CLARIDAD
A más de un año y medio desde que comenzaron a construir con permisos prestados para hoteles jamás terminados, los desarrolladores del proyecto Moncayo continúan adelantando la elaboración de un campo de golf y más de 400 unidades de villas, apartamentos y mansiones lujosas en la costa de Fajardo, transformando, según denuncian, el antiguo paisaje de manglares, pozas naturales y senderos en una gran cantera de polvo y cemento.
A principios de octubre, el legislador municipal Antonio Prieto Colón reiteró la denuncia de que el proyecto opera con una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) que fecha de 1991, cuando se intentaron asentar otros dos hoteles con el mismo permiso: el llamado Cayo Largo y un Four Seasons. El asambleísta de Fajardo cuestionó cómo puede defenderse un desarrollo fundamentado en estudios de hace tres décadas.
“El proyecto, Fajardo y nuestra realidad ambiental han cambiado. ¿Dónde está el estudio actualizado del impacto acumulativo de Moncayo? ¿Cuánta agua consumirá cuando esté desarrollado? ¿Cuánta electricidad requerirá? ¿Cuántas aguas usadas y cuánta basura producirá? ¿Qué impacto tendrá esa demanda sobre los servicios que ya utilizamos los fajardeños y cuánto le costará al municipio atenderla?”, cuestionó Prieto Colón.
Del mismo modo, el también excandidato a la alcaldía de la Ciudad de los Cariduros interpeló al mandatario incumbente, José Aníbal Meléndez Méndez, con relación a su postura pública de que Moncayo beneficiará la economía de Fajardo. Dudó que el nuevo enclave privado –cuyos costos oscilan entre $3 y $15 millones– mejore la calidad de vida de la comunidad contigua, Quebrada Vueltas, donde el proyecto deposita cantidades pletóricas de polvo y tierra.
“Que (el alcalde) demuestre, con evidencia, cómo un megaproyecto residencial y turístico de lujo mejora las condiciones de vida de una comunidad históricamente marginada. Que presente el análisis sobre el valor de las propiedades, alquileres, contribuciones, desplazamiento de residentes, empleos permanentes y beneficios reales para la comunidad. Venir con palabras es solo demagogia”, agregó.
Meléndez Méndez, por su parte, respondió la semana pasada a los reclamos de la comunidad y a las afirmaciones del comisionado del Cuerpo de Vigilantes del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), Nelson Cruz, sobre fotos y vídeos que documentan al proyecto usando, posiblemente, un pozo sin permiso y desagües ilegales. Cruz también afirmó haber visto «corte de mangle» en la zona y que los desarrolladores impidieron la entrada de integrantes de la agencia.
“(Los desarrolladores) me llevaron y me enseñaron las mangas, los sprinklers, los camiones que estaban utilizando para tirar agua y para el control de polvos fugitivos. Aun así, está pasando mucho polvo. Me indicaron, ellos y mis abogados, que la gente de Moncayo les estaba limpiando los techos, las casas, las ventanas de la gente. A alguna gente le ofrecieron screenes (mallas protectoras), a otras no sé si les ofrecieron aires acondicionados para que cerraran la casa y no entrara el polvo”, expresó, el 14 de octubre, Meléndez Méndez por Yunque 92.
El alcalde se refirió a estos asuntos como “cosas pequeñas” y “detalles”, de modo que las advertencias del comisionado del Cuerpo de Vigilantes representan “otros veinte pesos”. Meléndez Méndez se mantuvo al margen de los permisos para asumir una postura definida con relación al proyecto.
El PIP lleva meses exigiendo rendición de cuentas
Prieto Colón criticó la respuesta tardía tanto del Municipio de Fajardo como del Senado. Hace más de un año, la senadora del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), María de Lourdes Santiago Negrón, sometió una resolución para convocar unas vistas públicas relacionadas con Moncayo. La petición, evaluada entonces por la Comisión de Asunto Internos, recibió un informe negativo y se convocaron las vistas.
El mes pasado, empero, Santiago Negrón solicitó otras vistas públicas a la Comisión de Turismo, Recursos Naturales y Ambientales. En una carta dirigida a la presidenta de la comisión, Marissa Jiménez Santoni, la senadora pipiola reparó en que Moncayo deposita cemento cerca de la Zona Marítimo Terrestre (ZMT) y que utilizó agua en momentos en que Quebrada Vueltas enfrentó racionamientos programados por la sequía.
“Resulta indispensable conocer con precisión dónde se encuentran los deslindes de la ZMT, qué intervenciones se han realizado en esa área, cuáles permisos las autorizan y si las obras cumplen con las condiciones ambientales dirigidas a proteger la costa. Se ha planteado que aunque existe un espacio destinado al acceso público, este es reducido. Sería necesario determinar si el acceso establecido cumple realmente con su propósito y con las condiciones que deben garantizar un acceso público”, declaró Santiago Negrón por escrito.
“Llevamos 18 meses esperando una vista pública en el Senado. El 27 de marzo de 2025 se radicó la Resolución del Senado 116 para investigar, específicamente, el proyecto Moncayo en Fajardo. La fiscalización no puede aparecer solamente cuando un asunto resulta políticamente conveniente y desaparecer cuando no produce puntos políticos. Con Moncayo llevan casi 18 meses mirando para el otro lado”, expresó, por su parte, Prieto Colón sobre la solicitud.
La petición de una vista pública se dio semanas antes de que el Senado aprobara el Proyecto del Senado 1183, que enmienda y sustituye decenas de leyes para crear un sistema uniforme de concesión de permisos. La medida, ante la consideración de la Cámara de Representantes, podría cambiar las categorías de suelo de lugares similares al litoral donde se desarrolla Moncayo.








