Desde que Puerto Rico pasó a ser colonia de Estados Unidos en 1898, el gobierno de dicho país interviene en la selección de los funcionarios del gobierno de Puerto Rico. Hasta el 1948, desde allá los nombraban sin ambages ni consulta. Luego, a partir de Luis Muñoz Marín y el ELA, la intervención se ha vuelto más discreta, pero siempre constante, como ocurrió por décadas con los sucesivos almirantes de la Marina de Guerra de Estados Unidos, quienes fueron los portaestandartes absolutos del poder colonial aquí hasta su “Waterloo” en Vieques en el año 2003. Ahora, la responsabilidad primaria de “mantener a raya” los asuntos de aquí recae en los “federales” de Hato Rey, ese monstruo de tres cabezas que son el F.B.I., la Fiscalía Federal y el Tribunal Federal. A leguas se les ven las costuras. Cuando hace dos semanas, comenzó a cerrarse la brecha política que las encuestas le dan a Luis Fortuño del PNP, allá bajaron ellos con más acusaciones contra el gobernador Acevedo Vilá, para ayudar a re-encarrilar la campaña de su candidato preferido. Además, como se dieron cuenta de que hay muchas dudas en el pueblo sobre la imparcialidad de sus actuaciones, esta semana pasada hicieron su “show of force” contra el senador PNP, Jorge de Castro Font, por aquello de aparentar que “persiguen a todos por igual”. Sin embargo, las “coincidencias” no pueden ser más obvias. La conferencia de prensa de Fortuño denunciando nuevamente al Gobernador estaba montada cuando los federales anunciaron los nuevos cargos, al unísono, como si actuasen de común acuerdo. Y con Ñañito se les fue tanto la mano por burdos y ostentosos que malograron lo que habían planificado como un “golpe maestro” para hacer lucir fuerte al debilucho Fortuño. ¿Pura coincidencia? Claro que no. Sólo un tonto o un enajenado no se da cuenta por dónde van los cálculos de ese dúo funesto que son Rosa Emilia Rodríguez y Luis Fraticelli.
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