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Cita Histórica



“Hubo muchos más litigios en el caso del Cerro Maravilla que en el de Watergate. Romero utilizó los tribunales mucho más que Nixon para obstruir los procedimientos
 
Samuel Dash
Principal investigador
Comité del Senado EEUU para el caso Watergate

 

Puerto Rico • 24 al 30 de julio de 2008

 

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Por la ruta de la soberanía política PDF Imprimir E-Mail
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Noel Colón Martínez / Especial para Claridad   

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Para el día 1 de junio está pautada la celebración en Puerto Rico de una primaria del Partido Demócrata de Estados Unidos. Los llamados Demócratas del PPD se han juntado con los llamados Demócratas del PNP para “en buena lid” distribuirse los votos entre los que favorezcan a Barack Obama y los que favorecen a Hillary Clinton. De modo que dentro de unos días la gente que dice creer en la autonomía y la gente que dice creer en la estadidad pugnarán por uno de dos candidatos que no ofrecen con claridad hacia qué autonomía deben mirar los puertorriqueños o si es posible hacer un compromiso con la estadidad para la Isla.
Hubiera sido una buena oportunidad para Pedro Rosselló y Carlos Romero Barceló presionar a la gente de Hillary Clinton para que ésta hiciera una buena declaración comprometiendo su administración con la estadidad. Igualmente hubiera sido más natural que Pedro Pierluissi y Norma Burgos hubieran requerido de Obama un compromiso con la estadidad, de ser electo presidente. Pero nada de eso ha ocurrido; por el contrario se observa que Rosselló, Romero, Pierluissi y Norma Burgos están confiados en que éste es un juego conocido donde los pseudos líderes se acomodan en distintas posiciones que les permita de alguna manera influir, unos u otros, en el día a día de la próxima administración, no importa quién gane finalmente.

En verdad los que están hablando un lenguaje nuevo y diferente son los Populares quienes se sienten traicionados por el socio que creyeron tener en una sociedad que nunca realmente existió. Muchos Populares no están inclinados a participar en esta próxima primaria y están tomando el camino correcto de hacer planteamientos de fondo, que quiere decir fundamentales. De hecho, ya parece que la indiferencia Popular ha obligado a reducir el número de colegios electorales. Ésa es una buena indicación del sentir de la base de ese partido, lo que a la vez confirma que los cambios en el PPD se están produciendo de abajo hacia arriba. Que es como debe ser cuando los partidos viejos se inmovilizan y dan señales de fosilizarse.

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Me doy perfecta cuenta de que escribo estas notas el lunes y el martes se habrán de producir dos primarias importantes, en Oregón, donde aparece Obama como favorito, y en Kentucky donde aparece Hillary como favorita. Si los resultados son los esperados mi impresión es que el camino a la presidencia de la señora Clinton será mucho más difícil y si Hillary concediera la victoria de Obama el martes, entonces a Puerto Rico se le ahorraría la vergüenza de estar comprometiendo dinero y esfuerzos en un empeño tan denigrante como éste de poder nominar y no poder votar por quién nominamos.

Los boricuas que viven en Estados Unidos no están en nuestra posición, ellos votan para nominar y votan para elegir y a esos boricuas hay que estimularlos para que participen pues sus votos cuentan para instrumentar procesos y programas que les pueden beneficiar o perjudicar.

Esa diferencia política y social hay que destacarla porque nosotros estamos tratando de construir un estado político propio y ellos pueden contribuir a nuestro esfuerzo desde otras trincheras pero no desde las del voto por funcionarios federales porque ése es el proceso de inmersión hacia la estadidad. El nuevo discurso político tiene que empezar por hacer las distinciones precisas entre la situación del boricua allá y el boricua aquí. Somos un pueblo dividido pero las obligaciones políticas de los que viven allá y los que vivimos acá muchas veces se tornan distintas y hasta antagónicas.

En el meollo del problema está la aclaración y determinación permanente, que es necesario hacer dentro de una Asamblea Constitucional de Estatus, sobre el contenido de las futuras relaciones políticas con el llamado socio. Afortunadamente, el PPD da señales de haber entrado en un proceso de definiciones que pone sobre el tapete la soberanía política como ingrediente esencial, irrenunciable.

En 1962 una Asamblea General del Colegio de Abogados le señaló al país la ruta a seguir:

“Tratándose de una decisión final para que Puerto Rico escoja su status político permanente, todas las soluciones que se le sometan al pueblo deberán aparecer claramente definidas y fundamentadas sobre el principio de soberanía, a saber: soberanía en la independencia, soberanía en la asociación, o la soberanía que la incorporación como estado de la unión norteamericana supone. La ley debe ser clara sobre el aspecto de la soberanía en cuanto a la alternativa de Estado Libre Asociado se refiere.”

Luego, en 1963, señalamos la ruta de la soberanía con mayor precisión:

“PUEBLO SOBERANO ES AQUEL EN EL QUE RESIDE LA FUENTE ULTIMA DE PODER. En el caso nuestro esto significa que el Congreso de los Estados Unidos deberá renunciar a todo poder sobre Puerto Rico, transfiriéndolo al pueblo puertorriqueño. La decisión del pueblo a escoger una de las fórmulas o alternativas, será así inequívoca expresión de su poder soberano.”

Luego de tantos años los que dirigimos aquel proceso en el Colegio nos cuesta pensar cuanto tiempo nos ha tomado asegurarnos de que la ruta sea la correcta. Pero así es con la vida de los pueblos. A veces se avanza muy lentamente, acompañados por la paciencia, la perseverancia y la firme convicción de que vamos por la ruta correcta.




 
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