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Cita Histórica


Puerto Rico •  27 de noviembre al 3 de diciembre de 2008

 

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“...que florezcan mil flores” PDF Imprimir E-Mail
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Carlos Gallisá   

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En la pasada edición de Claridad el compañero Juan Mari Brás en una columna titulada “Hacia un Preencuentro Independentista” anuncia que ha de convocar a un “conversatorio” al liderato y la militancia patriótica de “todos los grupos y las no agrupaciones para empezar a discutir cuál será la mejor manera de prepararnos para la nueva realineación de fuerzas que ya es inevitable”. El propósito de este llamado conversatorio, dice el amigo Juan, es buscar la “reconciliación” del independentismo puertorriqueño por ser, dice él, “paso indispensable” para impulsar alianzas estratégicas con otras fuerzas políticas. En otras palabras, según Mari Brás, hay que agrupar primero al independentismo y juntarnos en la práctica antes de lanzarnos a propuestas de alianzas con otros sectores políticos.
Lo dicho por Mari Brás es claramente en respuesta a expresiones públicas que hemos hecho algunos independentistas sobre la conveniencia de explorar avenidas para formalizar alianzas electorales o acuerdos de otro tipo, particularmente con el Partido Popular y que signifiquen avances en la descolonización de Puerto Rico. Entre los que nos hemos expresado en esa dirección estamos Noel Colón Martínez, Héctor Pesquera, David Noriega, José Alberto Álvarez, el que suscribe y otros.

No hay duda de que el independentismo alcanza su mayor fuerza cuando actúa unido. Ésta sería la condición óptima para entrar en discusiones con otras fuerzas políticas. Pero hay una realidad que no se puede negar: el independentismo no ha podido superar la división y dispersión que han aquejado al movimiento patriótico desde la década de los setenta a pesar de los innumerables llamados de unidad, convergencia y otros esfuerzos para actuar concertadamente.

Decir que es “indispensable” la unidad para actuar en la búsqueda de alianzas o acuerdos con otras fuerzas políticas es un grave error que sólo conduce al inmovilismo. Los procesos políticos no se detienen a esperar que uno esté en condiciones óptimas para enfrentarlos. La coyuntura política que se da ahora, antes de las elecciones de noviembre, es la que ofrece condiciones propicias para alianzas o acuerdos con el Partido Popular. El interés primario y supremo del PPD de aquí a noviembre es ganar las elecciones. Y sabe que para ganar necesita el voto independentista. Después de las elecciones la situación es distinta, gane o pierda el PPD.

Esperar por unir o reconciliar al independentismo en una práctica o estrategia para entonces actuar frente a esta coyuntura es totalmente irreal, ajeno a toda experiencia vivida y conocida del independentismo durante las últimas décadas. Mucho más si se pretende incluir al PIP en algún consenso estratégico para acercarnos al Partido Popular. No me sorprendería que alguien trate de utilizar este momento para plantear la unidad independentista en un voto por el PIP con la expectativa de iniciar conversaciones después de las elecciones en torno al realineamiento de fuerzas. Algo muy parecido al oportunismo electoral que alrededor del llamado a la convergencia ensayó la dirección del PIP en las elecciones del 2000. Juan Mari Brás es testigo de la conducta de Rubén Berríos y sus allegados en aquel intento de convergencia antes y después de las elecciones del 2000.

El independentismo no se puede detener y abstenerse de tomar iniciativas por estar disperso. Mucho menos establecer como norma que sólo podemos actuar cuando estemos unidos. Dentro de la realidad de dispersión y división tenemos que tomar iniciativas, individualmente o en grupos pequeños o medianos. Si trazamos una estrategia correcta, comprobada por la práctica, otros se unirán e iremos nucleando una fuerza en la acción misma. No será lo ideal, pero es lo realista, lo alcanzable en estos momentos. Hay que actuar con creatividad, con audacia, seamos pocos o muchos los que iniciemos un movimiento de salida al estancamiento político que arruina al país y que arropa también al independentismo puertorriqueño.
El momento que vivimos es para guiarnos por aquel sabio consejo de Mao Tse-Tung: “Dejad que florezcan mil flores”.

 
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