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Cita Histórica


Puerto Rico • 26 de junio al 2 de julio de 2008

 

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Con dos presidentes el PNP PDF Imprimir E-Mail
Siete Dias
MANUEL DE J. GONZÁLES   

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Si Luis Fortuño pensaba que  sus problemas terminaron la noche en que ganó la candidatura a gobernador y la presidencia formal del Partido Nuevo Progresista, se equivoca. Su lucha por imponer su liderato dentro de ese partido realmente estaba comenzando.

La noche y el siguiente día de las primarias hicieron parecer que al nuevo presidente se le abriría un camino franco, donde nadie le tendería embocadas. Pedro Rosselló dio un rápido discurso aceptando su derrota y anunció su “retiro” de la política. Luego, uno tras otro, los rosellistas anunciaron su fidelidad al ganador y en la Legislatura se plegaron a sus deseos lanzándole besos en lugar de dardos. Según las apariencias la nueva era de Fortuño comenzaba sin mayores tropiezos luego de unos años turbulentos.
 

A los que presenciamos la turbulencia de los años anteriores, particularmente el mucho veneno que circuló en los meses previos a la votación cuando el Partido parecía irremediablemente dividido en dos bandos, nos sorprendió tanta miel derramada. Era difícil pensar que la unidad se impusiera de la noche a la mañana en una organización marcada por la discordia. El calificativo más tierno que le habían endilgado a Fortuño durante la campaña primarista fue el de “mamao”.

Poco tiempo después de la primaria apareció la primera señal de disidencia cuando un grupo, todavía sin líder conocido, hizo un llamado al voto directo, tipo “write in”, por Rosselló. Luego apareció la primera figura conocida uniéndose a la convocatoria, el ex comisionado electoral Ramón Bauzá. La pasada semana el movimiento pareció tomar mucha más fuerza al publicarse en El Vocero una entrevista al ex gobernador donde, no sólo parece alentar el movimiento a su favor, sino que abiertamente critica la gestión de Fortuño como presidente del PNP. Apenas han pasado dos meses de que se iniciara esa gestión y ya Rosselló la está torpedeando.

Lo que debe preocupar a Luis Fortuño no es tanto que Rosselló lo critique sino el tema que escogió para el ataque. Le imputó haber hecho que el PNP abandonara el “espacio” que siempre había ocupado como organización propulsora de la incorporación de Puerto Rico como estado de Estados Unidos. Según Rosselló, el PNP ha adoptado el discurso viejo del PPD en cuanto al estatus político dejando su discusión para otra ocasión. Esa postergación – dice el entrelíneas de la imputación - responde al interés del grupo empresarial al que se debe Fortuño.

El momento escogido por Rosselló para lanzar su ataque no es casualidad. Desde hace aproximadamente un mes el tema de nuestro futuro político ha vuelto a estar en el centro del debate público debido a los planteamientos soberanistas del gobernador Acevedo Vilá. En ese ambiente la imputación de Rosselló a Fortuño puede cobrar mucha más resonancia entre la militancia del PNP. Eso obviamente lo sabía el ex Gobernador y por eso se las arregló para que El Vocero lo entrevistara la pasada semana.

Quien no conozca a los personajes envueltos en esta escaramuza podría pensar que Rosselló, al insertarse nuevamente en el debate puertorriqueño tan sólo quiere influenciar el curso que tomará su partido, lo que suena legítimo. Pero los que conocemos la trayectoria de ese personaje, su monumental ego y su inclinación a la venganza, sabemos que éste es un primer paso de una carrera más larga. Rosselló quiere seguir siendo la voz que controla la PNP, su presidente de facto, y está dispuesto a ejercer esa función importándole muy poco el efecto que pueda tener sobre el resultado de las elecciones generales del próximo mes de noviembre.

Si esta confrontación dentro del PNP se desarrolla tendría un efecto importante sobre el resultado que se producirá en noviembre. En este país las elecciones se deciden por muy poco margen y el grupo que logre movilizar Rosselló podría ser la diferencia. Esto lo sabe muy bien Fortuño y por eso reaccionó de inmediato al planteamiento de su contrincante afirmando que promovía la estadidad por medio del proyecto de ley que patrocina en el Congreso de Estados Unidos.

Rosselló y su gente saben que esa explicación es insuficiente. Lo que interesan es que Fortuño cambie el énfasis de su campaña para que se concentre en el tema del estatus como parece haber hecho el PPD. No creo que el candidato oficial del PNP llegue a tanto porque quiere centrar su campaña en el tema económico. Eso quiere decir que de aquí hasta noviembre estará escuchando la cantaleta de Rosselló aunque se tape los oídos. Como antes de las primarias, el PNP sigue con dos cabezas y una puede terminar liquidando a la otra.

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