Tako
Octubre posee
cierta belleza triste.
Es el cambio en el ángulo
de la luz
sobre los objetos.
Desde mi jardín,
como un lento pez sorprendido
por la tinta del pulpo,
octubre se adentra
en la penumbra.
Linterna
Llego a la casa, cansado luego de un día de ajetreo. Quiero descansar. No hay electricidad. Me resigno, aprovecho lo que queda del día para hacer una pequeña cena, darme una ducha. Hago café. Lo tomo con la vista puesta hacia la tarde.
Esta madrugada, despierto. A las 3:30 en punto. No hay electricidad. Con la linterna encendida, me muevo a través del breve espacio. Desayuno. Preparo café. Recuerdo que el gas se había acabado hace unos días, y que por suerte todavía tenía algo de dinero para pagar el reemplazo.
Corro el trapo que tengo de cortina en la puerta para tener algo de privacidad. Afuera todo está oscuro. Tomo un sorbo. No logro ver el reflejo de mi rostro en el cristal de la puerta, pero adivino en mis ojos el gesto del exacto momento en que los dioses nos dejaron en completo abandono.








