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NaciÓN

Venezuela y Puerto Rico: un vínculo histórico inquebrantable

En el año 1821, Antonio Valero y de Bernabe, puertorriqueño de Fajardo, se unió al ejército libertador de Simón Bolívar donde llegó a alcanzar el rango de Brigadier General y se convirtió en compañero inseparable del Libertador, y en guerrero muchas veces condecorado por sus gestas.

Cinco años antes, en 1816, Bolívar había visitado la isla de Vieques en una de sus expediciones.

Valero venía de combatir en luchas independentistas en España y México, y su junte con Bolívar fue el resultado natural de la pasión por la libertad de nuestros pueblos  compartida por ambos. Así comenzó el vínculo inquebrantable entre Puerto Rico y Venezuela, que se ha afianzado desde entonces,  y a través de los siglos hasta nuestros días.

Tan cerca como el pasado 24 de junio,  en las vistas del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, Venezuela se unió a Cuba, Nicaragua, Irán y a organismos internacionales y regionales para presentar la resolución que dio paso a una nueva vista sobre el caso colonial de Puerto Rico y el derecho del pueblo puertorriqueño a su autodeterminación e independencia, proceso que se ha llevado consecutivamente por cincuenta años, a ciencia y paciencia, y en el cual los gobiernos venezolanos de todas las tendencias han participado sin levantar obstáculos.

Quizá la acción más contundente, después de la visita de Bolívar en 1816, ocurrió en 1999, con el retiro de la Armada de Venezuela de las maniobras militares conjuntas que se llevaban a cabo entre países latinoamericanos y Estados Unidos en aguas de Vieques. El retiro fue ordenado por el entonces presidente de Venezuela, Comandante Hugo Chávez, en protesta y solidaridad con las y los luchadores de Vieques y Puerto Rico que arriesgaban su libertad y sus vidas en extensas jornadas de desobediencia civil para detener esas y todas las maniobras y prácticas de tiro, y sacar a la Marina de Guerra de Estados Unidos de la Isla Nena.

Chávez fue tal vez el más activo y militante de los gobernantes venezolanos a favor de la autodeterminación e independencia de Puerto Rico, pero no fue el primero ni el único. Para el pueblo y los gobiernos venezolanos, de todas las tendencias y matices, el asunto de la autodeterminación y soberanía de Puerto Rico fue uno de sus principios desde siempre, así como también siempre insistieron en la incorporación de Puerto Rico con voz propia en organismos regionales  como el ALBA y CELAC, entre otros.

Aunque la solidaridad más visible ha sido en Naciones Unidas, también en otras instancias el apoyo y la solidaridad de Venezuela han sido cruciales para nuestra lucha y sus dirigentes. Fue precisamente en la embajada de Estados Unidos en Caracas, y durante  el último gobierno del presidente Rafael Caldera – ideólogo de la Democracia Cristiana y líder del partido COPEI de Venezuela- que el dirigente independentista puertorriqueño y fundador de CLARIDAD, Juan Mari Brás, hizo oficial su renuncia a la ciudadanía estadounidense en el verano de 1994.

Por nuestra parte, el Movimiento Patriótico Puertorriqueño ha extendido su solidaridad y apoyo al pueblo de Venezuela y a sus fuerzas políticas legítimas en diferentes momentos de su historia, sobre todo durante la más reciente ofensiva del actual gobierno de Estados Unidos y su presidente Donald Trump, que incluyó una larga campaña de descrédito y acusaciones falsas contra los principales líderes del gobierno bolivariano y culminó con una intervención militar y el secuestro del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa Cilia Flores. Toda esta maniobra para enmascarar el verdadero objetivo de Estados Unidos, que es el saqueo y apropiación de los vastos recursos petroleros y minerales de Venezuela.

Hoy, una tragedia inimaginable vuelve a tocar a millones de vidas del valeroso y luchador pueblo venezolano, tras los dos devastadores terremotos de la semana pasada. El dolor de Venezuela es nuestro dolor. Sus pérdidas son también las nuestras. Los entrañables compañeros y amigos de nuestra libertad, el historiador puertorriqueño José Ignacio Jiménez y su esposa, la diplomática venezolana María Clemencia López se cuentan entre las víctimas fatales. Una pérdida muy dolorosa que compartimos con sus familiares y amigos.

El momento llama a la solidaridad. Llama a la acción y a la voluntad de enfrentar el reto de ayudar cuando es difícil y duro el proceso. Cuando hay que ser solidario, se actúa con decisión, aplomo y seguridad. No se doblan las rodillas, ni se espera por nadie, ni se pide permiso.

Exhortamos al Movimiento Patriótico Puertorriqueño y a toda nuestra gente a ser generosos con la recaudación de fondos para las y los afectados por los terremotos en Venezuela. Pueden enviar sus donativos al Comité de Derechos Humanos de Puerto Rico, ATH Móvil 939-439-7166 o al Movimiento Independentista Nacional Hostosiano, ATH Móvil 939-314-7770. Estas dos organizaciones serias y confiables son la garantía de que la ayuda humanitaria llegará a donde más se necesita.

Venezuela es una de nuestras patrias grandes. Fue el sueño de Bolívar y el destino de millones de nuestros hermanos y hermanas que hoy necesitan reafirmar y sentir el vínculo histórico e inquebrantable que nos une en un mismo propósito y un mismo corazón.