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Esta memoria no caerá 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Fotos Alina Luciano/CLARIDAD

Ojos húmedos, rostros conmovidos… difícil no reaccionar a las historias y testimonios de personas que han enfrentado la violencia policial en Puerto Rico. Bajo el título de Esta memoria no caerá: cuerpos y voces ante la violencia de Estado, un grupo de jóvenes artistas callejeros dramatizaron algunos testimonios de casos de ciudadanos muertos a manos de la Policía de Puerto Rico.

“Hoy decidimos ser portavoces de todas esas familias que merecen ser escuchadas, para que más temprano que tarde se les haga justicia a todos”, expresó la artista Kairiana Núñez Santaliz sobre la actividad promovida por la organización Kilómetro Cero. Las presentaciones se hicieron el 11 de septiembre en un recorrido que inició frente a la Plaza del Mercado en Río Piedras; luego en el callejón del Carmen, también en Río Piedras, y en la tarde, en la Plaza Barceló de Barrio Obrero.

“Anthony a los 14 años comenzó con convulsiones por epilepsia”, recordó la madre del joven, Elsa Avilés, en voz de Núñez Santaliz. Esta dramatizó que a partir de los 14 años al joven se le agudizó su condición, y un 14 de febrero  tuvo otro episodio, por lo que llamó al 911 en busca de ayuda. Tuvo que llamar dos veces, y cuando al fin llegó la Policía, su hijo había tomado un machete y se encontraba en la marquesina de la casa. Cuando llegó la Policía, ya su hijo había soltado el machete; pero la Policía, sin mediar palabra, le disparó y lo mató.

Otro caso dramatizado fue el del joven Jaime, el cual tiene incapacidad funcional y fue detenido por la Policía Municipal de Hatillo, un 9 de febrero. El joven transitaba por una calle conocida que siempre había sido de dos direcciones. En esa ocasión, sin que mediar advertencia alguna, la calle estaba en una sola dirección. La Policía lo detuvo y al pedirle sus papeles, el joven se puso nervioso  y se negó a bajar del carro; la Policía le aplicó una descarga eléctrica, lo sacaron del  carro y lo tiraron al piso. Desde ese incidente, el joven ha tenido problemas para dormir y aún le quedan marcas en la piel.

Gabriel, un joven de 17 años, fue detenido  un 23 de enero en la madrugada y ultimado por la Policía, a pasos del edifico donde vivía.  El joven no estaba armado ni tenía antecedes penales. Según se denunció, la Policía ha dado varias versiones de lo ocurrido, pero ninguna concuerda con los hechos.

Agresiones de parte de la Fuerza de Choque durante manifestaciones en el Capitolio y frente a la Fortaleza fueron algunas de las dramatizaciones en las cuales participaron varios jóvenes artistas, además de Núñez Santaliz, Fabiola Hernández Ramos, Wilmylied López Hernández,  Kenneth Salgado, Héctor Quique Rodríguez, Tania Adorno, Dwight Géigel y Henry Colón Zayas.

Concluidas las dramatizaciones, los artistas invitaron al público a depositar flores en un círculo, con la intención de que estas muertes y otras más no permanezcan silenciadas, reducidas a estadísticas o anécdotas y desplazadas por las versiones oficiales desde el poder.

Entre los que depositaron sus intenciones estuvo el joven Terry Lastra, empleado del Municipio de San Juan. “Estoy aquí, en mi hora de almuerzo, en solidaridad, en búsqueda de  justicia. Así que aquí estoy bajo el sol porque se debe estar aquí”.

Una joven madre que dijo que pasaba de casualidad y se detuvo a ver, compartió su reacción: “Tenemos que ser conscientes de que nos afecta a todos cuando se ejerce el poder de forma inadecuada.  Estoy al tanto del uso de la violencia y cómo eso está cambiando nuestra sociedad. No solo aquí, la Policía; sino ahora mismo estamos viviendo genocidio y la ONU no puede hacer su trabajo, la Corte Internacional no puede hacer su trabajo, y eso nos dice cómo normalizamos la violencia”.

Entre los asistentes, estuvo el trompetista José Aníbal Román Gallardo, cuya experiencia fue una de las dramatizadas. Este fue tiroteado por la Policía en una de las protestas frente a Fortaleza: “Ya ni me acuerdo, las marcas quedaron ahí”, dice sereno sobre la fecha que le parece que fue entre el 2022 o 2023.

Román Gallardo, quien en otros tiempos  tocó con Richie Rey y Bobby Cruz, con la Puertorican Power y con la Orquesta de Junior Toledo, entre otras, dice que ahora se pasa tocando, protestando, por eso se encontraba en la manifestación. De lo sucedido, describe que la Policía estaba desalojando, venían en fila detrás; llevaba su trompeta, estaba afectado por los gases lacrimógenos. Fue al único que le tiraron.  Dos jóvenes le ayudaron a salir, fue llevado a Centro Médico, donde llegó a las 10 de la noche y no fue hasta las seis de la mañana que fue atendido.

Aunque comentó que intentó radicar una querella, no pudo. Según narró, un fiscal le pidió el nombre del agente, y él le dijo que no lo tenía, que el agente tenía una máscara y estaba sin identificar. “¿Qué quería, que me diera el próximo en el pecho?”, fue parte de su respuesta al fiscal. El fiscal le dijo: “Usted entiende…” y él respondió: “Sí, ya yo entiendo”,  “y me fui los deje allí…”

Por su parte, la directora ejecutiva de Kilómetro 0, Mari Mari Narváez, expresó que harían falta cientos de artistas para poder recrear, interpretar cada uno de los casi 500 testimonios que la organización ha documentado en los últimos años. “No es sólo el golpe, no es solamente la agresión, no es solamente la acción que llamamos el uso de fuerza del Estado. Es todo lo que ocurre después también. En algunos casos, son vidas que hemos perdido. Alrededor de 140 muertes hemos documentado por uso de fuerza policiaca sólo desde el 2014”.

Agregó que Kilometro 0 ha documentado más de 450 historias de diversos tipos de violencia policial mediante entrevistas con personas afectadas, testimonios y otras fuentes de información. El archivo preserva la memoria de estas experiencias, centrándose en el poder y en la participación de las personas afectadas, permite identificar patrones de abuso policial, promueve la búsqueda de rendición de cuentas y la abogacía pública contra la violencia de Estado.

“Los cuerpos han caído a manos de la violencia policial y la memoria también puede perderse y quedar sepultada en un expediente. Kilómetro 0 tiene la responsabilidad de asegurar que eso no suceda con las experiencias, testimonios e historias de las personas víctimas de la violencia policial. La memoria se sostiene cuando se cuenta, cuando se ocupa la calle y las plazas. Cuando nos permite afirmar que la experiencia que parecía individual forma parte de una violencia organizada, sistemática e institucional”, añadió.

La directora ejecutiva indicó la necesidad de que haya  rendición de cuentas y consecuencias para los policías que abusan de la fuerza, que el uso de fuerza policial sea regulado, estrictamente supervisado,   con límites establecidos por ley e investigaciones independientes y transparentes.

Para finalizar, se invitó al país a escuchar estas historias y ser parte de los reclamos de quienes resisten, denuncian y se organizan para que esta memoria sirva a transformar la seguridad pública.