Nos es secundum, ut testis canis...
Un hecho reciente precipitó estas líneas: el lanzamiento de un libro de Fareed Zakaria, editor -entre otras cosas- de la edición internacional de la revista Newsweek. Meramente el hojear su libro, “The Post-American World”, me ha dado base a preguntar si esto de creernos Puerto Cusco, ombligo del mundo lo hemos llevado ya demasiado lejos. No somos ombligo, ya pasamos por apéndice.
Quien tenga un IQ superior al del prócer de Aguadilla que propuso El Día de “Yo Soy Americano” debe haber notado que, en parte gracias al Primitivo de Casa Blanca, al apetito voraz de Cheney, Condolencia y Co. por llenarse los bolsillos a costa de la sangre de inocentes, los Estados Hundidos no sólo desinflaron el superávit que Clinton El Enfermito dejó en sus presupuestos anuales, sino que han hundido a la nación de la Pichona (y sus colonias) en un déficit nueve veces trillonario, a $30 mil por cabeza (incluyendo su chequecito para comprar conciencias) Se gastan más matando (y matándose) en Irak en un año que en la educación de su propio país. Con dinero prestado. Entidades extranjeras compran cada vez más de esa deuda. El valor del dólar se sigue desplomando en los mercados internacionales.
Bushito y Co. han ayudado a precipitar una crisis económica dando concesiones a las industrias del financiamiento para que embrollen a medio país y luego se corten a sí mismas las patas por su imposibilidad de recobrar interés, principal y colateral. Tal crisis está convirtiendo a montones de suburbios de ese país en comunidades fantasmas. Suburbios creados con la intención de alejar físicamente al americano promedio, su casita de verjita blanca y sus 2.1 hijos de las ciudades, para permitirse crear allí su emporio personal (y aislarse de los demás excepto para el Super Bowl y el 4th. of Yulai). Suburbios que dependen de que sus moradores se monten en carro unos 47 minutos diarios, quemando hidrocarburos a casi $4 el galón, soltando gases de invernadero que pronto harán de Minnesota un paraíso tropical (bueno, exagero en ésa), y provocando desmadres en la psiquis del que se raspa tales tapones todos los días (si no ha tenido que mudarse con sus viejos, por no encontrar trabajo o no poder pagar la casa o la gasolina).
Por tanto, el gustito por la individualidad de la cultura gringa se le está revirtiendo en la cara a casi todo el país. No hay bumeranes suficientes en Australia para ilustrar tal desmadre (Y acá, que nos copiamos todo eso, lo sufrimos peor). Ese gustito venía de tener dinero discrecional, que ahora huye de los U.S. and A. cuando huyen sus empleos mejor remunerados al resto del mundo por la meretricia globalización, y cuando pagan carísimo (gracias al consumismo voraz) por todo lo que en el Difícil llaman “commodities”, bienes de consumo traficados en bolsas mundiales. Muchos de esos bienes (petróleo, arroz, maíz, tocino, yu néim it) están relativamente más caros que en cualquier otro momento en los últimos 200 años. ¿Y con esa ancla de plomo amarrada al pescuezo nuestra Nación quiere la fóckin Unión Permanente? Copiamos sus fallidos modelos económicos, políticos, jurídicos y sociales, y los elogiamos como el mejor invento desde el pan en rebanadas. Qué imbecilidad.
Pero entonces el legislabruto de Aguadilla, mal autor del proyecto de marras (hasta disparates tiene, seguramente puestos allí por un asesor, porque esas neuronas no dan para tanto) se recostará de los viejos mantras del pitiyanquismo, acusando a Fiquito y a CLARIDAD de ser comunistas en la era post-comunismo, separatistas con respecto a un país del cual nunca hemos sido verdaderamente parte, y terroristas en un momento en que los federilas no dejan vivir en paz a nadie que se les meta entre ceja y ceja. Es el espíritu de Pérez Moris, recalentado 140 años después con los fuegos del círculo del infierno donde deben estar quemándose él y su lengua (ustedes en Hato Rey que viven en el sector con su nombre, ¿qué esperan para renombrar la urbanización?) Pero divago.
Zakaria en su libro nos trae la segunda parte de la ecuación. Zakaria nació en la India, en Mumbai, (o Bombay, pa’ los que beben ginebra). Musulmán, con un Ph. D. en Administración Pública de Harvard, sin ser tan mal hablao como Juanma (o Fiquito). Si hablara mandarín, sería la pesadilla ambulante del americano promedio. A partir de una admiración confesa a las bondades de los U. S. and A. y los principios que profesan pero no practican (traducción: no es Gallisá en un Grito de Lares), Zakaria evidencia lo que es ya realidad para todo el mundo menos para Puerto Rico, U.S. and A.: que el resto del mundo está pasándoles por encima a los Estados Todos Juntos. Por mucho.
Zakaria cita encuestas que ponen que el 81% de los americanos está pesimista sobre el futuro del país. Lo están porque decididamente resienten que la era del control unipolar sobre el mundo por parte de Pichona, Inc. esté terminando, más allá de la quiropráctica creativa que ejercen a bombazo limpio. En 2006, cerca de 124 países soberanos del mundo tenían economías con una tasa de crecimiento de 4% o mayor. Compárenla con los 2.1 % de crecimiento de la economía gringa (y ni hablemos del 0.6 % nuestro). Añado yo que de las “republiquitas” de América (como le llaman arrogantemente los pitiyankis) ya nos sobrepasaron dos en per cápita, y pronto nos sobrepasarán más.
En esas “republiquitas” se experimenta el nivel más bajo de violencia política desde la década de 1950 y, sin embargo, cada petardo que explota en Absurdistán es, o exagerado o lanzado a la cuneta del desprecio selectivamente, dependiendo de los intereses políticos y comerciales de los amerigringos (a ver si provocan par de guerritas más). La pobreza extrema se reduce cada vez más en muchos países (el número de personas que subsisten con $1 ó menos al día se espera que baje al 12% de la población mundial para el 2015). Y nada de eso es por mantengos ni chequecitos que politicastros como los nuestros quieren vendernos, como si ellos fueran responsables de materializarlos, cual dictadorzuelos de Myanmar repartiendo frisas después del huracán.
Según Zakaria, cada vez más, en todas estas naciones soberanas, sus moradores se están Jartando con Jota de que los pinten como pueblos subdesarrollados, o como los malos de la historia humana, y están tomando la iniciativa de cambio en sus países por sus propias manos. De los 6,600 millones de habitantes de este mundo, 2,500 millones en sólo dos países (India y China) están desarrollando sus economías, aprendiendo tecnología (se espera que para el 2010 el 75% de los doctorados de ciencias en los U.S. and A. se concedan a extranjeros), mejorando su infraestructura, haciendo sus economías crecer, y cambiando radicalmente el panorama económico global. Y eso son sólo dos países.
Y lo que les menciono lo leí de un libro donde el autor elogia a los Estados Unidos, diciendo que, luego de que los usamericanos han cacareado por 60 años sobre las bondades del libre comercio, el respeto a los derechos humanos, la democracia y la apertura a otros países, ahora no sólo no practican lo que predicaban, sino que lo reniegan. (No es tan color de rosa como él lo pinta, pero eso último es cierto). Y por tanto, se están quedando atrás. Y nosotros, colonia con el 95% de sus votantes consintiendo voluntariamente a los desmanes de ese régimen, estamos detrás de la parte de atrás.
Acá, en la Colonia Contenta, todavía estamos escondiéndonos asustados debajo de las piedras cada vez que alguien reclama lo justo para Puerto Rico, si no viene antes un lambón del Imperio y predica a lo Salamaya que Puerto Rico caerá en el abismo si no confiamos ciegamente en él para llevar al Norte a dos senadores y siete representantes, y a cambio traer a docenas de políticos corruptos recaudadores de fondos y millones de dólares de mantengo para lavar sus pecados a costa de nuestras costillas. (Y, don Yeyo, si esto no es educar al boricua sobre la estupidez de la Anexión, que venga Dios y me lo diga).
* Fiquito Yunqué (
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) es el pseudónimo de un músico, escritor y loco, oriundo y residente de Mayagüez. Sus opiniones son las suyas propias. O eso él dice.
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