“…and just maybe I’m to blame for all I’ve heard but I’m not sure.”“Lithium” Del discompacto “Nevermind”, 1991 (1)
Si creemos las interpretaciones de las recientes Elecciones Generales de la Colonia Contenta, mi amigo Guillermo debiera estar contento también, si bien Paloma (y no su linda exvecinita allá en Belmonte) le acaba de jender a Cuba por la misma mitad. De nuevo se prueba su ya señorita teoría de los electores corruptos.
Acá no importó un mísero cuerno la posibilidad de reinstalar al Opus Déico en la Contraloría, o poner a un ciego y sordo a revisar transacciones en la Oficina de Ética. No importó tener a un pichón de Nazi de presidente del Senado, ni a un morúpido revalidando como presidente de la Cámara (gracias a Allah que esa última no se dio). No importó si los federicos pueden fabricarles embelecos a quienes quisieran, desde el gobernador hasta el zapatero (saludos y buenos deseos al compueblano Miguel Sánchez). No importó si a los periodistas los adobaban (los federicos) o los botaban (sus jefes, si hacían preguntas inteligentes que pusieran a sudar a los candidatos de la Mafia Azul en algún debate o evento mediático). Más importaban entrevistas calenturientas donde se preguntaban las fantasías sexuales de las potenciales primeras damas -un nuevo logro en la tenebrosa historia del periodismo sensacionalista boricua (Mi esposa Diana estaba histérica con la idea… recuerden que yo también fui candidato…)
Tampoco importó si María Chuzema Vela firmó huelemil notarías a control remoto desde Guásinton, ni si su esposo el Flojuño dejaba de echarse al cuerpo $146 mil al año para ganarse menos de la mitad yendo a trabajar a Fortaleza. No importó restregarle al doce por ciento del país que no encuentra guiso que, con tener menos melanina que Casper el Fantasmita y tener el apellido correcto, uno pudiera conseguir casa, inquilinos, igualas para la mujer, multiplicar las cuentas de banco y tener más poder que persona alguna en el país más allá de un magistrado del Cartel de la Chardón. Acá no importó cuántos sombreros llevaba Kid Cajita en la cabeza, ni quién se los pagaba.
Es más, acá no importó que la campaña del Entry de Maristas fuera la más insípida de partido político alguno en Puerto Rico en toda su historia. Mira que oír a la sobrinita del merenguero decir “Aníbal siiiii… ¡Fortuño, no!” sonaba de lo más kiut… Quizá La Campaña Donde Qué Mucho Se Goza ocultaba el hecho de que no había una sola idea concreta de orientar el país, aunque fuera para el abismo. Verdad dijo aquél que dijo: “quien no le importa un carajo donde está, no está perdido.”
Acá alegadamente la gente votó por lo que le gritaba su bolsillo. Sí, Stephanopoulos: “It’s the economy, stupid!” ¿Pero la economía de quién? Si como dice El Huevo Día, la mitad de los que votaron lo hicieron porque le achicharraron el bolsillo, entonces al menos la otra mitad lo hizo por razones no tan evidentes. ¿Como su estatus de subscripción?
El carácter cuasi-religioso de nuestros dos principales cultos quizá explica la solidez del voto de sus respectivos corazones del rollo. Pero, a mi entender, el crecimiento neto de 17 mil votos del PNP (raquítico, si me lo preguntan) y el desinfle bestial del PPD (150 mil votos netos menos, con melones entrando y buzones saliendo por igual) son solamente explicables por una razón. La diferencia grande entre la Mafia Azul y el Country Club Colorao -aparte del color y de cuán pitiyankis puedan ser sus líderes si les aprietan el gaznate lo suficiente- es que, haciendo honor a sus dos tradiciones, el Partido Popular siempre anda buscando un héroe que los salve, mientras que el PNP siempre anda buscando un esquema que los mantenga.
Los populares creen que un ente mesiánico tiene que venir a decidir todo por ellos, a repartir la confianza que no tiene su liderato, y a reempaquetar los paquetes del catecismo del ELA dependiendo del son que le tocan. Aníbal mismo, en la asamblea del Choliseo hace unos meses, sentó las bases submarinas para una sucesión… muy poco, muy tarde. Es más, aún cuando casi todos los ganadores coloraos de puestos en la elección eran soberanistas (excepto los usuales candidatos por acribillación), cohetes quemados como Roberto Prats resucitan reclamando espacio para ser los canales por los cuales los ángeles hablen al Próximo Ungido: El Tío Sam. Bueno, eso quisiera Prats.
Hay que reconocer la persistencia de la Mafia Azul. En dieciséis años han horadado todas las instituciones de este país, sin dejar una sana. Dado el laboratorio de pitiyankismo en el que quieren convertir permanentemente al PPD muchos de sus pseudolíderes (¿por qué dos partidos pitiyankis, si con uno basta?), el PNP dispone ahora de material de sobra para rellenar los huecos. Ahora, cuando no haya un chavo prieto para honrar los convenios colectivos de nuestras uniones, tendrán las cortes para negar entredichos, la Corte Suprema para establecer jurisprudencia para anularlos, y el mando de la Policía para rajar las cabezas del que proteste. Ricardo, ponte el casco.
Más sorprendente aún fue el grado de demonización a la figura de Aníbal Acevedo Vilá. Sabido es que casi siempre al incumbente le tiran hasta con la banqueta del piano. Desde luego que la Mafia Azul se benefició de los mentaos cargos federales contra el gobernador, pero con eso no bastó. Los penepillos llegaron al extremo –no me lo estoy inventando- de publicar un libro donde el paranoico autor igualaba, en portada, a Aníbal con gente como Calígula y Hitler. La idea era humillarlo con tal que los avestruces parezcan tener más autoestima que el tipo cuando salga a la calle. Hacer tramoyas para recoger más dinero de campaña no es remotamente comparable a matar seis millones de personas en campos de concentración, pero, desde luego, estamos en Puerto Cusco, Ombligo del Mundo. Acá “he who has most fotutos, wins”, y con ganar, esos muchos fotutos derrumban a todo un partido, como a los muros de Jericó.
El Opus nos acaba de enseñar el Dei. Tenían contralor (fotuto pago con fondos públicos), periódico católico (fotuto impreso), par de periodistas sueltos en otros medios (fotutos freelance) y par de tecnócratas furibundos metidos de cuñas dentro del inepto gabinete gubernamental popular (fotutos-trancas), así que de ahí a dar un brinquito y quedarse con el banquete grande, era poquita cosa. Total, con La 99 tenían la oportunidad de ponerle candados a calembos y chanfornetas que no fueran sancionados por el Estado, y ahora basta con cuatro o cinco incorporaciones en el Departamento de Estado con tal que fluyan ríos de dine… digo, de agua viva a las arcas de Benedicto and Co. ¿O será de la pastora de Bayamón o el Apóstol de Orlando?
Ya El De La Cara Mal Administrada mandó a buscar a los cien millonarios de los que tanto cacareaba, y resultó que no todos eran boricuas. Ya empezó a recular diciendo que se le acabó el Alka-Seltzer para bajar instantáneamente las tarifas de IVU, agua, peaje, luz (¿Luces?), rayos y centellas. Y está el Blanquitismo Terminal rellenando buzones en la Muñoz Rivera con resumés de morones del color correcto. Pero lo que verdaderamente me deja rascándome el cráneo casi a punto de roerme el cuero cabelludo son los muchos incautos que se creen que Milhouse es el negativo del mismísimo Obama.
Sé de gente que sabe oficialmente que de aquí a cuatro meses se van a quedar sin empleo a quienes se les acerca algún idiota a decirles que el Ungido logrará que sus empleos se queden en el País. Y lo creen todo a pies juntillas: que el Ungido no solamente rebajará todos los renglones mencionados, sino que cuadrará el presupuesto (¡más fondos federales!); traerá de vuelta la Marina a Vieques, y por si acaso, mandará ocho torpedos a Guásinton para hacer desobediencia civil en el Capitolio siguiendo el Plan Tennessee. Que se joda el Yunque, eso será los Anvil Mansions, de lo boyante que estará la construcción. Y el país seguirá funcionando bajo la premisa que, si el gobierno federarrr no les llena la panza, los efectos segundarios de las Eskalith lo harán.
*Fiquito Yunqué es el pseudónimo de un músico, escritor y loco, oriundo y residente de Mayagüez. Sus opiniones son las suyas propias. O eso él dice.