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Cita Histórica


““El capital es cobarde, no va sino donde se siente seguro”
Robert Zoelick
Presidente del Banco Mundial

 

“El capital no tiene patria”
Karl Marx,
Manifiesto Comunista

 

Puerto Rico • 7  al 13 de agosto de 2008

 

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Bolivia: La farsa autonómica de Santa Cruz PDF Imprimir E-Mail
Claridad en Nuestra América
Carlos Rivera Lugo / Especial para Claridad   

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El Estado-nación burgués se ha hecho viejo. Precisamente, uno de los signos de los tiempos es cómo la propia burguesía lo abandona para apuntalar sus intereses, sin miramientos ni falsas ilusiones, ya no desde éste sino que desde el mismo mercado como referente no sólo económico sino que ahora también político. Frente a ello, en la actual coyuntura histórica por la que atraviesa Nuestra América, curiosamente le ha tocado a las clases populares la defensa de la soberanía nacional y emprender la reestructuración de ese Estado-nación debilitado para que, por fin, exprese sus deseos de autodeterminación y democracia absoluta.

Ese, por ejemplo, es hoy el caso de Bolivia. Mientras la oligarquía apuesta a la desintegración territorial del actual estado boliviano y hace causa común con las agendas de las transnacionales extranjeras y del gobierno de Wáshington, el gobierno actual en manos de los otrora olvidados y excluidos, se propone construir un nuevo Estado multinacional y multicultural. Con el aymara Evo Morales de presidente, Bolivia por fin emprende la construcción de un país que sea de todos y para todos, a la vez que gobernada por todos y no sólo por las elites económicas y políticas.

Ahora bien, esa oligarquía nunca ha tenido vocación realmente democrática. Sólo respeta la legalidad cuando le favorece. De ahí que no le haya dado tregua al presidente Morales, a ese indígena humilde o, como le llaman los seudo-autonomistas cruceños, ese “coya de mierda”. No acepta ser gobernada por los de abajo y por ello se propone, de ser necesario, destruir al país para que, como dicen, “los indígenas tengan que comer mierda”. En cambio, Morales ha dado muestras elocuentes de una vocación democrática ejemplar, comprometido en todo momento con el diálogo y la negociación como principal arma política.
Dudo mucho que, por ejemplo, en España o en Estados Unidos se hubiese permitido la celebración de un referéndum ilegal y fraudulento, como el efectuado el pasado domingo en el departamento occidental de Santa Cruz de la Sierra, con el própósito de promover su eventual secesión del país. Dos son, pues, los propósitos claros de esa farsa antidemocrática: la promoción por una oligarquía racista y clasista del derrocamiento de un presidente indígena comprometido con la transformación revolucionaria del país; y adelantar los intereses de los grandes conglomerados foráneos por recuperar el control sobre los recursos naturales bolivianos, el cual le ha sido arrebatado progresivamente por el gobierno del presidente Evo Morales para hacer valer los intereses soberanos, es decir, comunes, del país. Dicha conjura oligárquica y extranjera ha puesto sobre el tapete una creciente guerra de clases entre una minoría integrada fundamentalmente por los grupos económicamente pudientes y una mayoría encarnada en los sectores populares.

Así las cosas, era de esperarse que la controvertible jornada electoral aconteciera entre confontaciones violentas. Dice al respecto el analista boliviano Juvenal Quispe: “Los ‘dueños’ del Departamento de Santa Cruz obligaron a votar a los cruceños por un Estatuto Autonómico desconocido por el 80% de la población. Era sorprendente escuchar al Prefecto de Santa Cruz quien a punta de carajazos intentaba enfilar a los cruceños a las urnas. Los jóvenes de la unión juvenil cruceñista perseguían pistola en mano a los malos ciudadanos que se resistían acudir a las mesas de sufragio”. Incluso, dicho “cuerpo de choque”, de carácter abiertamente neofascista, se aseguró que algunos recintos fueran abiertos a la fuerza. Algunos opositores del referéndum denunciaron en el Centro de Prensa Internacional que se habían enviado a los colegios electorales papeletas premarcadas a favor del “sí”. Los denunciantes fueron luego detenidos y agredidos por integrantes del “cuerpo de choque”.

Por otra parte, se ha montado un escandaloso espectáculo mediático para pretender validar los alegados resultados pero, no empece dicho operativo propagandístico, poco a poco se va conociendo el carácter fraudulento de esta muy particular consulta. El referéndum fue controlado por las autoridades departamentales favorecedoras del “sí”, administrada por una empresa privada contratada por éstas, desprovista de un sistema informático oficial debidamente validado por la Corte Nacional Electoral (CNE) y sin la presencia en las mesas de observadores representantes del “no”.

La Organización de Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea (UE), el Mercosur, el Grupo de Río, entre otras organizaciones internacionales, se negaron a validar la consulta por haberse organizado al margen de la ley y, consiguientemente, no enviaron observadores. Los únicos observadores internacionales no ocultaban su endoso a la propuesta secesionista.

Ante ello, el presidente Evo Morales calificó de “fracaso rotundo” el ilegítimo sondeo. Lejos de constituir la “gran fiesta democrática” que pregonaron los “autonomistas”, la consulta fue un proceso violento plagado de irregularidades, denuncias de fraude y agresiones. La abstención llegó al 40 por ciento. Si a ello se suman los votos a favor del “no” y los votos nulos, habría que concluir que por lo menos la mitad de los cruceños dejaron de apoyar los objetivos separatistas de los oligarcas.

Morales expresó su admiración por las movilizaciones espontáneas que se dieron a través de todo el país en contra del modelo autonómico cruceño que sólo sirve para fracturar al país. De paso, convocó a todos los prefectos opositores a trabajar de inmediato por una verdadera autonomía, no sólo para los departamentos y regiones, sino también para los pueblos y las comunidades indígenas. La autonomía debe ser “para los pueblos, no para los ricos”, sentenció el mandatario boliviano.

“Yo repito, para unir a los bolivianos hay que compatibilizar la nueva Constitución Política del Estado boliviano, recogiendo algunos temas importantes del llamado estatuto autonómico. Si quisiéramos ser legalistas y constitucionalistas o basarnos a un tema legal, primero sometamos al pueblo a la nueva Constitución y de allí vendrá la autonomía”, puntualizó. La nueva Constitución Política del Estado (CPE) fue aprobada en diciembre pasado por la Asamblea Constituyente y aguarda por su aprobación en un referendo cuya fecha original fue aplazada por la Corte Nacional Electoral (CNE) ante el clima confrontacional impuesto por la derecha.

La historia nos enseña que lo viejo siempre se resiste a morir...y demasiado de veces violentamente. De ahí que en una reflexión reciente, el líder cubano Fidel Castro advirtió que en Bolivia se vive hoy “una prueba de fuego”, no sólo para los bolivianos, sino que para esa nueva América nuestra que ha ido naciendo con el nuevo siglo. Así lo ha advertido también el mandatario venezolano Hugo Chávez Frías: “El imperio quiere frenar la integración de Sudamérica y ha escogido ahora como blanco a Bolivia”.

Sobre Bolivia se ha desatado un amplio operativo de inteligencia coordinado desde la embajada estadounidense en La Paz, donde el embajador Philip Goldberg posee una experiencia muy pertinente al haber trabajado en Kosovo entre 1994 y 1996. Como señala el analista argentino Néstor Kohan: “La CIA aplica en Bolivia un plan previsible. Combina el secesionismo de Kosovo, la guerra psicológica y el fogoneo a la contrarrevolución interna como ayer lo hizo en el Chile de Salvador Allende y hoy lo hace en la Venezuela de Chávez”.

Evo Morales parece caminar en estos días sobre el filo de una navaja. Ha dicho en varias ocasiones que si bien los de abajo han llegado hoy al gobierno, aún le falta potenciar su poder. Claro está, ello sólo lo puede hacer mediante el progresivo apoderamiento democrático del pueblo y las comunidades, la fuente en última instancia de su ascenso al gobierno. De ahí que las últimas medidas del presidente Morales para nacionalizar importantes industrias del país, incluyendo la empresa de telecomunicaciones Entel, dejan ver su compromiso inquebrantable con el pueblo. Sólo con el pueblo podrá salir victorioso frente a la presente ofensiva oligárquica e imperial, conciente de que, como bien dijo en una ocasión: “Sólo el pueblo salva al pueblo”.

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