Las innovaciones tecnológicas son inevitables y en la mayoría de los casos, beneficiosas, pero cuando ocurren en medio del capitalismo salvaje, con un marco legal que premia la avaricia empresarial y castiga el trabajo, se transforma en una carga inhumana, como la que ahora mismo viven las 150 familias que el Grupo Ferré Rangel (GFR Media) lanzó a la fila del desempleo esta semana.
En los países donde existen gobiernos que, además de promover el desarrollo económico, reconocen que el factor trabajo es indispensable en la ecuación, se crea un marco legal que castiga los extremos y protege a sus víctimas más comunes. Ese marco legal hace que los despidos de trabajadores tengan un costo real para los empresarios, protegiendo los derechos básicos de quienes de ordinario son el eslabón más débil de la cadena. Por el contrario, en los países donde prevalece el capitalismo salvaje los despidos son baratos, sin mayores consecuencias contra los “mogules”. Se anuncian de un día para otro, mediante un simple correo electrónico, y se ejecutan con la misma celeridad.
Como resultado de las luchas obreras del pasado siglo 20, Puerto Rico avanzó bastante en la creación de ese marco legal protector que encarecía y dificultaba los despidos: leyes de salario mínimo, de despido injustificado, normas anti discrimen, entre otros. En las últimas décadas, particularmente luego de la quiebra fiscal del gobierno colonial, y la imposición de la Junta de Control Fiscal, el marco legal protector fue desmantelado casi en su totalidad. Lanzar trabajadores a la calle es ahora más fácil.
El panorama de los medios de prensa en Puerto Rico se estremeció esta semana con el súbito aviso de que, a partir del próximo lunes, 28 de septiembre, la publicación de los diarios El Nuevo Día (END) y Primera Hora, ambos partes del conglomerado GFR Media, será 100 por ciento en formato digital. De golpe y porrazo cesa la impresión y circulación física de los dos periódicos corporativos de mayor circulación conjunta en el País por las pasadas décadas.
La noticia en sí no debería sorprender a nadie. Se trata de una tendencia que ha venido ocurriendo durante las últimas décadas de vertiginosos cambios tecnológicos. A partir del desarrollo del Internet, ha ocurrido una gran transformación en el campo de las comunicaciones y la información. La era digital ha impuesto la premura de “romper la noticia” y acaparar primero la atención de la audiencia, desatando una competencia feroz entre los medios comerciales. Cada innovación añade un nuevo espacio de competencia. Y aunque su función sea informativa, los medios de prensa comerciales son negocios como cualquier otro, con expectativas de generar ganancias para sus dueños o accionistas. Esa es la realidad de la prensa corporativa en Puerto Rico y en todas partes. En ese contexto, el comunicado que anunció el cierre de la operación impresa de los diarios de GFR Media era una consecuencia previsible dentro del panorama actual de los medios en Puerto Rico.
Sin embargo, el anuncio dejó fuera el costo humano del cierre de la imprenta. Cerca de 150 trabajadores, entre periodistas y empleados de la prensa, producción, distribución, otro personal interno y porteadores, quedarían cesantes con el cierre de la operación impresa del cual, según comunicado de la Unión que los representa, se enteraron poco antes de que se hiciera pública la noticia.
No es poca cosa, en la coyuntura crítica que se vive en Puerto Rico, el impacto de cesantear una considerable cantidad de trabajadores de una industria cambiante y cada vez más competida, en un mercado laboral en contracción, como el nuestro. Esto provocó expresiones de denuncia de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico y del “Overseas Press Club”, organizaciones que agrupan a las y los profesionales de la información.
En todas partes, las innovaciones tecnológicas están provocando cambios profundos en los medios de prensa, y en las relaciones entre estos y sus audiencias, incluyendo el propio entorno laboral en que trabajan miles de periodistas y personal de apoyo en los grandes y pequeños medios de prensa del mundo.
En Estados Unidos, por ejemplo, la transformación mediática es avasalladora. El diario The New York Times, quizás el más importante e influyente de la nación estadounidense ha tenido un declive marcado de suscripciones de su edición impresa, perdiendo más de 30 mil solo en el último año. En estos momentos 12.8 millones de los 13.5 millones de suscriptores totales de la publicación están suscritos solamente al formato digital del diario. Por su parte The Washington Post, el periódico que por los últimos 50 años sentó pautas noticias en la capital de Estados Unidos, actualmente ha sufrido una pérdida enorme de lectores del formato impreso, y por primera vez en 2025 bajó su circulación diaria a menos de 100 mil ejemplares. La misma realidad la están experimentando muchos medios de prensa en Europa, América Latina, y otras partes del mundo, donde la incursión digital ha hecho profunda mella en la circulación impresa de sus diarios y cada vez más, los medios digitales y la presencia de medios como Al Jazeera, y agencias de noticias digitalizadas como Reuters de Francia y DW de Alemania, entre otras, compiten por las primicias que se derivan de los sucesos y conflictos constantes en el mundo.
Las innovaciones en la información no se van a detener y mucho menos ahora, con los retos éticos y de todo tipo que trae el uso de la inteligencia artificial (AI) para contribuir a conectar audiencias y amplificar los mensajes. Innovar sin perder de perspectiva la humanidad que compartimos, y los derechos adquiridos de unos y otros, es el gran desafío que todos los medios de prensa, grandes y pequeños, tendremos que afrontar.








