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Cita Histórica


Puerto Rico • 21  al 27 de agosto de 2008

 

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Un Caribe violento PDF Imprimir E-Mail
Claridad en la Nación
Lcdo. Edgardo Román Espada/Especial para CLARIDAD   

Puerto Rico es parte de un Caribe violento. Los asesinatos en Puerto Rico ya sobrepasan los 300. La cifra de asesinatos en nuestra jurisdicción había mostrado una reducción desde los años 2005 al 2007 de 797 a 728 asesinatos anuales. La tendencia estadística del 2008 demuestra un desafortunado ascenso. De continuar así sufriremos más de 800 asesinatos en un mismo año, cantidad asociada a la década de los 90. Los 995 asesinatos del 1994 constituyen un vergonzoso récord.

Un estudio de la ONU y del Banco Mundial de marzo del 2007 concluyó que la tasa de asesinatos en el Caribe, 30 asesinatos anuales por cada 100,000 habitantes, es mayor a la de cualquier otra región del mundo. En Jamaica se asesinaron a 1,574 en el 2007. En la República Dominicana se asesinaron 9,300 personas entre el 2001 y 2005, en el último a unas 2,382 personas. En Trinidad y Tobago, con apenas 1 millón de habitantes, hubo 397 asesinatos en el 2007. Se trata de una epidemia que ronda las costas del Mar Caribe.

Las autoridades públicas de los países de la cuenca del Caribe han echado mano a políticas anticrimen que fomentan el incremento de efectivos policíacos y penas severas. Unas 13 jurisdicciones, entre las que se destacan las antiguas colonias inglesas como Jamaica y Trinidad, incluso han condenado a muerte a convictos de asesinato. En esos casos el estado ha optado por adoptar la violencia y ejecución como parte de la política pública.

En el Caribe hay más de 200 convictos condenados a muerte. Trinidad y Tobago cuentan en la actualidad con sobre 85 convictos en el corredor de la muerte. Ello no ha tenido efecto en evitar que seamos una región tan violenta, lo que evidencia que la pena de muerte no disuade al crimen. La pena de muerte no ha podido evitar que  Jamaica cuente con una tasa de 44 asesinatos por cada 100,000 habitantes, la más alta entre las islas del Caribe.

La crisis económica, las inequidades de ingresos, el tráfico de drogas y armas, el fracaso del modelo policiaco, la impunidad de la mayoría de los asesinatos y la cercanía a importantes mercados de producción y de consumo de drogas, son sin duda factores que podrían ayudar a entender y por tanto combatir la incidencia criminal de un Caribe expuesto diariamente a la violencia delictiva. Convendría dialogar con el Caribe y buscar una salida regional a la delincuencia y violencia criminal. El pánico y la desesperación no pueden ser el punto de partida para atender  este problema.

En el Caribe se ha demostrado que la mano dura, el castigo seguro, más policías, menos derechos civiles y la pena de muerte no son el camino. Más estudios y menos gritos de histeria deberían serlo.

* El autor es Presidente de la Comisión Ad Hoc de Pena de Muerte del Colegio de Abogados y Portavoz Alterno de la Coalición Puertorriqueña Contra la Pena de Muerte.

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