Luego de cuatro años agotadores en términos políticos, marcados por la intransigencia, el debate hiriente, los insultos a la inteligencia de la gente, los golpes económicos que impactaron dramáticamente la vida cotidiana, amanecimos el 5 de noviembre con todo un gobierno PNP. La diferencia estuvo en la gobernación y en que capturaron un mayor número de alcaldías. No hay que olvidar que en el 2004, el partido azul ganó la Legislatura, la mayoría de los municipios y el puesto de Comisionado Residente. Fue precisamente esa desigual división gubernamental lo que enrareció aún más el diario vivir del pueblo puertorriqueño.
Una gran desazón y tristeza me embargó el martes 4, cuando comenzó a ser evidente el copo electoral. Ambos sentimientos no tienen que ver con que el PPD haya perdido pues no soy votante de este partido, sino con otras razones. Entre éstas, que la mayoría de candidatos a la reelección que habían demostrado a la saciedad su falta de valores para fungir como portavoces de la comunidad, fueron electos nuevamente. Algunas nos hubiéramos sentido un poco reivindicadas si la indignación que creíamos que tantos otros compartían hubiera resultado en la derrota de José Aponte, el presidente de la Cámara y en la no elección de Tomás Rivera Schatz, una de las personas más agresivas, abrasivas y prepotentes que haya visto jamás. Ni qué hablar de Jorge de Castro Font, quien a pesar de su historial de abuso de poder durante el pasado cuatrienio y de las recientes acusaciones por corrupción entró en la lista de los electos. ¿Cómo es posible que ante historiales tan nefastos los votantes no hayan podido salir de la sola cruz para excluir dentro de su mismo partido personajes tan ajenos a nuestro bienestar colectivo?
La otra desilusión está en la derrota del PIP, derrota no solamente por la pérdida de la franquicia electoral, sino porque las personas postuladas para la Legislatura no resultaron electas. Como muchas otras compañeras y compañeros del independentismo no afiliado, tengo serias críticas al partido verde, pero respeto su trabajo en la Legislatura, así como la consistencia de la militancia de su base, muchos de los cuales además de ser pipiolos están activos en múltiples luchas importantes para la nación, como el sindicalismo, la protección del ambiente, la defensa de la cultura, las comunitarias, entre otras. Al igual que a un grupo considerable de personas que creemos y luchamos de diferentes formas por la liberación nacional, me molesta y considero inapropiado que haya gente de nuestra misma ideología haciendo leña del árbol caído, instalados en posturas arrogantes para enjuiciar al PIP, como si representaran a quienes no pertenecemos al partido. Claro que hay que reexaminar lo que pasó, buscar un diálogo. Coincidimos en que es conveniente y necesario que el PIP se abra y se una a esa autorevisión con amplias miras y poniendo en primer lugar a Puerto Rico, el crecimiento de la lucha por la independencia y el bienestar de nuestro Pueblo, pero hay un gran cansancio y molestia con los ataques de unos y otras cuando nuestras metas deberían ser las mismas.
También le ha dado una mirada violeta, color que representa las luchas de las mujeres, a los resultados eleccionarios para ver cómo quedamos nosotras y nuestras luchas por la equidad y la justicia. En términos de participación, nos mantuvimos como mayoría electoral y como mayoría que acudió a las urnas. También aumentó el número de mujeres que prevaleció en los comicios. Hasta el momento, cinco municipios serán dirigidos por alcaldesas: Naguabo, Guayama, Vieques, Ponce y Cabo Rojo. En este último municipio, Perza Rodríguez, ocupaba el puesto desde el fallecimiento del anterior alcalde, Santos Padilla. En Ponce, cuyos resultados parecen ser el resultado de la división en el PPD, es la primera vez que una mujer dirige a la Perla del Sur, sin querer por ello restarle méritos a las capacidades de la recién electa, lo que tendrá que demostrar en su desempeño. En la Legislatura también aumentó el número de féminas. Una vez aplica la Ley de Minorías, debido a la contundente victoria PNP, la Cámara tendrá 11 mujeres y el Senado diez. Como siempre hemos dicho las feministas, el aumento en el número es importante porque es representativo de la mayoría que somos y abre la posibilidad de demostrar nuestras capacidades para servirle mejor a Puerto Rico. No obstante, lo fundamental es que sean mujeres con conciencia de género, que entiendan y estén en sintonía con las necesidades del sector mayoritario de la población, pero que contradictoriamente, es tratado como minoría y de forma discriminatoria. Entre las electas hay varias que han sido aliadas en los reclamos de las mujeres y otras cuyas posiciones desconocemos, pero debemos estar prestas al diálogo y a la comunicación. Después de todo, tanto en el Programa del PNP como en el del PPD hay compromisos importantes con relación a los reclamos de las organizaciones de mujeres, como los había en el Programa del PIP, de forma más completa.
Por segunda vez en la historia ha sido electa una mujer a la Cámara de Representantes, Jennifer González. Si ella actúa de forma similar a como lo hizo la Lcda. Zaida (Cucusa) Hernández, primera mujer en presidir ese cuerpo, en términos de los asuntos de género, será beneficioso para nosotras. Tiene la oportunidad de borrar la terrible imagen de su actuación en el motín de la Procuraduría de las Mujeres algunos años atrás. Por otro lado, logró desbancar a José Aponte de la presidencia que de forma déspota y bochornosa asumió por cuatro años.
Probablemente, el asunto más neurálgico que enfrentaremos será el tratamiento que se le dé a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres (OPM). Hay un nombramiento en receso legislativo de la compañera Marta Mercado, quien fue recomendada por el movimiento de mujeres y que fue seleccionada por el Gobernador saliente. Expresiones hechas por el Lcdo. Fortuño días antes de las elecciones en un llamado tribunal religioso televisivo dejaron entrever que la OPM peligra. Estaremos muy pendientes pues la Procuraduría es el resultado de un consenso nacional de quienes trabajamos con y para las mujeres. También se nos va la vida en evitar que los religiosos fundamentalistas prevalezcan en su acecho contra nuestros derechos. El próximo Gobernador hizo un compromiso en el “tribunal religioso” para eliminar la Orden Administrativa sobre Equidad de Género en la Educación que tiene el propósito de trabajar con las niñas y los niños desde edad temprana con el propósito de erradicar el discrimen y la opresión por género, semilla de la violencia contra las mujeres.
Todo apunta a que este cuatrienio no traerá paz a nuestras vidas, vidas que no pueden girar únicamente en torno a que contemos con más dinero en el bolsillo, que es importante, aunque con la situación económica actual, especialmente en Estados Unidos, será difícil de lograr. El ambiente, los recursos naturales, la cultura, los derechos de las mujeres, la separación verdadera entre iglesia y estado y otros muchos valores tienen que ser protegidos por nosotras y nosotros, pues los grandes intereses, los religiosos fundamentalistas y los políticos inescrupulosos tienen mucho poder. Del lado nuestro está el amor patrio, el sentido de justicia y equidad y el reconocimiento de la unidad como nuestras fortalezas.
Con relación a la elección de Obama en Estados Unidos, es grato saber que se le ha arrancado un pedazo grande al prejuicio racial. Que la energía y las buenas vibraciones lo acompañen. Igual sentimiento hubiera experimentado si su contrincante en primarias hubiese tenido el mismo resultado.
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