En estos días pasados, se ha armado un revuelo público en Estados Unidos con el hecho de que John McCain, senador por Arizona y candidato a presidente por el Partido Republicano, ha perdido la cuenta de cuántas casas posee. Son tantas, que ni se acuerda y tuvo un ayudante que “refrescarle la memoria” de que son siete. Igual que el número de casas, es el número de guerras que McCain armaría en el mundo, de ser electo Presidente de Estados Unidos. Pero, contrario a lo que ocurre con sus casas, de sus guerras sí se acuerda John McCain. Si se examina el récord de sus declaraciones públicas, así más o menos iría su agenda guerrerista: extensión indefinida de la guerra en Irak, escalar el conflicto en Afganistán, intervenir en Irán, confrontar a Rusia, hablarle duro a China, ignorar a Palestina, seguir aislando a Cuba, intimidar a Venezuela. Para tamaña tarea, McCain necesitaría una milicia tres o cuatro veces más grande de la que dispone, así que ¡Servicio militar obligatorio a la vista! Y ni hablar de las terribles consecuencias que tal visión tendría para cientos de millones de personas en el mundo, civiles inocentes que siempre pagan el precio más alto en todas las guerras.
|