fila, luchando por sus reivindicaciones como trabajadoras, pero también por el derecho a una educación digna y de calidad como merecen las y los estudiantes de nuestra Nación. Ellas son la mayoría del sindicato, pero también son combativas, valientes, inteligentes e íntegras. Lo importante es que el norte esté claro. No hay que desgastarse con los que atacan, pero no son el Patrono, sino invertir el tiempo y la energía en educar y convencer a quienes pueden ser aliados; las madres, los padres, los estudiantes, la comunidad.
Saben que pueden contar conmigo.

 
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