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La ruta de acceso a medios audiovisuales puertorriqueños

 

Especial para En Rojo

El acceso al cine y otros medios audiovisuales en Puerto Rico no cuenta con una estructura coherente y centralizada. En los últimos años han habido intentos de formar plataformas y repositorios que alberguen materiales cinematográficos producidos en la isla, pero por diversas razones aún no se concretiza un espacio que sea de fácil acceso para la ciudadanía, más cuando esos esfuerzos usualmente caen en manos privadas, y no cuentan con ningún tipo de apoyo del estado y sus instituciones culturales. Aquí relato el tracto reciente de estas gestiones y traigo unos ejemplos internacionales que pudieran apoyar a mejorar la capacidad de consumo de contenidos cinematográficos producidos en Puerto Rico.

Hace seis años, cuando iniciaba la pandemia del COVID-19 y la ciudadanía se confinaba en sus hogares para resistir el virus, se dieron unas conversaciones entre dos gestoras culturales importantes acerca de crear un proyecto para la divulgación de medios audiovisuales producidos en Puerto Rico.

Tanto Marina Reyes Franco, la ahora curadora del Museo de Arte Contemporáneo (MAC), como Gisela Rosario Ramos “Macha Colón”, directora de largometrajes y documentales, conversaban sobre la posibilidad de crear una red que albergara los trabajos de colegas de la industria cinematográfica para el disfrute de la ciudadanía y el acceso a los contenidos audiovisuales. Su gestión se basó en hacer inicialmente un documento abierto, en la forma de una tabla de Excel, donde cineastas, productores y otros artistas pudieran colocar enlaces directos a sus trabajos, con las debidas fichas técnicas y otra información relacionada. El documento fue de amplia circulación, y contaba con películas de directores reconocidos como Mariem Pérez, Ari Maniel Cruz y la propia Gisela Rosario Ramos, logrando el aporte de muchísima gente para constatar un archivo de medios audiovisuales que fuese representativo de la distinguida obra cinematográfica nacional.

Sucede que llega a manos del diseñador Javier Vélez, quien acopia toda la información del documento y lo distribuye en una página web para el fácil acceso del público. Así nace la plataforma Cine.pr, que fungía como una especie de repositorio no oficial de diversos trabajos filmográficos producidos en Puerto Rico de personas que sometieran la información mediante enlaces, donde se podían encontrar titulos como “Antes que cante el gallo” (Ari Manuel Cruz, 2015), “La Guagua Aérea” (Luis Molina Casanova, 1993), “Las Carpetas” (Maite Rivera Carbonell, 2011), entre más de 200 filmes de diversos géneros.

Fue una gesta importante, ya que a ese momento no existía una página digital formal donde se pudieran acceder películas puertorriqueñas, tanto para consumo de ocio, programación o investigación. Lamentablemente, según me cuenta Gisela Rosario Ramos, hubo falta de comunicación con las partes involucradas, por lo que que el proyecto fue perdiendo apoyo entre los artistas involucrados y teniendo una duración de apenas unos meses, revirtiendo el acceso al material audiovisual a su estado original.

Para ese mismo tiempo, el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) mediante su Archivo de Imágenes en Movimiento, decidieron subir a la página web oficial de la agencia la mayoría de las películas que se habían digitalizado hasta ese momento. Ahí se destilaba una amplia selección de películas de la División de Educación a la Comunidad (DIVEDCO) y otros contenidos audiovisuales de representación folclórica que fueron realizados entre 1947 y 1970, que incluyen “Los Peloteros” (Jack Delano, 1951), “Pedacito de Tierra” (Benji Doninger, 1952), “El Yugo” (Oscar A. Torres, 1959), “El Puente” (Amilcar Tirado, 1954), entre muchos más. Esta página abrió la posibilidad a que la ciudadanía pudiera acceder a material cinematográfico representativo de una época importante en la historia de nuestro cine, y permitió la consulta de diversos títulos que no estaban disponibles en el internet, ni estaban siendo circulados en carteleras locales.

Por otro lado, en septiembre de ese año, nace la página de Medios Audiovisuales de la Universidad de Puerto Rico – Recinto de Río Piedras, donde se encuentra material digitalizado por la Unidad de Cine, Radio y Televisión de la Facultad de Comunicación e Información en el portal de Youtube.

En este repositorio se albergan noticias televisivas, episodios de los programas de Tommy Muñiz, y sobre 115 cintas sonoras de discursos del licenciado Juan Mari Brás, Norman Pietri y otros líderes independentistas, realizados entre las décadas del 50 y 60. Además se encuentran diversos documentales, entre estos sobre el poeta Francisco Matos Paoli, “Desalambrando” (Pedro Ángel Rivera Muñoz, 2017) acerca de las comunidades que ocupaban terrenos y sus violentos desahucios por parte del gobierno estatal, y varios contenidos de interés público que son de acceso gratuito.

Otra iniciativa que ha buscado atar los cabos en relación al acceso a material audiovisual puertorriqueño es la plataforma Island Hub, que funciona similarmente a la desaparecida Cine.pr. Esta plataforma, lanzada en el 2021 por el empresario Joel Ivan Rivera y Carlos McConney, destaca un número de títulos similar a su antecesora, pero amplian los servicios de streaming que no se limitan a cine exclusivamente, para traer conciertos, eventos deportivos y coberturas de entretenimiento, además de contar con algunas películas latinoamericanas poco reconocidas. Island Hub ahora es el repositorio que contiene las películas de los antemencionados directores, aunque no cuenta con la cartelera completa del cine puertorriqueño, y ha recibido poca cobertura en los medios, además de no contar con un mercadeo a nivel nacional. Esta plataforma por lo pronto es lo más cercano que tenemos a un servicio de streaming en el cual se pueden acceder contenidos locales de manera gratuita, y otros con una suscripción por $4.99 mensuales.

Cabe mencionar que la manera en la que se produce cine en Puerto Rico, según las leyes habilitadoras, es mediante créditos contributivos a productores extranjeros, y en algunos casos a los locales, mediante una serie de trabas burocráticas que limitan la posibilidad de financiamiento, y que en el pasado se han prestado para la corrupción. En el 2023 a través de los Fondos ARPA propiciados por el gobierno federal, se destinaron $74 millones para el financiamiento de películas, redundando en la producción de cerca de 32 largometrajes, entre estos “Perla” (David Norris, 2026), “Borealis” (Heixan Robles, 2026) y “Extranjera” (Michelle Malley, 2026).

Sería interesante mirar proyectos de países como México (Cine MX), Brasil (Tela Brasil) y Argentina (Cine AR), que cuentan con sus institutos de creación cinematográfica y a su vez diseñaron una plataforma de acceso gratuito a los contenidos audiovisuales, ya que son financiados con fondos públicos, como igual lo son los proyectos fílmicos mediante fondos concursables. Esto provee oportunidades de crecimiento económico, artístico y cultural al manejar de manera integral la capacidad de creación cinematográfica, apostando siempre por el mejor interés de la ciudadanía y que ello repercute en la distribución de sus materiales a nivel nacional e internacional.