Cita Histórica


“Nunca llegaremos a merecer el respeto de un pueblo libre como el americano
si seguimos pidiendo qué debe hacerse con nosotros…
la soberanía nacional es la creadora…”
                                                                                
  Juan Santiago Nieves

 

Puerto Rico • 15 al 21 de mayo de 2008

 

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La verdadera dignidad PDF Imprimir E-Mail
Claridad en la Nación
Nelly Jo Carmona*/Especial para Claridad   

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Son muchas las palabras de nuestro rico léxico español que utilizamos constantemente empleándolas en un sinnúmero de contextos convenientes, sin darnos cuenta de cómo nos vamos alejando de su verdadero significado. Esto pasa mucho con esas palabras que contienen un fuerte grado de profundidad y significado, sobre todo cuando se trata de conceptos que apuntan a realidades de nuestra existencia tanto a nivel personal como nacional. Ocurre, en general, con palabras de alto contenido emotivo como lo son: Patria, Libertad, Amor, Compasión, Dolor y Dignidad.

Vivir en Puerto Rico y optar por dedicar nuestra existencia a luchar por los derechos inalienables de cualquier nación como es vivir en un país libre y soberano, no ha sido tarea fácil para los que hemos escogido este arduo sendero y para los que hemos decidido que jamás claudicaremos a la lucha por vivir en una nación libre. Este camino nos ha llevado a muchos hombres y mujeres puertorriqueños (as) a defender nuestros ideales estando dispuestos a perder un trabajo y muchos otros beneficios e incluso a poner nuestra vida en peligro. Y con las posturas de un ideario de libertad e igualdad van también las posturas de la apertura, de la tolerancia y sobre todo del consenso que lleve a unir la mayor cantidad de voluntades para lograr luchar contra el sectarismo, el fundamentalismo, el fascismo, el racismo, las posiciones puristas, el machismo y la homofobia, entre otros, como fue prueba fehaciente la unidad forjada por el pueblo puertorriqueño para sacar la Marina estadounidense de Vieques.

Si bien es cierto que nuestro país vive enredado en los tentáculos del más feroz colonialismo, que ya resulta caricaturesco, no es menos cierto que las realidades de las décadas de los 60 y los 70 del pasado siglo 20 no son precisamente las mismas del 2008 en el siglo 21. Por lo tanto, aplicar a rajatabla esquemas sociales y políticos que funcionaron en aquellos momentos podría enajenar a grandes sectores de nuestra sociedad que están ávidos de un verdadero cambio que nos saque del atolladero en el que estamos como pueblo. Y es responsabilidad nuestra, la de los más maduros y los que tenemos una mayor experiencia de lucha, comenzar a palpar los deseos de esa juventud que clama por un cambio que conduzca a todas las naciones del planeta a vivir en sociedades más justas. Y Puerto Rico es una más de esas naciones del mundo entero.

Alimentar la peligrosa xenofobia y no mirar con profundidad los cambios que se van gestando en los Estados Unidos porque es el “Imperio” y ahí sólo cabe “yankee go home” es caer en el más drástico fundamentalismo de izquierda que no conduce en estos momentos a nada constructivo.

Si deseamos comenzar a trabajar en el marco de lo que es el siglo 21, en que se busca el consenso, el diálogo constructivo que permita lograr los acuerdos bilaterales que conduzcan a una convivencia armónica entre las naciones y a terminar la era guerrerista y terrorista de la camarilla del gobierno fascista representado por los Bush y los McCain, comencemos a fomentar el conocimiento verdadero y la labor informativa objetiva sobre este proceso tan importante que se está gestando en los Estados Unidos con la presencia por primera vez en la historia de ese país- en cuanto a las posibilidades reales de unas candidaturas a la presidencia de un afroamericano y una mujer-. Que en esa nación comencemos a ver por primera vez el voto masivo de las personas de la raza blanca y del sinnúmero de minorías que hoy día luchan por sus derechos en esa nación, hombres y mujeres de todas las edades y sexos rompiendo las barreras del racismo y del machismo, resulta indicativo de cambios sociales y políticos importantísimos que deben observarse y ponderarse con detenimiento y seriedad.

Y fomentar el apoyo a líderes mundiales, vengan de donde vengan, en sus agendas progresistas como es el caso del senador Barack Obama del Partido Demócrata y candidato a la presidencia de los Estados Unidos, debería ser un buen objetivo de toda persona que ha buscado siempre actuar con Dignidad en el sentido exacto de la palabra, que es: actuar y comportarse con seriedad, decoro y gravedad. Apoyar esa candidatura no es sinónimo de insertarse en la maquinaria partidista de las primarias del Partido Demócrata estadounidense en la Isla. En mi caso y en el de muchos otros que no pertenecemos a ningún partido político en Puerto Rico ni pretendemos bajo ninguna circunstancia pertenecer a uno estadounidense, el apoyo como ciudadanos y librepensadores brindado a este candidato no resulta irreconciliable con el ideario de la independencia en el que creemos, de la misma manera que la aceptación del perdón presidencial de nuestros prisioneros políticos no es ni una traición al ideal libertario ni una ratificación del colonialismo. Se trata sencillamente de expresar un apoyo en los foros pertinentes y entre la gente para que conozcan lo que es la mejor alternativa para esa nación cuya política exterior afecta a todas las naciones del mundo entero. Debería ser un objetivo de todo el que se precie de encarar seriamente los problemas de nuestra sociedad y los del resto de las naciones del mundo, escuchar a un líder estadounidense que comenzó como organizador comunitario y lo que más le interesa es comunicarse directamente con el pueblo para escuchar sus reclamos y sentarse en la mesa de negociaciones, incluso con los considerados como sus enemigos- como lo ha expresado Obama en todos los debates en los que ha participado- para lograr los acuerdos en lo que une y no el rechazo por lo que desune.
 
Debemos considerar con atención y cuidado el apoyo a un candidato que tiene en su agenda de trabajo- de ganar las elecciones en los Estados Unidos-. la limpieza de Vieques; el apoyo a los pequeños comerciantes; el apoyo a la Asamblea Constituyente y a nuestro legítimo derecho a la autodeterminación para resolver de una vez y por todas el problema del estatus político de nuestro país; la formación de un equipo de trabajo para comenzar a buscar las soluciones reales a los problemas económicos de la Isla entre los que el Senador señala como la necesidad de crear nuevas fuentes de empleo, ajuste del salario mínimo federal y de los impuestos a familias de bajos ingresos; acabar con la guerra de Irak e iniciar el retorno de las tropas; respetar nuestras riquezas y nuestras diferencias culturales respecto a los Estados Unidos.

Y los que hemos dedicado energías a buscar la liberación de los presos políticos que aún cumplen condenas en las cárceles federales y los que han perdido el sueño, escribiéndole cartas a la administración de Bush para que libere a nuestros patriotas, nos preguntamos: ¿a quién queremos dirigirle esas cartas y esas miles de firmas, a McCain o a Barack Obama?
Silvio Rodríguez en su canción Sortilegio dice: Tolerancia, tolerancia, palabrita en el mantel, pocos platos se la sirven, muchas bocas a comer, 21, 21 firmamento del 2000 en el cielo, la paloma va en la mira del fusil.
Comencemos a tolerar y a palpar el presente para que estemos a la altura de una juventud que espera de nosotros un comportamiento nuestro serio, grave y decoroso, en fin, digno.

* La autora es actriz y escritora.

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