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Cita Histórica


““El capital es cobarde, no va sino donde se siente seguro”
Robert Zoelick
Presidente del Banco Mundial

 

“El capital no tiene patria”
Karl Marx,
Manifiesto Comunista

 

Puerto Rico • 7  al 13 de agosto de 2008

 

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La hora de la soberanía PDF Imprimir E-Mail
Claridad en la Nación
Néstor R. Duprey Salgado*/Especial para Claridad   

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La Asamblea General del Partido Popular Democrático del pasado 27 de abril fue el final de tres procesos de evolución y transformación de esa colectividad política, que comenzaron mucho antes de las acusaciones contra el gobernador y presidente del Partido, Aníbal Acevedo Vilá.

En primer lugar, el mensaje de Aníbal y la resolución presentada por el representante Charlie Hernández –aprobada por unanimidad– reafirman una serie de pronunciamientos y resoluciones del PPD, a saber: la Resolución del Consejo General del PPD de 17 de noviembre de 1990, conocida como la “Enmienda Vizcarrondo”; los programas de gobierno para las elecciones de 2000 y 2004; la definición de desarrollo del Estado Libre Asociado, aprobada por la Junta de Gobierno y el Consejo General del PPD el 15 de octubre de 1998; y las resoluciones aprobadas por las Asambleas Generales del PPD en los años 2006 y 2007. Además, son consistentes con expresiones del Presidente del PPD en comparecencias ante el Congreso de Estados Unidos, la Organización de Naciones Unidas y ante el pueblo de Puerto Rico en diversas ocasiones.
Ellas se basan en los siguientes principios:

1-El reconocimiento de que en 1950 al 1952 comenzó un proceso hacia la descolonización de Puerto Rico que aún no ha culminado, aceptando que el resultado de dicho proceso adelantó la solución pero no resolvió finalmente el problema de la condición política final del pueblo de Puerto Rico.

2-La aceptación del mecanismo procesal de la Asamblea Constitucional de Estatus como el más adecuado para atender el asunto del estatus, descartando la vía de los plebiscitos criollos.

3-La aspiración hacia un desarrollo del Estado Libre Asociado basado en la soberanía del pueblo de Puerto Rico, delegando en el gobierno de Estados Unidos sólo aquellos poderes esenciales al concepto de asociación según reconocido por la experiencia constitucional norteamericana y el derecho internacional.

La evolución del PPD hacia la soberanía es la culminación, no el comienzo, de un proceso de crecimiento político que llega a su concreción más desarrollada el 27 de abril de 2008.

El segundo proceso que culmina el 27 de abril y en días posteriores es resultado de la composición electoral de los últimos 40 años, que ha convertido al Partido Popular Democrático en un movimiento cuya viabilidad electoral está cimentada en su capacidad de realizar alianzas con sectores a la izquierda de su centro.

Los triunfos de las candidaturas a la gobernación en 1980 (impedido por el fraude de Valencia), 1984, 2000 y 2004 y las victorias de la Alcaldía de San Juan en 1988 y 1996 se deben en gran medida al respaldo electoral que recibió el PPD de sectores independientes de vocación puertorriqueñista e independentista no afiliados. Victorias todas que se obtuvieron a pesar del ataque fanático del anexionismo utilizando el viejo recurso del miedo con el espectro de la “república asociada” y la “alianza separatista”. Eso sumado a la experiencia de compartir vivencias con el independentismo no afiliado como la “Marcha por el idioma”, la “Nación en Marcha”, la lucha contra la Marina en Vieques y otras luchas civiles y comunitarias.

El tercer proceso es el reconocimiento en la práctica de que el crecimiento del poder del gobierno federal sobre la vida puertorriqueña, junto con los más recientes pronunciamientos bipartitos del Ejecutivo y el Legislativo norteamericano, deslegitiman el actual modelo político-económico.

En ese escenario la afirmación puertorriqueña y el reconocimiento de la soberanía son las bases para un diálogo puertorriqueñista que pueda desembocar en una concertación donde, reconociendo nuestras coincidencias y diferencias, se pueda delinear un acuerdo político programático que ponga fin a 40 años de virtual tranque político y redefina los espacios políticos actuales, colocando la afirmación y la negación de la identidad nacional frente a frente.

Queda mucho por hacer. En el Partido Popular es hora de caminar y explicar hacia dónde va este movimiento popular democrático. Es hora de, sin miedo, comenzar a delinear ese nuevo proyecto nacional basado en la soberanía, necesaria para un nuevo modelo político y económico de crecimiento, bienestar y justicia social adaptada al siglo XXI. Es hora de romper paredes y derrumbar mitos. Es la hora de la soberanía.

* El autor es una de las principales voces soberanistas en el Partido Popular Democrático. Es escritor y conferenciante y fue Secretario de la Cámara de Representantes de Puerto Rico.

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