Diversos grupos de la comunidad del Residencial Luis Llorens Torres, Sector Calle Loíza y parte de Villa Palmeras hemos trabajado por cerca de tres años para mejorar las condiciones educativas en siete escuelas de nuestra comunidad. La Alianza Comunitaria de Apoyo a la Excelencia Educativa (ACAEE) es una respuesta organizativa de las escuelas y de la comunidad del entorno en relación con el deterioro administrativo que imperaba en nuestras escuelas. Entre los factores para el deterioro estaban la falta de dirección escolar, la ausencia de sistemas administrativos, la apatía de la comunidad escolar y la indiferencia de las estructuras de dirección del Departamento de Educación, incluyendo la Oficina del Secretario de Educación, la Región Educativa de San Juan y el Distrito Escolar.
La falta de maestros(as), los problemas de planta física, plagas de ratones, la poca tecnología educativa y los currículos de poca motivación para los(as) estudiantes nos colocaron entre las primeras escuelas que cayeron al Plan de Mejoramiento estipulado por la Ley No Child Left Behind. El deterioro del clima escolar –factor que contribuye al ausentismo de estudiantes y del personal– así como la apatía de la comunidad escolar a emprender proyectos comunes para salir de esta situación, son factores que nos han afectado por años. Lo anterior constituye una violación a los derechos educativos de miles de niños(as) y jóvenes al no recibir una educación de calidad.
Aún con tres años de esfuerzos e iniciativas conjuntas para cambiar ese ambiente, todavía persisten situaciones que generan un clima de desigualdad y de opresión institucionalizada en nuestras escuelas. Esas condiciones de opresión afectan más a los sectores de menos poder, especialmente los estudiantes, las familias y la comunidad. Aún tenemos que trabajar fuerte con las omisiones de servicios, con la falta de participación en la toma de decisiones que atañen a la comunidad escolar, a estudiantes y sus familias, a la imposición de normas y a la subestimación de la participación de la comunidad por factores socioeconómicos o culturales. De otra parte, también las familias y la comunidad deben acercarse a la escuela para cumplir con sus derechos y sus responsabilidades.
Los esfuerzos de muchas escuelas como las nuestras, no son reconocidos o pasan desapercibidos. Estos esfuerzos muchas veces se sostienen por la filantropía, mientras las acciones del Departamento de Educación se enfocan hacia construir una elite educativa, premiando a los sectores que no han entrado o salen del Plan de Mejoramiento o privilegiando recursos hacia las escuelas especiales. Mientras muchos grupos escolares como ACAEE carecen de recursos para su trabajo, el Departamento otorga cientos de miles de dólares a instituciones privadas como ASPIRA, a las llamadas compañías de servicios integrados y comprando mercancía de segundo orden a precios exorbitantes. Es preocupante ver cómo a veces las escuelas no pueden decidir ni siquiera sobre sus recursos para la labor de prevención, y depender de la filantropía en sustitución de la responsabilidad del estado.
Otro factor elitista es la falta de refuerzos para estimular el aprovechamiento académico de estudiantes. Una acción que hay que cuestionar es que se hayan sustituido los criterios de elegibilidad para becas, y que se adopte como uno de los requisitos los resultados de las Pruebas Puertorriqueñas. Con esta acción se redujo la cantidad de estudiantes premiados por sus esfuerzos académicos.
Nuestras comunidades escolares han estado en una labor de resistencia, enfrentando las condiciones adversas y perversas que se generan en este ambiente de desigualdad de poder y de imposición burocrática de las estructuras del Departamento de Educación. Hace dos años hicimos una propuesta al Departamento en reclamo de autonomía educativa para agilizar la toma de decisiones a base de nuestras necesidades, intereses y particularidades. La propuesta plantea la toma de decisiones fiscales, administrativas y pedagógicas basadas en la participación real de toda la comunidad escolar. Con ello asumíamos la responsabilidad de formar un nuevo liderazgo, basado en relaciones horizontales, reconocimiento de la diversidad y de las aportaciones que desde su realidad y su cultura hace cada sector de la comunidad escolar. Todavía estamos esperando que esos compromisos se concreten. La propuesta de ACAEE
ACAEE, como se conoce a la Alianza, ha logrado integrar en una sola sombrilla a la diversidad de sectores que intervienen en la educación, desde directores(as), estudiantes, tutores(as), representantes comunitarios, docentes y no docentes, así como la colaboración de instituciones de apoyo educativo como Sapientis, Jóvenes de Puerto Rico en Riesgo con el programa de mentoría, Asociaciones de Madres y Padres Voluntarios, organizaciones estudiantiles, agencias como AMSSCA (Iniciativa Comunitaria), Filius, Consejos de Residentes, Universidades, comerciantes del área, organizaciones como los Rotarios y Universidades como el Sagrado Corazón y Río Piedras. Lo más alentador ha sido el esfuerzo de los grupos de la comunidad escolar, aportando de su tiempo voluntario y de sus limitados recursos. Hay que reconocer que el esfuerzo también ha contado con la presencia del Secretario de Educación.
Integración, reciprocidad, complementariedad y solidaridad: algunas iniciativas en proceso A nivel conceptual, nos parece de gran valor tratar de eliminar la fragmentación impuesta por el propio sistema. ACAEE coordina esfuerzos desde elemental hasta la superior. Nos apoyamos, compartimos experiencias y coordinamos iniciativas para y con todos los grupos, desde directores y estudiantes. Por ejemplo, las cinco escuelas elementales coordinan sus adiestramientos dirigidos a implantar el método Montessori. Hacemos reuniones con las siete escuelas, y de la misma manera, las madres voluntarias, apoyan la organización en las demás escuelas del sector.
Por su parte, la intermedia y la superior también coordinan sus talleres e integran las organizaciones estudiantiles, contando con el valioso trabajo de las instituciones de apoyo y las universidades. Con esa misma visión, ya hemos celebrado dos encuentros docentes, a la par que hacemos esfuerzos para enlazar el personal escolar con instituciones de la comunidad. Algunas escuelas han dado el paso de integrar algunas madres al personal escolar como enlaces y apoyo para el trabajo con la comunidad. Simultáneamente, las organizaciones de apoyo coordinan esfuerzos con los Consejos Escolares y con otros sectores. Nos proponemos como prioridad, fortalecer la estructura organizativa de ACAEE y facilitarle recursos para el trabajo.
Con esta visión de trabajo no se han eliminado los conflictos y el autoritarismo que surge por las dinámicas de poder, Sin embargo, el diálogo, la reflexión, la negociación y la unidad que se ha dado frente al problema educativo que enfrentamos, nos ha permitido reproducir resultados positivos del trabajo y fijarnos metas comunes entre los diversos sectores educativos. Esperamos cumplir con nuestra misión de lograr excelencia educativa y que nuestras escuelas cumplan con las necesidades del estudiantado y de la comunidad, aumentando la participación de calidad de todos los sectores. No obstante, en lo inmediato, urge resolver el problema de la falta de autonomía y poder para tomar decisiones; así como lograr el apoyo del DE para facilitar que se cumpla con las decisiones que se adoptan. La centralización en el Departamento de Educación y la resistencia al cambio de algunos sectores de la comunidad escolar
La centralización y la burocracia del DE han sido obstáculos para hacer avanzar el proyecto en cada escuela. Lo anterior también está relacionado con la resistencia y negativa de las Regiones y los Distritos para respetar la autonomía de las escuelas de la comunidad. Le hemos solicitado una Carta Especial al Secretario de Educación para poder tomar iniciativas especiales proporcionales al abandono profundo que enfrentamos durante años. Necesitamos la autonomía que se les otorga a las escuelas especiales. Es una forma de construir lo que denomino la ciudadanía educativa.
Para nosotros, la autonomía implica la posibilidad de decidir las prioridades a base de las necesidades y no mediante el criterio de costo-beneficio; tomar decisiones sobre presupuesto, construir una nueva gerencia escolar participativa, seleccionar y evaluar el personal, incluyendo directores(as), crear nuestros propios programas, asumir nuevas responsabilidades, incluyendo la creación de bases autogestionarias. Para avanzar, necesitamos salir del prejuicio de una superintendente que festinadamente proclama que no entiende por qué los estudiantes de la Escuela de Artes Visuales sacan puntuaciones altas en las Pruebas Puertorriqueñas y los de la Perú no, si es el mismo examen; sin tomar en cuenta las desigualdades en recursos educativos y la falta de maestros(as) entre ambas escuelas. Otra necesidad es romper la apatía de la comunidad -estudiantes, padres y madres y sectores comunitarios- a integrarse y fortalecer una cultura de participación, derechos y de ciudadanía educativa. En todo este tiempo hemos intentado fomentar esa participación de calidad, pero eso no se construye de la noche a la mañana. Hay que desmantelar el prejuicio hacia los niveles socioeconómicos de las familias y de la comunidad, a la par que se van creando estructuras adecuadas para canalizar y evaluar los resultados de la participación y, al mismo tiempo, trabajar conscientemente sobre aquellos factores que entorpecen el cambio y la calidad de nuestros procesos educativos, ya sean estructurales o subjetivos.
También se ha sugerido crear acciones afirmativas para potenciar la labor del personal docente y no docente, por ejemplo, añadir recursos docentes, repensar la filosofía educativa, combinar las iniciativas de la comunidad con las escuelas y otras valiosas ideas, que podríamos implantar a corto y mediano plazo. También hay que implantar planes de incentivos para la comunidad escolar.
El valor de ACAEE es que constituye un esfuerzo organizativo y participativo desde las propias escuelas y desde la comunidad, con los propios actores educativos, promoviendo el cambio. De ahí que hemos tratado de implantar una visión de participación ciudadana que promueva a su vez, sentido de pertenencia, convivencia, cultura de derechos y responsabilidades, solidaridad e integración. Pero nos falta la autonomía educativa que propone la Ley Orgánica, la participación en la toma de decisiones que se reconoce a padres y madres en la Carta Circular # 17 y una Carta Especial para las siete escuelas que nos facilite el trabajo. Ahora es el momento.
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