Cita Histórica


“Nunca llegaremos a merecer el respeto de un pueblo libre como el americano
si seguimos pidiendo qué debe hacerse con nosotros…
la soberanía nacional es la creadora…”
                                                                                
  Juan Santiago Nieves

 

Puerto Rico • 15 al 21 de mayo de 2008

 

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Desafiando a los… ¿genios? PDF Imprimir E-Mail
Me mudo a la esquizofrenia
Fiquito Yunqué / Especial para Claridad   

Sciô nihil, ego advenî nuper…
(Yo no sé nada, yo llegué ahora mismo…)

Da risa ver cuán susceptible es el boricua a creerles más a los diplomas, los títulos y las rimbombancias que a sus portadores. Muchas veces tales embelecos evidencian de que la persona sí tiene tres dedos de frente, pero en Puerto Cusco, desde hace tiempo inmemorial, tú eres tu título, así hubiera llegado a tus manos dentro de una caja de Cracker Jack.

En la sección de “Voces” del Shopper de Guaynabo City, donde se supone que -mientras dure la mercancía- personalidades destacadas en el país opinen con regularidad, ¿no han notado ustedes que son raras las ocasiones donde no mencionan el título profesional del autor? Allí, Fulano no es meramente Fulano, es “Fulano, Arquitecto”. No es “Fulano, poseedor de materia gris”, ni “Fulano, que puede mascar chicle y caminar al mismo tiempo”. Con la posible excepción de clases de electivas sociohumanísticas tomadas en la universidad, la preparación que recibe un arquitecto raras veces lo capacita para hablar con autoridad de Ciencias Políticas, a menos que el individuo tenga suficiente experiencia previa en su vida en esas lides (o haya sido parte de “Arquitectos con Robeyó” o grupos pancistas similares). Podrá ser más experto que cuatro soplapotes con doctorado en la materia, puede ser el mejor teórico de ciencias políticas que haya pisado el planeta… pero no busquen la evidencia en el cuero de chivo, porque ahí no lo dice.

Lo interesante es cuando el título usado describe glorias pasadas o futuras. “Sutano, estudiante de leyes”, o “Perencejo, pasado comisionado electoral”. (Está como para escribirle la secuela del Wanabí, ¿verdad, Tito?). Pareciera que, sin ponerles un título, las palabras del ensayista valieran lo que vale la palabra del Anibalocho, las teorías de Primitivo o la estrategia de crecimiento del PIP. Al Fico jamás le escribirán nada en ese periódico, pero el día que lo hagan, me encantaría que dijera: “Carlos F. Yunqué, Mi Madre Tiene ‘Full Cover.’” Con eso sería suficiente.

En ocasiones anteriores les he tirado tanto a los fotuteros como a los ignorantes por voluntad propia. Añádales un cuero de chivo, y tenemos idiotas “certificados y con carnet,” como dice Guillehmo. Y ahora les llegó su turno. Cuando algún pseudo-analista se escuda de títulos y rimbombancia para vomitar sandeces por radio o prensa, y un sector del lumpencafrismo puertorriqueño repite sus elucubraciones hasta las náuseas, el Fico se pregunta si es más sensato hacer del país entero un hospital psiquiátrico y hacer sanocomios para la gente cuerda.

Un eructo mental que está cobrando fuerza desde que los pitiyanquis anti-estadidad jíbara salieron del clóset hace poco es buen ejemplo. Oí esto de un “experto” radial pitiyanquis al que tuve que escuchar para poner el oído en tierra (literalmente, en ese caso) para esta columna. La gloriosa Monoestrellada de la Patria, teñida con la sangre de tantos compañeros de lucha a lo largo de más de 112 años, y usualmente vilipendiada por morones escasos de neuronas como Cosmo Kramer en Seinfeld, es ahora un obstáculo a la estadidad. (¡Bravo, Einstein!) Quien lo sugiere analiza el problema de forma apológica: “ah, eso no es nada, ésa será la bandera del Estado 51, como todos los estados tienen sus banderas (sic)” Ése vio las banderas de Hawai, California y Texas y se cree que acá dejarán que el Trapo Que Asombra A Todo El Mundo, como decía Pachín Marín (que no era un jugador de baloncesto, por si acaso el “experto” pregunta) sea usado para tal blasfemia, no sin que el que lo proponga reciba una buena lluvia de batazos antes… si alguna vez se le da.

Pero para justificar tal floccinaucinihilipilificación (palabra de domingo que quiere decir: “esa cosa –en este caso la bandera- me importa un carajo”… esa palabra se la inventó un experto sin nada útil que hacer en su vida), sacan a otro, esta vez experto en banderas (un vexilólogo, mi’ qué título lindo) que sometió a la nuestra a un concurso de banderas en los Estados Hundidos, y la nuestra aparentemente llegó en octavo lugar. “¡Usemos desde ahora un trapo de fregao que diga “Puerto Rico USA”, y abajo ‘¿Peldona, sa’e?’ desde ahora!”, le falta decir; es el modus operandi del que le rejode la Nación.

Luego sacan a otro experto, que dice que, gracias al Internet y el Cable TV, la cultura puertorriqueña cambia tanto y tanto, que será eventualmente imposible mantenerla como quiera… así que para qué rayos mantenerla (sic). Para que luego llame una vieja de esas fotuteras a la emisora y se jacte de que su hermana come pasteles en las Navidades por allá por Arizona, como si la resistencia cultural familiar dentro de poco fuera a desplazar a todos los restaurantes gringos que hay en Mill Avenue, allá en tempe. La ignorancia es atrevida.

Y lo malo es que cuando un experto mete las cuatro, la gente común y corriente se siente capacitada de repetir bizcochos bovinos similares. Como por ejemplo, que Antonio Cabán Vale nació en Argentina (por mi madre, no me lo invento… vayan al catálogo de www.islaonline.com… quizá pensaban en Tony Croatto, que de paso, nació en Italia), y que revertir los nombres de Calle de La Candelaria y Avenida Ramón Emeterio Betances a las temporalmente nombradas calles McKinley y Post en Mayagüez fueron esfuerzos siniestros de parte de Guillito para adoctrinar en el comunismo internacionarrr a la ciudad. No le adjudiquen tal valentía al Hombre del Toque de Midas En Reversa, por Dios… se trata de rectificar dos horrores históricos; esos sesos no dan para tanto. Pero en alguna parte habrá algún energúmeno que se lo cree.

Pero la exaltación a los altares de los “expertos” no se queda ahí. De nuestra Asamblea Legisladrona nos llega una de esas maravillosas gemas que sólo tal agujero negro, densa concentración de estupidez humana capaz de chuparse todo fotón de luz que se le acerque, es capaz de producir. Las hordas de Primitivo desean investigar al Anibalocho (con el único propósito legislativo de fuñir el parto), pagándole a un abogado $525 dólares por hora para que lo haga. O lo deseaban, porque la opinión pública por poco se almuerza vivo a medio Capitoilet antes que ocurriera tal necedad. Desde luego, los aburridos del Circo de Tres Pistas hicieron su aparición por enésima vez: los rojos y los verdes protestando tal derroche de dinero, y los azules justificándolo como diera lugar, hasta que del cielo le cayeran cuartón, clavos y martillo. De hecho, el contrato sigue vigente…

Yo, que no hago en seis meses lo que tan valioso paráclito se gana en una mísera semana, puedo advertir –de gratis- tres cosas. Primera, horda de morúpidos, ¿no demuestran ustedes con esta acción que las investigaciones de sus santos patrones, los federicos, son tan poco confiables que necesitan el respaldo de tan bragao abogado-notorio? Segundo, ¿no estaban ustedes tan convencidos que el Calvo del Espanto ya no tiene remedio alguno, y que el Flojuño (ese mismito, el de la cara mal administrada) va a darle La Pela Que Se Le Perdió a Magollo en estas elecciones? Si necesitan ablandar a Aníbal con tal olla de presión, es obvio que Flojuño necesita de un experto. O dos o tres. Pagos todos con el Fondo Electoral (marrayo lo parta).

Y tercero, de contratarse al tipo, se tiene que hacer sin devolver “kickbacks” a la Mafia Azul. De lo contrario, en un país quebrao como éste, ¿le van a hacer ahora una colecta a Primitivo para pagarle al experto? (Déjame callarme, no sea que me crean experto en la materia…)

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* Fiquito Yunqué es el pseudónimo de un músico, escritor y loco, oriundo y residente de Mayagüez. Sus opiniones son las suyas propias. O eso él dice.

 
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