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Repudian construcción de estacionamiento en el Escambrón

Activistas de todo perfil se dieron cita a la playa icónico del área metropolitana

 Cientos de activistas, figuras públicas e integrantes de la comunidad acudieron, el 27 de septiembre, a la playa del Escambrón para rechazar el desarrollo recién aprobado de un estacionamiento con espacio para 950 carros, que quedaría encima de la huella del lote en uso.

Uniformados con suéteres amarillos que leían «Escambrónate», los portavoces de la organización Escambrón Unido denunciaron que la nueva obra amenzaría el entorno natural del litoral y su valor como patrimonio público. Colectividades como Condado Informa y la comunidad del Viejo San Juan se unieron a las consignas.

“Este espacio correrá el peligro de ser un espacio muerto si se establecen 950 (espacios para) carros aquí. Ya sean 300, 400 o lo que sea… Aquí se han muerto los corales, aquí se han sembrado corales desde 2024, cuando la Sociedad de Ambiente Marino nos comunicó que ha sido una catástrofe (su desaparición). ¿A qué se debe? Al calentamiento del mar. Mientras más cemento, más calor. Mientras más carros, más calor”, comunicaba la portavocía de Escambrón Unido.

A pocos pasos del agua llena de bañistas, los manifestantes argumentaron que un nueva estacionamiento complicaría la ruta de desalojo establecida, en esa zona propensa a marejadas y maremotos, por ley. Igualmente, criticaron el modo «antidemocrático» en que el Municipio de San Juan ha dirigido estos esfuerzos. A juicio de los organizadores, se trata de un modelo de gobierno comprometido con vender el país.

“Nos está vendiendo y lanzando la isla a pedazos, privilegiando a unos pocos y marginando a nuestras comunidades. El ultraje es demasiado, descarado, impune y veloz. Por eso también estamos aquí, estamos hartos de las transacciones nebulosas, sin transparencia. La familia Cabral, dueña de Smart Parking, se ha beneficiado con 45 años de jugosos contratos con el gobierno”, recordaron los activistas.

La semana pasada, la Legislatura Municipal de San Juan aprobó, sin un modelo de cómo luciría, la construcción del nuevo estacionamiento. La ordenanza, del mismo modo, le concede, por 60 años prorrogables, un derecho de superficie a la empresa Smart Parking. Este permiso, esencialmente, representa un endoso del Municipio para que la compañía seleccionada disponga de los terrenos, sin que San Juan renuncie a la titularidad.

Ninguna de estas banderas rojas ha detenido al alcalde de San Juan, Miguel Romero Lugo, de frenar la otorgación del contrato, según expresó Escambrón Unido. De asentarse el nuevo edificio, variedades de cangrejos, mantarrayas, picúas, tortugas, pelícanos, manatíes, cotorras y otras especies más verían su hábitat severamente alterado. Sin contar las generaciones de personas que quedarían sin disfrutar del paisaje marino.

“Por todo eso, haremos un tremendo abrazo al mar con toda esta gente que tenemos aquí”, comunicaron antes de caminar, arena abajo, hasta rozar con las olas de la orilla.

Los manifestantes recorrieron toda la playa, saludando y visibilizando sus consignas frente a familias y corillos que disfrutaban del domingo playero. Muchos animaron la marcha; otros se limitaban a lanzar comentarios tipo «se oponen al progreso». La protesta se organizó con pancartas de animales marinos, de modo que cada grupo seguía un cangrejo, una tortuga u otra especie de esa índole. Figuras como el planificador Pedro Cardona Roig; la legisladora municipal Daisy Sánchez Collazo; el activista Tito Kayak; la líder antiguerra Sonia Santiago; la dramaturga Rosabel Otón; y otras más se unieron al repudio.

“Vamos a cantar en el trayecto, vamos a llegar allí (a la orilla)… y vamos a hacer varias canciones. Cuando lleguemos, voy a hacer una invitación a quienes están en la orilla para que se unan a nosotros”, avisaron desde Escambrón Unido. Al llegar, la invitación provocó que varias parejas y bañistas se unieran a la protesta.

Al principio y al final de la marcha, los manifestantes practicaron una suerte de bendición ancestral, fijando la vista en dirección a los puntos cardinales, a la tierra y al cielo. De este modo, “invocaban” los espíritus de cada punto y los unían en la marcha. Una plena amenizó la caminata. Los manifestantes consignaron Playa si, parking no; Pública transportación va a llegar al Escambrón; y Manos en unión pa’ salvar al Escambrón al son de pleneras, maracas y un calor notable.

Poco después de las 5:00 p.m., mientras el sol doraba la arena y retiraba su calor, la protesta cerró con salpicaduras de mar, chanteos y un aire tribal que resistía la construcción que, seguramente, obstruiría la vista de la marejada, de los karsos, de las palmeras, las uveras y toda fauna que enmarca la playa-estampa del área metropolitana.