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NaciÓN

Ludmilia Rivera Burgos, patriota, abogada, luchadora, compañera y amiga

Desde CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña, lamentamos profundamente el fallecimiento de la querida compañera Ludmilia Rivera Burgos, abogada y  patriota consecuente y firme, que por muchos años ofreció generosamente su talento y su esfuerzo a la causa de la independencia de Puerto Rico y la justicia para nuestro pueblo. Además, fue compañera y amiga solidaria y desinteresada, que servía con alegría y compartía lo suyo con el proverbial desprendimiento que la caracterizó.

Como destacada militante del Movimiento Pro Independencia y Partido Socialista Puertorriqueño (MPI-PSP) durante los años 60, 70 y 80 del siglo pasado, vivió y luchó durante aquellas décadas turbulentas de feroz persecución y acoso contra  el independentismo y contra trabajadores, estudiantes y comunidades que se levantaban por sus derechos. Codo a codo, trabajó como abogada en defensa de quienes reclamaban sus derechos laborales, civiles y humanos, y por ello enfrentaban la represión y persecución de patronos, instituciones y del Estado.

Fue tan valiente y efectiva su labor, que ella misma fue víctima de una salvaje y cobarde agresión, que puso en riesgo su integridad física, en momentos en que defendía a sindicalistas que se enfrentaban a patronos poderosos y a la colonial y represiva Ley Taft Hartley. Como siempre, la impunidad encubrió al culpable, pero Ludmilia prevaleció y continuó con nuevos bríos su esencial tarea.

Pero el trabajo político de Ludmilia Rivera Burgos  trascendió el ámbito legal. Se desdoblaba para servir, proteger, dar consejo, analizar, cuidar y hasta para escribir bajo un seudónimo en CLARIDAD, cuando el tema de la noticia requería de su aguda capacidad de análisis y claridad política y jurídica. Tambien formó parte oficialmente de la redacción de CLARIDAD en los tiempos del CLARIDAD diario, cubriendo la legislatura.

Pero, quizá el ámbito de preferencia de Ludmilia fue el cultivo de sus exquisitas cualidades como ser humano. La abogada aguerrida que infundía respeto y la militante consciente y constante tuvieron su mejor expresión en su grandeza humana, de esa que se mide en gestos pequeños, en detalles. Fue la amiga que alimentó cuerpos y sueños, que acompañó en momentos difíciles, que con su ejemplo enseñó a nunca doblar las rodillas, y que vivió y murió como los buenos del verso de José Martí, de cara al sol radiante de nuestra Patria y con la conciencia limpia de quienes cumplen con su deber.

Reciban sus familiares y sus entrañables compañeros y compañeras nuestro solidario abrazo.

 

Junta Directiva y Colectivo de Trabajo de CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña