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Cita Histórica


Puerto Rico •  13 al 19 de noviembre de 2008

 

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De oveja de sacrificio De Castro Font PDF Imprimir E-Mail
Siete Dias
Manuel de J González/Claridad   

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Los infortunios de Jorge de Castro Font, el portavoz del anexionista PNP en el Senado que es objeto de una investigación criminal por parte del FBI, están relacionados con las acusaciones que la misma entidad estadounidense maquinó contra el actual gobernador puertorriqueño Aníbal Acevedo Vilá. Si éste no hubiese sido acusado, el que apodan Ñañito estuviera de lo más tranquilo, en fila para convertirse en el próximo presidente del Senado.

Pero Luis Fraticelli, el jefe de la oficina del FBI, necesita acusar a un anexionista y nadie mejor que el pintoresco De Castro, el mimado de la mafia cubana de Miami. Sobre este sujeto sólo había que escarbar un poco para empezar a encontrar gusanos.

El pasado sábado 23 de agosto, como todo Puerto Rico ya sabe, las tropas del FBI, en medio del despliegue publicitario que les caracteriza, allanaron la residencia y las oficinas de De Castro en el Senado, supuestamente en busca de prueba inculpatoria. Algunas semanas antes les habían filtrado a los medios que el senador estaba bajo investigación federal. En aquella ocasión, el que apodan Ñañito negó el asunto de manera más o menos convincente, sometiéndose a todos los cuestionamientos que le quiso hacer la prensa. Ante esa negativa, el FBI puso en marcha las acciones necesarias para hacerle claro a todo el mundo que la investigación efectivamente estaba en progreso. Tenían que ejecutar un acto que no dejara dudas sobre el asunto, como cuando ante un dilema similar le pidieron a la Universidad de Puerto Rico el expediente de Acevedo Vilá de sus tiempos de estudiante. En esta ocasión, como los expedientes académicos del senador del PNP apenas existen, ya que no tiene profesión conocida que no sea la de carrerista político, recurrieron al allanamiento en un fin de semana de pocas noticias. Como es su costumbre, lo que querían era montar un espectáculo.

Unos días antes del allanamiento, la fiscalía había presentado nuevos cargos contra el gobernador Acevedo Vilá. Preocupados porque los que presentaron el pasado mes de marzo pudieran ser desestimados, se apresuraron a entresacar dos o tres más de la misma prueba que tienen en su poder desde hace años. Esa acción generó un aluvión de críticas contra los federales en diversos medios de prensa, junto a nuevas imputaciones de que quieren determinar el resultado de las elecciones del próximo noviembre. Para enfrentar esas imputaciones, nada mejor que el sacrificio de un anexionista conocido, pero de poco valor político, como Jorge de Castro Font.

Cada vez resulta más evidente que la fiscalía y el FBI viven pendientes a los medios noticiosos. No hay más que recordar el espectáculo montado por Fraticelli hace algunos meses, luego de que el Secretario de Justicia Roberto Sánchez Ramos le dijera a la prensa que esas entidades no le habían entregado la evidencia que alegadamente tenían sobre delitos de ciertos políticos en la jurisdicción de Puerto Rico. Días después, el jefe del FBI citó a los medios de prensa a una gasolinera cercana a las oficinas de Sánchez y desde allí marchó en medio de la fanfarria a entregar la supuesta evidencia. Después se conoció que la supuesta evidencia no era tal. La prueba inculpatoria resultó ser una mera lista de nombres, pero ya Fraticelli había dado el golpe mediático que buscaba.

Ése ha sido su patrón de actuación de los últimos años, particularmente luego del asesinato del patriota Filiberto Ojeda y la investigación sobre ese hecho ordenada por el Gobernador y ejecutada por el DJ. Desde entonces se apresuraron, no sólo a investigar y a acusar a Acevedo Vilá por actos relacionados con el financiamiento de sus campañas, sino que a la vez diseñaron un plan de impacto mediático para lavar su imagen. Parte de esa estrategia fue sacar de las gavetas casos relacionados con violaciones a derechos civiles y corrupción.

No tengo la menor duda de que si no hubiesen acusado a Acevedo Vilá, De Castro Font estuviera tranquilo en su nueva campaña para el Senado. Todo esto a pesar de lo que se sospecha de sus relaciones con la mafia cubana de Miami y de la venta de influencias desde sus oficinas en el Capitolio. Esa ha sido su conducta desde hace años sin que nadie lo investigara. Pero ahora el FBI necesitaba un nuevo golpe mediático y el petulante senador cuadraba muy bien para ese propósito.

Con esta investigación y las futuras acusaciones parece que por fin el político de carrera llegó a la meta. Hasta ahora siempre había sido un sobreviviente gracias al mucho dinero que maneja de sus contribuyentes en Miami y Puerto Rico. Tras las elecciones de 2000, cuando era Popular, ese dinero le permitió comprar el voto de muchos representantes, a quienes les había financiado sus campañas, para la presidencia de la Cámara. La entonces recién electa gobernadora Sila Calderón detuvo su elección y Ñañito se fue a colaborar con el PNP hasta que lo expulsaron del PPD. En su nuevo partido, el dinero otra vez le permitió obtener la portavocía en el Senado y allí estaba hasta que cayó en desgracia con el ex gobernador Pedro Rosselló y la cúpula anexionista. Otra vez resultó expulsado y otra vez el dinero volvió a salvarlo. Luego de que el Tribunal Supremo le permitió ser candidato, efectuó una intensa campaña de anuncios durante la primaria para conseguir la candidatura a senador. En estos momentos andaba repartiendo dinero entre los otros candidatos de su partido buscando asegurarse la presidencia del Senado.
Y no se trata, como él quiere aparentar, de un millonario a quien el dinero se le sale de los bolsillos. Su familia es de clase media o a lo sumo de clase media alta. El dinero le llega por otras vías. Eso tenía que saberlo el FBI desde hace mucho tiempo, sobre todo, porque sus principales patrocinadores y favorecidos del senador están en Miami y no en San Juan.

El expediente de De Castro en el FBI, tanto en la oficina de Miami como en la de San Juan, tiene que ser bastante grueso. En alguna gaveta estaba esa documentación en espera de una ocasión oportuna. Ésta llegó ahora cuando el cuerpo policial necesita acusar a alguien conocido de la oposición para tratar de contrarrestar las imputaciones de persecución contra el actual Gobernador.
Cuesta trabajo decirlo, pero Jorge de Castro Font ha terminado siendo una oveja de sacrificio. Sorpresas te da la vida, diría Rubén Blades.

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