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NaciÓN

Naciones Unidas: vital espacio de denuncia y reclamo

Hace apenas unos días, volvió a sesionar el Comité de Descolonización de la Organización de Naciones Unidas ( ONU) para escuchar los reclamos de individuos y organizaciones en Puerto Rico por la autodeterminación e independencia de nuestro país. La resolución aprobada por dicho organismo este año, la número 44, resume una larga historia que se remonta a la aprobación en 1960 por la Asamblea General de la ONU, de la Resolución 1514 (XV) que reconoció, condenó y denunció la existencia de la dominación colonial de unos países por otros, y exigió medidas inmediatas para transferir los poderes de la soberanía a pueblos y territorios bajo subordinación colonial. La erradicación del colonialismo y la autodeterminación e independencia de todos los pueblos del mundo es un principio consagrado en la Carta Magna de la ONU desde la fundación de dicho organismo en 1945.

Por eso, no es una pérdida de tiempo – como dicen los enemigos de nuestra independencia- acudir anualmente a la ONU a reclamar ese derecho inalienable de nuestro pueblo. Por el contrario, es una magnífica vitrina para reiterar ante el mundo que el gobierno de Estados Unidos miente cuando afirma que no tiene colonias. Que, por el contrario, el dominio colonial de Estados Unidos en Puerto Rico está hoy más enraizado que en los 50 años anteriores, a través de la Ley PROMESA y una Junta de Control Fiscal con poderes delegados por el Congreso de Estados Unidos que sobrepasan los recortados márgenes de acción de los gobiernos coloniales electos.

También es útil la vitrina para demostrar que un gran sector de nuestro pueblo rechaza la colonia y la anexión y que sigue vivo y militante el reclamo de soberanía e independencia para nuestro pueblo.

Poder ir a la ONU con voz propia es decirle al mundo que el pueblo puertorriqueño se considera a sí mismo como un ente separado y distinto de Estados Unidos en visión, carácter, cultura, e idioma- entre otras diferencias- y que, por lo tanto, tenemos derecho a exigir que el único organismo internacional con poder para hacerlo, la Asamblea General de la ONU, obligue al gobierno de Estados Unidos a actuar de conformidad con la Carta y principios de la ONU, e inicie un proceso que desemboque en la expresión final de autodeterminación y soberanía del pueblo puertorriqueño. Estados Unidos aparenta ignorar el asunto, pero, en el fondo, le molesta verse emplazado en un foro de tal resonancia.

Este año, cerca de 70 ponentes acudieron al Comité de Descolonización, en su mayoría entidades proponentes de la autodeterminación e independencia de nuestro pueblo. Por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) compareció el Senador Adrián González Costa quien denunció la nueva ofensiva imperialista de Estados Unidos en la región de América Latina y el Caribe como “un retroceso histórico que amenaza a toda nuestra región y en nuestro caso ( el de Puerto Rico) demuestra la realidad que hemos vivido durante más de un siglo de dominio económico, social y político”.

Por su parte, la portavoz de Madres contra la Guerra, Sonia Margarita Santiago, resaltó que “ resulta incompatible con los principios de la Carta de la ONU que un territorio colonial sea utilizado para fines militares sin que su pueblo ejerza plenamente su derecho a la autodeterminación”. Añadió que aunque Puerto Rico no le ha declarado nunca la guerra a otro país, más de 200 mil puertorriqueños han participado en guerras de Estados Unidos, con más de 1,000 muertos y cientos de heridos y mutilados como resultado. Igualmente, denunció el uso de Puerto Rico para lanzar intervenciones militares contra naciones soberanas de nuestra región, como ocurrió el pasado 3 de enero en Venezuela, con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

Por la Fundación Juan Mari Brás (JMB) compareció la economista en equidad y adaptación climática, Alejandra Castrodad, quien explicó y denunció cómo el colonialismo de asentamientos está profundizando la crisis en Puerto Rico. Explicó cómo se agudiza la desposesión, la enajenación y privatización de bienes personales y públicos, la importación a gran escala de alimentos y productos de consumo que crean inseguridad alimentaria, la precarización del acceso a la vivienda y la destrucción de valiosos recursos naturales y ambientales. Además, cómo promueve la concentración de poder en manos de grandes “inversionistas” extranjeros que obtienen influencia desmedida sobre las decisiones, las leyes y las elecciones en la colonia.

Luego de explicar la crisis estructural, institucional y moral creada por el colonialismo en Puerto Rico, el ponente del grupo Plan B afirmó que “ la independencia ya no constituye solamente una aspiración moral o ideológica: es la única alternativa viable para superar la crisis colonial”. La ponencia de Plan B recalcó también que en 2024 la independencia alcanzó el mayor respaldo de su historia y el movimiento independentista obtuvo resultados electorales sin precedentes.

Al igual que en las ocasiones anteriores, el Comité de Descolonización de la ONU aprobó la resolución reiterando el derecho inalienable del pueblo puertorriqueño a su autodeterminación e independencia, pero esta vez incorporando las particularidades señaladas por los ponentes sobre el momento actual. Además, el Comité nuevamente exhortó a la Asamblea General a dar el paso adicional de acoger la discusión del caso colonial de Puerto Rico en el pleno del organismo.

Este esfuerzo diplomático fue nuevamente liderado por la siempre solidaria Cuba, al que se sumaron Venezuela, Nicaragua, Irán y organismos mundiales y regionales como el Movimiento de Países No Alineados, la Conferencia de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), y el Grupo de Amigos en defensa de la Carta de Naciones Unidas, encabezado por Rusia e integrado por una veintena de países.

Con su actuación de principios sobre la cuestión colonial de Puerto Rico, pese a las amenazas que sobre Cuba y su gente han lanzado el gobierno de Estados Unidos y su presidente, Donald Trump, el gobierno y el pueblo de Cuba y su representante ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, se ganan el respeto, reconocimiento y gratitud del Movimiento Patriótico Puertorriqueño y de todo nuestro pueblo. Es de gran valor – sobre todo ahora que el imperio estadounidense se muestra tan abiertamente agresivo- mantener la puerta abierta a la independencia de Puerto Rico en la ONU, el espacio de encuentro más importante entre los países soberanos del mundo.