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Cita Histórica


Puerto Rico •  1 al 7 de enero de 2008

 

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Rusia y Georgia; el petróleo maldito y la desinformación de los medios PDF Imprimir E-Mail
Claridad en el Mundo
Yanko Farías Hernández/Especial para Claridad   

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Después que los medios de comunicación anunciaran una tentativa de guerra entre Rusia y Georgia, casi todos los medios, en especial CNN, informó de un avance unilateral por parte de Rusia a Osetia del Sur. Y entonces la bola informativa sembró, cosechó una verdad incuestionable; los rusos invadieron un país débil y pequeño. Pero la historia fue al revés, es decir, fueron los georgianos los que invadieron a Osetia del Sur. Creo que hacer entender esta información es un buen ejemplo de que las historias –pese a la distancia y a la diferencia de culturas– se puede fusionar Latinoamérica con Osetia del Sur, que se llamó Malvinas para los argentinos, lo cual sugiere que la desinformación de hace más de dos décadas, tiene su “revival” a fecha de hoy.

Las analogías… ¿En qué pensaba el presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, cuando decidió lanzar su ejército contra Rusia? ¿Acaso quiso imitar a la Argentina de 1982 de Leopoldo Fortunato Galtieri –entonces dictador argentino– cuando invadió las islas Malvinas? ¿Cuánto apoyo tuvo Galtieri entonces, cuánto tuvo el presidente georgiano hoy, por parte de Wáshington?

Este paralelo no es gratuito, pues las versiones periodísticas indicaron (aclararon y revelaron) que Saakashvili pudo haber malentendido algunas señales de Estados Unidos que lo llevaron a pensar que contaría con el respaldo de ese país. Porque lo cierto es que después de la guerra de Malvinas varios protagonistas aseguraron que altos portavoces del gobierno de Ronald Reagan sugirieron que Estados Unidos mantendría, cuando menos, neutralidad en el caso de un conflicto Buenos Aires-Londres. Pero Wáshington negó siempre esta versión argentina.

Las situaciones históricas tienen también otros paralelismos. Si Galtieri se sentía importante para Estados Unidos por estar operando en forma semiclandestina contra el régimen sandinista en Nicaragua, Saakashvili se creyó autorizado a participar en lo que se cree es un intento de cerco geopolítico a Rusia (Georgia entró a la OTAN), lo cual creyó que era un valor agregado especial ante Wáshington. Estos malentendidos, la sobrevaloración de Georgia y Argentina, son ejemplos que sirven para entender que el método no supera al recurso político de los años ‘80 a fecha de hoy.

Porque la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) está incorporando antiguos miembros del difunto Pacto de Varsovia (la alianza militar prosoviética) y cómo Washington ensaya expandir su despliegue militar con proyectos de colocar misiles en la República Checa. Apenas en abril pasado la OTAN decidió postergar el inicio de una negociación con Osetia del Sur sobre el ingreso de esta pequeña república a la alianza militar ante la ira rusa. Otra cuestión inquietante para Moscú ha sido el proceso de transferencia de armamento a Georgia que lideró Estados Unidos, pero del que también participaron países como Ucrania e Israel.

Las situaciones de los 80 en el Atlántico Sur y el presente vuelven a encontrar puntos de contacto porque en ambos conflictos está en carne viva la cuestión de la soberanía territorial. Georgia considera que Osetia del Sur y Abjazia, en el Cáucaso --dos repúblicas rebeldes--, son parte de su territorio, y Saakashvili ha hecho de su recuperación el principal objetivo de su gobierno. Pero en el caso del Cáucaso está en juego la certeza con que Moscú ve a esa región como su muy propia área de hegemonía y está dispuesta a mantenerla a cualquier costo. La entonces Unión Soviética ocupó Georgia desde 1921 hasta los 90, resistiendo, incluso, un alzamiento en 1924. La operación militar rusa que primero ocupó Osetia del Sur y ahora prosigue en territorio de Georgia parece, además de todo, un recordatorio ruso de la voluntad de Moscú de no ser desafiado en su rol de potencia militar.

Claro, los años y los métodos cambian, pero el recurso sigue siendo el mismo; el petróleo del Cáucaso y un oleoducto entre Rusia y Georgia que afectó a la “cima geológica” en la producción de crudo. Porque la crisis petrolera de los años 70 en que los “malvados” eran los jeques de Oriente Medio, ahora se sabe que son los hijos de la madre Rusia que afectaron el paso del petróleo de Azerbaiján a través del oleoducto Baku-Tbilisi-Ceyhan definido como la moderna “ruta de la seda” por la riqueza que fluye por sus cañerías.
¿Razones para una analogía de Malvinas y Osetia del Sur? Las relaciones poco transparentes entre dos socios estratégicos (Estados Unidos ayer para la Argentina; Estados Unidos hoy para Georgia), que como sabemos, el socio mayor siempre piensa en sí mismo, e incentiva al socio menor a eso que hoy se llama el “nacionalismo de los recursos”, algo que los rusos y georgianos tienen de sobra, y que los ingleses no ignoraron en 1982.

* El autor es periodistas y productor de radio.


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