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NaciÓN

Trabajo social liberador: el legado luminoso de Raquel Seda a Puerto Rico

CLARIDAD
Con la partida de Raquel Seda Rodríguez, a sus bien vividos 96 años, se cierra un capítulo trascendente en la historia del trabajo social puertorriqueño. Se le conoció también como Raquel Seda de Calderón, identidad que la unió a su amado Enrique ( Quique) Calderón, su esposo, compañero y cómplice de vida y luchas, quien la precedió en el tránsito al infinito.
Profesora emérita de la Universidad de Puerto Rico, y catedrática de la Escuela Graduada de Trabajo Social Beatriz Lasalle durante tres décadas, Raquel deja un legado profundo y relevante para las presentes y futuras generaciones con su certera visión del trabajo social como instrumento liberador del ser humano y la sociedad. También fue ejemplo entre sus pares por su verticalidad, claridad intelectual y activismo sin pausa por la profesión que amó, por los derechos y reclamos de las y los trabajadores sociales, del claustro y empleados no docentes de la Universidad de Puerto Rico y la clase trabajadora puertorriqueña, y por otras luchas de diversos sectores sociales,  esfuerzos que enmarcó dentro de la lucha grande de nuestro pueblo por la independencia nacional, condición que consideró indispensable para el pleno ejercicio de la libertad personal y colectiva de las y los puertorriqueños.
Raquel Seda fue, sobre todo, una mujer extraordinaria que reunió inteligencia, conocimiento, sensibilidad y don de gentes en un armónico conjunto de cualidades que la distinguieron durante toda su vida, y que la llevaron a convertirse en referente de las nuevas generaciones de trabajadores sociales que se formaron al calor de su enseñanza, ejemplo y mentoría.
Fue una académica estudiosa, rigurosa  y  productiva, y sus publicaciones abrieron espacios de diálogo antes no explorados sobre la función del trabajo social, sus métodos y objetivos. Pero su trabajo académico no se quedó solamente en el plano de la reflexión y el diálogo. Su visión, convertida en activismo militante, fue un reto al esquema oficial que colocaba la práctica del trabajo social en un sistema asistencialista que estimulaba la dependencia del Estado, y convertía a las personas en sujetos pasivos de su propia existencia.
Esto la llevó a.comprometerse cada vez más con la transformación de su profesión y de la sociedad, por lo cual en 1969 se unió junto a un grupo de colegas y estudiantes de trabajo social al colectivo Acción Social Puertorriqueña que culminó con la fundación de la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales (ANTS)  de Puerto Rico el 23 de abril de 1971 en en Ateneo Puertorriqueño, cuya presidencia ocupó Raquel Seda Rodríguez. La ANTS se organizó como alternativa al entonces Colegio de Trabajadores Sociales, para imprimir militancia a una profesión que entonces se concebía como reproductora de políticas sociales tendientes a mantener el control y la dependencia de la población trabajadora y desventajada  en los programas y servicios de seguridad social provistos por el Estado, y así desincentivar el activismo social y comunitario. De aquella organización aguerrida e innovadora, donde se juntaron centenares de «hormigas bravas», queda toda una historia extraordinaria de militancia y acción y un legado de trabajo académico, de investigación, publicaciones y prácticas que han nutrido y enriquecido el saber y la experiencia de generaciones de trabajadores sociales puertorriqueños en épocas posteriores a aquellos años álgidos de las décadas 60, 70 y 80 del siglo veinte en nuestro país. Raquel Seda fue motor y rostro visible de aquella Insurrección profesional y académica de las y los trabajadores sociales en Puerto Rico. La profesión sufrió cambios para bien, y nuevas consciencias y caminos se abrieron en la lucha emancipadora del pueblo puertorriqueño. Fue también militante del Partido Socialista Puertorriqueño ( PSP) y participó activamente en las grandes campañas y movimientos sociales de aquellos años.
Raquel Seda siempre siguió firme y comprometida con su profesión y su Patria hasta sus últimos momentos. Bajo su estímulo y participación activa, en 2025 se publicó el libro, Legado de la ANTS al Trabajo Social en Puerto Rico, a 50 años de la fundación de la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales, y de la gesta pionera que dicha organización realizó. Editado por la doctora Blanca Hernández Sierra, y con importantes  trabajos de un grupo extraordinario de  académicos y practicantes  del trabajo social en Puerto Rico, y utilizando el material de los archivos personales de la doctora Raquel Seda, el libro es una singular y muy oportuna aportación a la historia de una profesión que ha sido fundamental en el desarrollo del Puerto Rico contemporáneo, y el contexto político, económico y social en que se desenvuelve.
Raquel Seda foto reproducida de su pagina de FB

Genio y estatura hasta el final, en su comparecencia a la Asamblea Anual del Colegio de Profesionales del Trabajo Social el 15 de noviembre de 2019- casi cuarenta años después de la fundación de la ANTS- la doctora Raquel Seda reiteró a la audiencia la importancia de la visión que movió su vida. Así los emplazó:

«El coloniaje, denominado por algunos como ‘la esclavitud moderna’, es la violación de los fundamentos éticos de la profesión del trabajo social. El valor primario del trabajo social es el respeto a la dignidad humana y a la capacidad de las personas para desarrollar su potencial al máximo. Nuestra práctica está orientada por el derecho a la igualdad, la equidad, la autodeterminación, la libertad, la solidaridad, la participación ciudadana y la justicia, entre otros. Estos derechos han sido arrebatados a la clase dominante mediante las luchas sociales de los trabajadores, con el apoyo de los discriminados, los desventajados, los explotados, los excluidos, en sociedades opresoras en las que la clase dominante acumula su capital explotando a la clase trabajadora y asistiendo con migajas a los excluidos. La colonia es dominación, discriminación, subordinación, opresión, desigualdad, inequidad y explotación. El coloniaje ha sido reconocido como un factor determinante sobre los comportamientos individuales, familiares, grupales, institucionales, comunales y sociales. El y la profesional de trabajo social se enfrenta a un dilema ético, casi existencial, ante el abismo que existe entre su ética y las funciones que le impone el Estado para cumplir su rol en el capitalismo «.
Esa fue Raquel Seda Rodríguez, la pensadora, la maestra, la mentora, la amiga. La académica del legado luminoso y del activismo militante por un trabajo social liberador- que convierta a todas y todos los puertorriqueños en constructores de su propia historia- para que algún día podamos encontrarnos en una Patria libre, soberana y próspera, con oportunidades para que nuestros  hijos e hijas nazcan, crezcan, trabajen y vivan en la plenitud de sus derechos nacionales, civiles y humanos.
* El libro ‘Legado de la ANTS al Trabajo Social en Puerto Rico’ está disponible en Claritienda