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NaciÓN

Retos del presente por merma del hábito de leer 

 

Especial para En Rojo

Ha mermado grandemente el interés por la lectura. Y, junto a la merma por la lectura, se ha desvanecido el prestigio del que antes gozaban los libros y sus autores. Lo inmediatamente sensorial prima y relega el análisis y el razonamiento lógico elaborado mediante la lectura.

Las señales se pueden enumerar. Las calificaciones de lectura tanto de estudiantes como de adultos han caído respecto a los niveles de hace una década. Es difícil encontrar hoy a un profesor universitario que piense que los estudiantes de primer año llegan a las clases tan preparados como antes para las lecturas. A la gente siempre se le ve en sus teléfonos inteligentes, pero sin estar necesariamente leyendo nada en ellos. Únicamente viendo vídeos.

Estamos en la era de los fragmentos de podcasts y videos cortos. De la cultura de la alfabetización pasamos a una cultura digital de la oralidad y de la comunicación primordialmente visual. Narradores con cierta habilidad o carisma apelan a las emociones con generalidades a sus audiencias en lugar de utilizar una argumentación lógica y citas cuidadosas. En un libro de próxima publicación, el ensayista James Marriott lo define como “la nueva edad oscura”.

Una Encuesta sobre el Uso del Tiempo de los Estadounidenses (ATUS, por su sigla en inglés) de la Oficina de Estadísticas Laborales muestra que menos estadounidenses afirman leer por placer en un día cualquiera. En general, según la encuesta, el estadounidense promedio mayor de 15 años leía 21.9 minutos en un día cualquiera de 2003. Pero en 2010 la lectura era de 18.3 minutos al día. En 2025, la cifra fue de 16.2 minutos al día. Los estadounidenses no leen mucho ahora, pero es que han leído poco durante al menos varias décadas.

El declive de la lectura como un fenómeno masivo abarca únicamente a la presente generación sino a las anteriores. La desinformación podría atribuirse a los efectos de la nueva tecnología en niños y jóvenes y al mal uso de las redes sociales, pero es que el declive en el hábito de leer es un síntoma también de los adultos y los abuelos de la presente generación. The Wall Street Journal declaró hace poco que “los libros para papás son una especie en extinción”.

A lo largo de los últimos años, el tiempo frente a una pantalla, actualmente más habitualmente de un teléfono móvil inteligente, es entre cinco y diez veces más común que la lectura, y a veces incluso más. Y así va muriendo el interés por la lectura, porque en la era digital predomina lo meramente visual y la oralidad como método de comunicación.

En Puerto Rico, la mella en los hábitos de lectura ha alcanzado un nivel crítico, reflejado en que menos del 50% de los estudiantes del sistema público dominan la comprensión lectora. El rezago en las destrezas de lectura sitúa a gran parte de la niñez y juventud en el rango de lo que los expertos denominan «analfabetismo funcional». Los datos del Departamento de Educación y entidades aliadas confirman que la mayoría de los alumnos pueden decodificar palabras en voz alta, pero no logran procesar, analizar ni entender el significado de los textos.El consumo desmedido de contenido digital rápido desplaza el tiempo dedicado a los libros. Hay, además, una carencia de modelaje en el hogar: Los menores no ven a los adultos de su entorno leer de forma habitual.

La prensa escrita se ve cada vez más en dificultades económicas y apenas puede sobrevivir en la actualidad. Las plataformas digitales de la prensa escrita están sustituyendo al periódico de papel. La lectura digital parece ser lo poco que queda del hábito de leer para informarse del acontecer noticioso. Muchas veces son los artículos de análisis y opinión —que son los menos leídos— los que se sacrifican.

Se está estilando en las plataformas digitales de la prensa escrita combinar vídeos integrados que acompañan— por estar relacionados— con las reseñas noticiosas cada vez más cortas como medida de ajuste. Se hace cada vez más difícil para la prensa escrita mantener —a contracorriente— las reseñas analíticas extensas que fomentan en el lector el pensamiento crítico. pese a que siempre habrá lectores para este tipo de artículos de prensa.

No debe morir ante la visualidad y la oralidad del método de comunicación moderna la prensa escrita de papel o digital. Cuando eso suceda, habrá muerto una parte esencial de la civilización y de algo en el ser humano que se hizo parte suya con la alfabetización y la transformación de los sonidos comunicacionales de la oralidad a través de la grafía alfabética agrupada en palabras que acentuó y perpetuó una manera más ordenada y crítica de transmitir los pensamientos.

Sin libros ni prensa escrita la civilización del presente estaría incompleta.