En Rojo
Descubrí a Rob Reiner en uno de los programas + desafiantes y cómicos para la TV comercial de EEUU. En “All in the Family” (1971-1979) del genial Norman Lear, Rob interpretaba a Michael/Meathead, compañero y marido de Gloria, la hija del racista, ultraconservador y machista, Archie Bunker. Era el que comentaba de las situaciones sociales y políticas, señalaba las contradicciones en los discursos de legisladores y gobernantes y cuestionaba los supuestos valores sagrados de Archie. Lo interesante era que Rob Reiner interpretaba a Rob Reiner en la vida real. Luego supe que Rob era hijo de Carl Reiner, creador del “The Dick Van Dyke Show” y actor ejemplar junto con Alan Arkin en The Russians Are Coming, The Russians Are Coming (Norman Jewison 1966). Rob llevó a la pantalla When Harry Met Sally (1989) con un reparto de ensueño—Billy Crystal y Meg Ryan—, Stand by Me (1986) y The Princess Bride (1987) en la década de los 1980 y luego en los 1990, filmes tan diversos como Misery (1990), A Few Good Men (1992) y The American President (1995). Rob nunca perdió el deseo de ser parte del reparto de una buena historia y apareció por última vez en el capítulo final de la exitosa serie “The Bear”. Siempre se distinguió por encontrar humor en situaciones íntimas y raras y por siempre expresar sus ideas políticas y apoyar causas progresistas. Hoy recordamos a Rob Reiner, y a tantos como él, que a través de su arte dan voz al sentido humano que a veces se esconde, pero que siempre se manifiesta, en este caso, en su extensa filmografía. Incluyo dos de mis reseñas de 1987 y 1995.
RESCATE DEL PASADO:
The Princess Bride
Guionista: William Goldman; cinematógrafo: Adrian Biddle; elenco: Cary Elwes, Mandy Patinkin, Robin Wright, Peter Falk, Billy Crystal, Fred Savage, 1987.
¿Cómo puede un cuento de corte tradicional interesar a un niño que no lee y prefiere jugar con su computadora? ¿Cómo puede un cuento ser entretenido a un público acostumbrado a la violencia y a la realidad inmediata? The Princess Bride encontró la fórmula, al igual que su director Rob Reiner, lo había hecho anteriormente con Stand by Me (1986). Admitiendo que para un
niño los cuentos del abuelo posiblemente resulten aburridos, The Princess Bride se sitúa en este contexto para así crear un ambiente de ensueño donde todo es posible. Las muertes sangrientas no se dan, mientras que los duelos de armas y de astucia se prolongan. Las palabras pierden y ganan significado según su contexto y credibilidad del oyente. El contraste entre lo que se dice y lo que se ve es causa de sonrisas y carcajadas. Y al final de la historia nos entusiasma ver a Buttercup y Westley amarse por toda la vida. No se pierdan esta comedia y cuento de hadas para niños, adolescentes y especialmente para adultos que han dejado de creer en la fantasía.
The American President
Guionista: Aaron Sorkin; cinematógrafo: John Seale; elenco: Michael Douglas, Annette Bening, Martin Sheen, Michael J. Fox, Richard Dreyfuss, 1995.
Esta es una excelente producción en cuanto a utilizar el espacio, en este caso la Casa Blanca, para recrear el ambiente y a la vez contrastar con las situaciones particulares. Para sumergir al público en la tradición de la presidencia, los créditos del filme se dan mientras la cámara pasa revista por todos los cuadros y otros objetos de presidencias pasadas. Luego pasa inmediatamente a un día “normal” en la vida del Presidente de los EEUU que sigue un horario que hasta la visita a su hija tiene que estar programada. La historia descansa sobre una sencilla premisa ¿qué sucedería si el Presidente, viudo y padre de una adolescente, se enamorara? Esta sencillez es engañosa pues la vida del Presidente, de sus ayudantes y de todxs los que le rodean se complicaría terriblemente porque nadie está programado para esta opción.
¿Puede el Presidente hacer una orden de flores por su cuenta? ¿Adónde puede llevar el Presidente a su ‘date’ sin tener un séquito y a la prensa detrás de ellos? ¿Puede existir la intimidad en la vida de una persona que es la figura pública + importante del país? Reiner hace maravillas con todas estas situaciones creando un diálogo muy ágil lleno de humor (gracias a Aaron Sorkin) y obteniendo excelentes actuaciones de todxs sus actorxs, especialmente de Martin Sheen, David Paymer y Michael J. Fox.
Pero lo que hace de The American President un filme que se aparta del tratamiento ligero y superficial que favorecen las comedias de Hollywood, es su presentación de planteamientos muy serios que se debaten continuamente en la política estadounidense. ¿Existe una decisión ‘correcta’ cuando se da la orden de atacar a un barco enemigo que siempre involucrará las vidas de seres humanos, sean o no parte de un conflicto bélico? ¿Cómo responder a las acusaciones falsas y perniciosas de contrincantes políticos que la prensa repite sin tomar en cuenta las consecuencias? Cuando un George Bush acusa al candidato demócrata Dukakis de ser un liberal de izquierda (¿?) por ser miembro del American Civil Liberties Union (ACLU), en vez de haberse quedado callado y evadir el issue, Dukakis, como lo hace el protagonista de este filme, y como lo haría cualquiera que creyera en la defensa de derechos humanos, debió haberle recordado al candidato republicano el origen de esta organización y el orgullo que debe sentir el país de haberla creado.
The American President además presenta el mundo del cabildeo, las negociaciones tras bastidores, las alianzas de intereses particulares, la importancia de las encuestas, las estrategias de las campañas electorales, la fragilidad de la verdad. Aquí vemos cómo el teléfono es la línea de abastecimiento (lifeline) para todo; no hay que moverse de la Casa Blanca para hablar con el mundo.








