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Cita Histórica


Puerto Rico •  27 de noviembre al 3 de diciembre de 2008

 

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Promesas… tan solo promesas PDF Imprimir E-Mail
Mirada laboral
Víctor M. Villalba Rodríguez / Especial para Clar   

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No había que ser un experto en vaticinios para augurar que la aclamada comisión de expertos en economía nombrados por el gobernador Aníbal Acevedo Vilá y el presidente del Partido Nuevo Progresista, Luis Fortuño, tendría los resultados que finalmente tuvieron, sin acuerdos. Habría que ser ignorantes, incautos o todavía creer que los pajaritos se preñan, para vaticinar algo contrario a lo que sucedió. Como se dice en el argot del juego, se podría apostar hasta la casa a que esa Comisión fracasaría antes de que terminara el plazo otorgado. Y así sucedió. Y nuevamente se convirtió todo en promesas… tan sólo promesas. No existe voluntad para que los partidos políticos que se turnan el poder en el país se pongan de acuerdo para favorecer al pueblo trabajador.

Era de imaginarse que el consenso para nombrar a estos señores se debía única y exclusivamente a un pulseo político para ganar indulgencias entre los votantes con miras a los escasos días que restan para el proceso eleccionario. Claro está, ¿quién no está de acuerdo en que se apruebe una Reforma Contributiva que alivie la economía, precisamente de la clase trabajadora, quienes somos los que más aportamos? Pero todos conocemos que las llamadas Reformas Contributivas que se han aprobado en los últimos años no favorecen en nada el bolsillo del contribuyente puertorriqueño. No podemos culpar a los economistas que dieron su tiempo para estudiar los proyectos presentados por el Ejecutivo y el Presidente de la colectividad novoprogresista. Era imaginable que los trabajos se levantarían ante el primer escollo que colocara alguno de los integrantes políticos que componía la Comisión.

Una Reforma Contributiva no se puede realizar sin analizar todos los datos económicos que afectan al país y no contar con tiempo necesario para estudiarlos, es faltarles el respeto a los profesionales que se reunieron para llegar a acuerdos y a todo el pueblo puertorriqueño. Para darle seriedad a una Reforma Contributiva era necesario también analizar, desmenuzar y quizás hasta tirar a la basura la recién aprobada Ley de Incentivos Industriales. Porque no puede darse una Reforma Contributiva que le dé verdaderos alivios contributivos a la clase trabajadora sin identificar una fuente de recaudos precisamente en el mayor salidero que existe en la Nación Puertorriqueña, aquellos industriales que expatrian su capital fuera del país, gracias a las leyes hechas a la medida que les ha regalado el Gobierno.
Como dijimos anteriormente, no nos sorprendió en nada el anuncio de que fracasaba la Comisión para los Acuerdos de Reforma Contributiva. Una muerte anunciada como tantas otras que han natimuerto en el llamado proyecto de Gobierno Compartido con el cual se quiso experimentar en las pasadas elecciones.
Hubiéramos querido equivocarnos, ya que es necesario incluso algo más abarcador como una Reforma Fiscal en un futuro inmediato porque nuestro pueblo no soporta más el desastre económico que está viviendo y las promesas de los partidos políticos que gastan demasiada tinta de sus elegantes bolígrafos en los programas que le presentan al país.

El pueblo puertorriqueño debería tener la oportunidad de exigir respeto con su voto a los partidos políticos en estos comicios electorales. No deberíamos ir a las urnas sin estudiar con conciencia los cuatro programas de Gobierno de los partidos políticos y tener la oportunidad de exigir una verdadera Reforma Contributiva que sea justa para todos los sectores de nuestra sociedad. Una llamada Reforma Contributiva que no se utilice para favorecer a los grandes intereses que tienen la mala costumbre de pagar los favores de los políticos sustentando sus campañas. Nuestro pueblo puertorriqueño no debe continuar votando dirigido por un fanatismo que al final de cuentas aumenta las cuentas bancarias y los egos de los oportunistas políticos.

Deseamos que el mensaje que reciban los políticos mediante este proceso eleccionario los obligue a cumplir sus ofrecimientos y que no se queden sólo en promesas y más promesas. Ojala no sea una utopía y que esta vez hagamos una mejor elección y exijamos el respeto que nos merecemos.

* El autor es Pesidente de la Central Puertorriqueña de Trabajadores.

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