Murió como vivió, cantándoles a la vida y a la libertad. La muerte sorprendió a Miriam Makeba en días pasados, tras finalizar un concierto en Italia. A los 76 años, la gran dama de la canción surafricana aún atraía multitudes con el poder de su voz y de su ejemplo. Miriam Makeba fue, junto a Nelson Mandela, uno de los símbolos visibles de la lucha para abolir la abominación del “apartheid”, el régimen de separación de las razas en África del Sur que constituyó una de las grandes injusticias de la humanidad durante el siglo XX. En su garganta, el clamor se volvió grito, contribuyendo a volcar a millones de personas en todo el mundo para reclamar el fin del infame sistema basado en la supremacía de una minoría blanca sobre la mayoría negra en dicha nación africana. Su unión con Stokely Carmichael, el carismático líder afronorteamericano de una militante organización estudiantil para la igualdad, el progreso y la justicia social, ayudó grandemente a la ampliación internacional de la gran lucha que se libró por los derechos civiles de los negros en Estados Unidos durante los años sesenta y setenta. A través suyo, se hermanaron para siempre ambos pueblos en el propósito común de lograr la igualdad y la dignidad para todos sus ciudadanos. Sobre el escenario, Miriam Makeba fue una presencia imponente. Y su vida, una fuente de lucha, aliento y esperanza para toda la humanidad.
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