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NaciÓN

Los cuentos a los hijos de Quiroga

 

 

En Rojo

Leo estos «cuentos infantiles» de Horacio Quiroga. Los cuentos de mis hijos. El la contraportada del libro propone la lectura a partir de los 8 años de edad. Me sonrío no sin cierta ironía. Son cuentos de una dura confrontación con la naturaleza. Humanos. Terroríficos. Tigres agazapados en la oscuridad. Selva inclemente y a veces de una ternura escondida como ese félido grande en la maleza. Pienso en lo que hemos perdido. Hoy sería imposible escribir así «para lectores infantiles». La edición es de 1970.

¿Por qué digo que hemos perdido algo? Digamos que Quiroga incorpora la naturaleza salvaje y la muerte, temas que son parte de la vida. ¿Esto puede ayudar a los niños a confrontar sus miedos de una manera controlada? Quizás.
Recuerdo haber leído a Bruno Bettelheim cuando era estudiante universitario. Bettelheim argumentaba que los cuentos de hadas y el horror tienen un papel crucial en la infancia, ya que permiten a los niños explorar sus miedos y ansiedades en un entorno seguro. Los relatos de Quiroga pueden funcionar de manera similar, ayudando a los niños a procesar y entender sus propios temores.

De algún modo eso pudo haberme ocurrido cuando leí Hansel y Gretel, ese terrible relato recogido por los hermanos Grimm a principios del siglo XIX ante el cual los de Quiroga palidecen.  Pensemos en esta premisa: Los cuentos de terror estimulan la imaginación, haciendo que los niños piensen más allá de su realidad cotidiana.
Quizás, imaginarse ensituaciones extremas, nos sirva para aprender a desarrollar empatía hacia los demás y a comprender diferentes perspectivas. No estoy convencido pero es una posibilidad.

Quiroga es para leerse -si tienes ocho años- en un contexto familiar seguro. En algunas culturas, las historias de horror son parte del folclore y se consideran adecuadas para la educación infantil. No sé si en su entorno familiar -estos son cuentos para sus hijos- los cuentos fueron ejemplarizantes y les ayudaron a lidiar con el mundo. Parece que no resultan demasiado bien en la selva.

Aún así, los recomiendo porque ser valorados como adecuados para niños si se consideran los aspectos psicológicos y culturales que influyen en su comprensión del horror. Mencioné a Bettelheim porque aunque su libro -Psicoanálisis del cuento de hadas- reflexiona sobre otro género, se rhace énfasis en la idea de que las historias que causan miedo pueden ser herramientas valiosas en el desarrollo emocional de los niños, siempre que se manejen con sensibilidad y un contexto seguro.

Yo no leí estos relatos en 1970. Leí fábulas clásicas de la Enciclopedia Jackson.
Excelentes, sin duda. Pero hubiera querido leer estos relatos de Quiroga cuando tenía 10 años.