Víctor López es uno de los puertorriqueños con mayor prestigio, respeto y poder de convocatoria en el deporte internacional. Haber sido seleccionado presidente de la Comisión Mundial de Entrenadores de Atletismo no cambió su forma de ser. Tampoco se le han ido los humos a la cabeza por los múltiples logros y reconocimientos que le han brindado por su trabajo en la Universidad de Rice en Texas y en la dirección técnica de la región de Centroamérica y el Caribe, tan rica en atletas de calidad mundial.
En vez de limitarse a escribir planes o a teorizar conceptos, lo que hace muy bien, Víctor ingenió, diseñó y se lanzó a convertir en realidad su sueño de institucionalizar en Puerto Rico una competencia anual en la que participen figuras de calidad mundial. Sin embargo, el primer y principalísimo objetivo del concepto es brindarles a los atletas puertorriqueños de mayor rendimiento el mejor fogueo posible.
En Carolina celebró la primera edición del evento, pero fue en Ponce donde recibió el apoyo sin condiciones de un grupo de deportistas de ese pueblo, agrupados en lo que se conoce como “Voluntarios Por Ponce,” cuyo nombre está cargado del regionalismo típico de los ciudadanos de la Perla del Sur.
Apelando a su poder de convocatoria, a sus estrechas relaciones con algunos de los mejores atletas, entrenadores y agentes internacionales y al trato de primera que les brindan los organizadores a los visitantes, Víctor ha logrado la participación en el evento de medallistas olímpicos y mundiales y algunas de las principalísimas figuras jóvenes del atletismo internacional. Lo más importante es que no se ha desviado del propósito principal del concepto, brindarles fogueo a nuestros mejores atletas. Por eso, el Ponce Grand Prix se limita a los eventos que practican nuestros mejores atletas.
Independientemente de la calidad de medallistas olímpicos y mundiales, la principalísima atracción del evento ha sido Javier Culson. Éste es un jovencito de 22 años que, de acuerdo a algunos técnicos especializados, tiene todas las condiciones naturales para convertirse en el mejor atleta puertorriqueño de la historia. Recordemos que Puerto Rico nunca ha tenido un medallista en una competencia mundial de atletismo. Nuestro mejor exponente ha sido Rolando Cruz, quien tuvo que conformarse con la cuarta posición en el salto con pértiga de los Juegos Olímpicos celebrado en Roma en 1960, aunque con la misma altura del ganador del bronce (14’ 11” – 4.55 metros).
El sábado, en la pista del Montaner en Ponce, Culson volvió a demostrar que está bien cerca de los mejores del mundo en los 400 con vallas. Alentado ruidosamente por cerca de nueve mil de sus compatriotas, el espigado ponceño se mantenía al frente cuando pasaron la última valla. A pesar de su esfuerzo en los últimos metros cedió la delantera al medallista olímpico jamaiquino Danny McFarlane (48.77) y en la misma meta al estadounidense Laron Bennett (48.94).
Aparte de unos comentarios técnicos sobre un error cometido por el boricua en la novena valla, Víctor destacó el valor del registro de 48.99 de Culson, la tercera vez que baja de 49 segundos en los últimos dos meses. De hecho, su marca nacional es de 48.87 establecida hace dos semanas en Jamaica. Eso es precisamente lo que él necesita – fogueo contra los mejores.
La prueba de 400 con vallas ha sido dominada tradicionalmente por hombres de más de 28 años. A los 22 años, Culson todavía es un muchacho, por lo que todo indica que físicamente aún no ha alcanzado su plenitud, lo que se nota a simple vista cuando se le compara, por ejemplo, con los dos que lo dominaron el sábado. En un evento brutal, que además es sumamente técnico, ya Culson ha demostrado que está en el grupo de los que corren por debajo de 49 segundos y bastante cerca de los mejores.
Además de su habilidad natural y su dedicación, Culson ha probado que puede manejar sin mayores inconvenientes la presión que conlleva enfrentarse a los mejores. Por el contrario, parece que lo disfruta, especialmente cuando lo hace frente a su gente. A él le encanta que la gente lo mire, lo aplauda y le exija. Se nota como pez en el agua frente a las cámaras y hasta los micrófonos. Definitivamente, el escenario no lo intimida. En todo caso, lo motiva y lo energiza.
En términos de los atletas puertorriqueños, Héctor Cotto estableció la única marca nacional cuando detuvo los relojes en 13.57 segundos en los 110 con vallas. La marca anterior la había establecido él mismo hace poco más de un mes en California con 13.64. A pesar de su magnífica actuación, quedó quinto en una carrera rapidísima en la que el ganador, que fue el estadounidense David Payne, marcó 13.49.
Por otro lado, nuestro relevo nacional femenino de 4 por 100, compuesto por Beatriz Cruz, Celangelí Morales, Jennifer Gutiérrez e Ireliz Burgos, marcó 44.05, bastante cerca de la marca nacional, que es de 43.81 desde el 2001. Lo interesante es que en la cuarteta faltó nuestra mejor corredora, que es Carol Rodríguez, quien no pudo estar presente en la competencia por compromisos de estudio en Estados Unidos.
También llamó la atención el registro de nuestro relevo largo de varones, que hizo 3:05.78 sin contar con el mejor corredor de la distancia, Félix Martínez, quien todavía no está completamente recuperado de una lesión sufrida en las Justas de la LAI. Héctor Carrasquillo (46.51), Javier Culson (tramo espectacular), Christian Santiago (47.36) y el juvenil Juan Vega se quedaron a seis centésimas de la marca nacional (3:05.72). Vega impresionó con su fuerza y pasión en un tramo ancla bastante más rápido que los 46.83 que corrió en la prueba individual.
Finalmente, el ganador de los 1,500 en la LAI, Adrián Rodríguez mejoró su marca personal para la distancia, con 3:46.62.
Entre los corredores extranjeros que participaron se destacó el joven Branden Chritsian de Antigua-Barbuda, quien ganó los 100 y 200 con respectivos registros de 10.11 y 20.21, los mejores realizados en suelo puertorriqueño. También la cuarteta mundialista de Antillas Holandesas que tardó 38.83 segundos en completar el relevo corto. Uno de sus integrantes es Jerónimo Goeloe, múltiple ganador en las Justas de la LAI para la Universidad del Turabo.
En salto largo, los estadounidenses Brian Johnson (27’ 1 ¾” = 8.27 metros) y Dwight Phillips (27’ 1” – 8.25M) se enfrascaron en una gran lucha que fue un deleite para los aficionados. Definitivamente, la edición de este año del Ponce Grand Prix fue un rotundo éxito, tanto por la calidad de los participantes, sus actuaciones, la precisión de los oficiales, la eficiencia de los organizadores y los amantes del atletismo que disfrutamos de un verdadero banquete.
Por la calidad de los participantes, la eficiencia de los organizadores y la fecha en que se realiza, el Ponce Grand Prix se abre paso para convertirse en una parada obligatoria para algunos de los mejores atletas del Mundo, previo a los grandes circuitos europeos y las competencias internacionales por países.
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