Puerto Rico • 27 de noviembre al 3 de diciembre de 2008
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Los magos del colonialismo
Opinión libre
Félix Córdova Iturregui/Especial para Claridad
No sé si tendrá sentido personificar la crisis de la colonia. La prosopopeya puede tener límites infranqueables. Pero algo parece que sueña y de sus pesadillas deja escapar personajes que parecen deambular por las calles. Es urgente oírlos hablar para conocernos. Cuando un político, que tiene hoy por hoy las mejores oportunidades para llegar a la gobernación, afirma en los medios de comunicación que la economía comenzará a recuperarse el día siguiente de su victoria el próximo noviembre, en sus palabras bailan, sin duda, seres fantasmales y divertidos. Nuestro surrealismo político se ensancha. La risa es inevitable aunque se trate de la tragedia de un pueblo. Hemos perdido la economía pero nos queda la risa, puede decirnos nuestro inestimable filósofo de cafetín. No sería poco, ciertamente lo que nos queda, pero ¿nos quedará la risa? Por lo menos no se oye la carcajada nacional.
De todas formas, algo certero hay en la ilusión del candidato: la economía es la preocupación principal del país ante las próximas elecciones. Pero no es lo mismo señalar un problema que poner en movimiento soluciones para resolverlo. Lo peor que se desprende de las afirmaciones de Luis Fortuño es su vínculo evidente con el mesianismo. Todavía su padre político sigue siendo Pedro Rosselló. Estamos ante una versión aún peor del político mago, del político talismán, que cree llevar las soluciones encarnadas. La probable victoria electoral de Fortuño tendrá un aire de revelación. Ante la dimensión abrumadora de la crisis económica actual, las diferentes clases y sectores sociales de Puerto Rico podrán observar algo muy interesante: la estadidad es una caja vacía. En su hueco bailan los fantasmas de la colonia. Las trampas de la economía han dejado vacante, desde hace tiempo, la caja de ilusiones del anexionismo. El hecho mismo de que un sector del partido cuestione el carácter estadista de Fortuño es significativo. No es otra cosa que la expresión de un movimiento en crisis, poblado de esqueletos, y con una radical necesidad mesiánica. Pero desgraciadamente también los mesías tienen fundamentos materiales, y la economía que quiere enderezar Fortuño hace tiempo que hizo de la estadidad un fantasma inatrapable.
Lo que sí pesa en Puerto Rico, con contundencia material, es la inercia brutal de la colonia. Pesa más por los caminos que cierra que por los caminos que abre. Alimentar la confusión con ilusiones alrededor de los diferentes discursos que revolotean vinculados estrechamente a esa inercia material, respondiéndole a su dinámica interior, es una invitación a una política de desastre. La victoria de Fortuño, si logra capear la tempestad de sus persistentes y reveladores errores, será la victoria del desacierto sobre los desaciertos. El vacío político representado por Fortuño será la coronación de otro vacío desplegado durante ocho años de pésimos gobiernos del PPD con una total ausencia de programa de reconstrucción económica. Sacar a última hora un discurso sobre la soberanía, después de ocho años de política neoliberal que lo desmiente, si bien es un insulto a la capacidad crítica de los que ven la independencia como una necesidad, tendrá como resultado vincular la idea de la soberanía a una derrota que no le pertenece.
La derrota del PPD será en todo caso una consecuencia de la falta de soberanía y de una política económica neoliberal que ha acentuado la subordinación colonial de Puerto Rico. El neoliberalismo del PPD ha sido una continuación del neoliberalismo del PNP. Es decir, la prolongación de la política que responde a los intereses del gran capital estadounidense. ¿Por qué hablar de soberanía si la política económica que se sigue es la negación de la soberanía? Aníbal Acevedo Vilá ha tenido a su lado la figura que expresa abiertamente la mentira de su discurso: Jorge Silva Puras, el flamante exponente de Puerto Rico Inc. Este lamentable habitante de las sombras es el mejor sello de su derrota.
Si Fortuño se comporta como hijastro de Rosselló, con entretenidos ribetes mesiánicos, Aníbal se ha agarrado del discurso sobre la soberanía como un talismán capaz de disipar la catástrofe de una política colonial compartida con los llamados anexionistas. Son los magos del colonialismo. ¿No hubo un acuerdo entre ambos bandos coloniales cuando firmaron la nueva Ley de Incentivos industriales? ¿No redactaron esa ley en cuartos oscuros, evitando la discusión pública? Hubo acuerdos porque los dos partidos responden a los mismos intereses y a la misma inercia económica. En términos de los fundamentos económicos del país no tienen desacuerdo, según se desprende de sus acciones. ¿Qué nos dice la decisión del Tribunal Supremo sobre Paseo Caribe?
El coloniaje, en su estructura profunda, está inscrito en la forma material de nuestra organización social. En esa forma material la dominación externa tiene su nido como una fuerza organizadora interna. Si hoy la colonia está en crisis, el carácter de sus desequilibrios y profundos desajustes está íntimamente relacionado con la estructura general de la acumulación y reproducción del capital. Si bien la crisis, con su complicada dimensión histórica, se manifiesta desde los niveles más abstractos hasta los más concretos de la vida diaria, es un error considerarla como si fuera un problema local. Es algo mucho más serio y abarcador. El racimo complejo de contradicciones que entra en movimiento en la situación actual tiene un componente principal: la relación de subordinación colonial de Puerto Rico.
Esa relación incluye a Estados Unidos. La metrópoli es parte de la crisis. No debe sorprender a nadie la forma en que ha aflorado la agresividad de sus instituciones: el Gran Jurado, el FBI, la Fiscalía federal, etc. La aparente prepotencia y arrogancia de sus representantes es resultado de su debilidad, no de su fuerza. El imperialismo en Puerto Rico ha dominado con mucha eficiencia cuando la violencia de su poder ha podido esconderse y disfrazarse con formas identificadas con el bienestar y la democracia. Si hoy saca sus perros bravos a la calle, aunque sean canes locales, es porque siente el peligroso calor acumulado en la caldera social puertorriqueña. Ante una crisis tan amplia, con un decisivo núcleo económico, el Partido Independentista tiene el candidato a la gobernación mejor preparado para abordarla desde una óptica que supere las limitaciones coloniales. Edwin Irizarry Mora es un economista reconocido, con una proyección seria de notable credibilidad, y el aparato conceptual necesario para presentarle al país una visión política alterna. Es necesario que su campaña se dirija a los sectores laborales más golpeados por la difícil situación económica y a la juventud insatisfecha que ya no siente entusiasmo por los partidos de gobierno.
Permanecer en el círculo estrecho de una campaña orientada a los independentistas puede proyectar la imagen de una política pequeña que se encuentra a la defensiva. Cuanto más compleja es la situación que se pretende transformar, más amplio debe ser el lenguaje propagandístico. La hora exige una visión grande y un proyecto dirigido a todos los sectores que han estado en el corazón de las recientes luchas sociales. ¿No ha salido el PIP a la calle durante los últimos años? ¿No dijo presente en la pasada lucha magisterial cuando otras organizaciones le dieron la espalda al magisterio? La crisis del independentismo no se resuelve con una política estrecha, sino con una política de aliento decidido que respire los aires de la calle.