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NaciÓN

Reacondicionando a los sujet@ sujetados de la digitalización

Especial para En Rojo

Podría afirmarse, que si continuamos con la trama sociohistórica esculpida por el filósofo del poder Paul Michel Foucault (1966) jamás hemos dejado de ser “sujetos sujetados” por el mismo peso de nuestra historia. Tal lineamiento fehacientemente sería más que razonable vincularlo con la “su-puesta” y sobredeterminante[1] premisa ¿Puede la inteligencia artificial aniquilar la humanidad? Siguiendo la línea de pensamiento esbozada por distintos medios comunicacionales (BBC NEWS, DW, El Confidencial, entre otros) exploramos que no coexiste un parcial consenso entre lo que en sí ilustran los CEO de las diversas compañías de IA (inteligencia artificial) versus lo que ejercen en la práctica cotidiana. Y eso es debido al desmesurado poder, que actualmente contienen los sistemas de información, los cuales llevan a cabo técnicamente una protocolización del quehacer humano.

Es en esa dirección donde comienza a realizarse la inquietante autocrítica ¿Acaso no hemos sido nosotros los responsables por construir y delegar las propicias condiciones distópicas para que impere la era post-humana? De ahí por qué la modificación de los anticuados modelos securitarios y totalitarios regidos por un proyecto panóptico u ojo del poder que todo lo observa sin ser visto tipo Big Brother Orwelliano [2] cuya base lógico- matemática reside en los algoritmos. Es decir, que ahora en lugar de adoctrinarte o arremeterte directamente, se recurre a la estrategia indirecta de la autodeterminación para hacer de uno, un ser coaccionado de lo que provee tal plataforma, app, ordenador o aparato electrónico tácitamente. A esa innovadora forma de flexibilizar acciones, intercambios, compras, encuentros, deseos, placeres, mandatos, y personificaciones en el entorno cibernético se le conoce como la vigilancia líquida según nos plantean David Lyon & Zygmundt Bauman (2013) dado que ya ese sofocante ojo del poder fue diseminándose vía las tecnologías del momento. Dentro de ese germen inciden otros fenómenos imparables a los que autores como Armand Mattelart (2015) define como el perfilado, Foucault (1968) describe como el panóptico, Orwell (1948) vislumbra como Big Brother y el mismo Byung Chul-Han (2015) acuña como psicopolítica.

 Toda esa batería de conceptos que bien dibujan y colorean el ocaso giro psicosocial que trae consigo la era de la digitalización, plus nueva avenida del control indirecto-directo es ahora hoy descrita como la demoledora amenaza de la humanidad. Así que, Bauman & Lyon (2013) no se equivocaron al señalar que “el mundo actual es post- panóptico “. Queda claro, que el quehacer de las compañías hegemónicas o multinacionales como son el caso particular de META, Microsoft, NVIDIA, Google, NSA, ASTRA, etc. ya no es meramente el de alinear, diseñar e inclusive facilitar, más bien, ahora de lo que se trata es de realizar un exhaustivo almacenamiento de datos personales con propósitos sumamente peculiares…

 Tomando por ejemplo el flamante caso de ASTRA ocasionado intencionadamente por la compañía Open AI se destapó de lo que podría ser capaz la propia inteligencia artificial en contra de la humanidad y los ciberataques. De ahí la rampante y preocupante situación: ¿Si puede atentar contra la vida humana la misma inteligencia artificial? (DW_noticias español 2026)[3]. Al comenzar a atar cabos desde el mediático caso de Edward Snowden en el 2013 cuando dilucidó que la CIA (Agencia Central de Inteligencia) y NSA (Agencia de Seguridad Nacional) recapitulamos reflexivamente cómo se comercializaban documentos sobre- vigilados no solo en campo cibernético, sino también, sociocultural (teléfonos inteligentes, drones, consolas de videojuegos, televisores Smart, etc.). Cada una de estas icónicas empresas federales intercambiaba sensibles documentos con los magnates de la alta cúspide económico- política global, justamente como son las antes mencionadas (Microsoft, Apple, META, entre otros). Un excelente ejemplo que reproduce a cabalidad esa confortable, pero feroz amenaza como camada securitaria es la controvertida empresa del Peter Thiel “Palantir” la cual ostenta la capacidad de monitorear todo dato correlacionado a visado, inmigración, y otras índoles sociodemográficas. De no coincidir tales contenidos, estos se transfieren a los cuerpos mercenarios como ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos) y/o régimen israelí para intervenirle. Lo más alarmante es, ¿Qué precio o significado sostiene hoy día el trabajar y diseñar una empresa para la seguridad nacional?

En efecto, el polémico caso de WikiLeaks muestra el alto precio que tuvo que pagar Daniel Assange. Y este fue precisamente el de vivir en el exilio con refugio político, puesto a las retaliaciones que sus elucidaciones generaron internacionalmente. Es por ello, que de lo que ahora consiste el desasosiego y la desesperanza al no conocer otra vía alterna a la fuga del estruendoso mundo de las máquinas digitales, solo veamos la opción del reacondicionar las antiguas rutas prácticas que nuestros antecesores dejaron. No obstante, el asalto a la vida privada que hoy habitúa entre todos nosotros según nos denuncia Humberto Eco (2006)[4] no significa que sea del todo un eclipsado futuro, al contrario, hay que realmente reflexionar, accionar y transformar cómo podríamos construir nuevas armas de defensa con lo ya pavimentado por las flamantes tecnologías. Y qué razonable manera de hacer valer ese sacrosanto credo condicionante, que de seguir manteniendo la sujeción de los sujet@s históricos mediante la célebre frase orwelliana (1949) “si el líder dice que tal evento no ocurrió, pues no ocurrió. Si dice que dos y dos son cinco” pues hay que proseguir al líder. Es en ese sentido, que la acción social es imprescindible para minimizar tal fenómeno que ya vino para quedarse en nuestras vidas psicosociales.

A la luz de dicho planteamiento e incluso axioma sociohistórico porque es parte de nuestra condición humana, comprendemos hacia qué camino busca encorsetar sociopolíticamente la propia inteligencia artificial. Ha sido edificada para propósitos de simplificar e intermediar más eficazmente el trabajo que estemos ejecutado y hasta delegando. O de lo que se trata aquí más bien es de potenciar efectivamente el control indirecto que acarrea consigo las nuevas tecnologías, redes sociales, y así consecutivamente con todo lo digitalizado.

Por tal razón, es que se suscita la crítica controversia presentada por Jacob Coxon[5] que bien divulgan las redes mediáticas, que los artilugios electrónicos hoy día amenacen contra la especie no significa que la humanidad vehiculará un fin dantesco. De lo que se trata actualmente, es de volver a desaprender y rescatar las orgánicas raíces que permitieron germinar evolutivamente al ser humano, puesto que tornar a las plataformas Antrophic, OpenAI, y otras como panaceas ante cualquier sensación de desestabilización, técnicamente nos anularemos. Mientras que el modelo de vigilancia post- panóptico continúe adoptando sofisticadas maniobras para autoflagelarse y pasar por desapercibido en diversos contextos, la vida humana seguirá siendo no solo más frágil e incierta, sino más bien, coaccionada de lo que ya solía ser.

Eso deja nítidamente ilustrado, que ni somos considerados como homofaber o seres que fabricamos, ni mucho menos ciber-humanos. Insólita e irónicamente nos hemos convertido en meros dividendos codificados dentro del ciberespacio a los que eliminan, bloquean, sabotean y alteran.  Tal punto lo han ido calcando ingeniosamente las empresas multinacionales como META y Palantir bajo el recurso defensivo de la seguridad nacional, por lo que el eje de controversia será el debate sobre la mesa a discutir durante estas subsiguientes semanas ¿Qué posición crucial juegan los derechos humanos dentro del espacio digitalizado versus los datos que intercambiamos con las distintas empresas que codifican esa información para desarrollar un ciberataque de carácter “apocalíptico”?  …

Referencias

Alemán, J. (2014). En la frontera. Sujeto y capitalismo: El malestar en el presente neoliberal. Gedisa. España.
Bauman, Z. & Lyon, D. (2013). La vigilancia líquida. Paidos. Argentina.
Chul-Han, B. (2015).  Psicopolítica. Herder. España.
Foucault, F. (1966). Las palabras y las cosas: Una arqueología de las ciencias humanas.  Siglo XXI. México.
Foucault, F. (1968). Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. Siglo XXI. México.
Mattelart, A. & Vitalis, A. (2015).  De Orwell al cibercontrol. Gedisa. España.
Orwell, G. (1949). 1984. Debolsillo. España.
Zizek, S. (2003).  El sublime objeto de la ideología. Siglo XXI. México.
Notas
[1] Tomamos el concepto de la sobredeterminación presentado por el psicoanalista Segismundo Freud con el objetivo de explicar cómo el síntoma o dilema a tratar no únicamente descansa bajo esa causa principal, sino al contrario, por diversos elementos, justamente como serian desenlaces del desarrollo que tuvo esa persona. (Ver: Freud. S (1900). La interpretación de los sueños. Paidos. Argentina).
[2]Recurrimos al ejemplo ilustrado del Big Brother de novela de Orwell para escenificar la sofocante vigilancia que traen consigo no solo los regímenes políticos absolutistas, sino también, por medio de las nuevas tecnologías. (Ver: Orwell. G (1949),1984. Debolsillo. España)
[3] Ver: DW español: https://youtu.be/EzVhTYrQcEM?si=Z_EmvddbNRKcYuM2
[4] Humberto Eco (2006). A paso de cangrejo: artículos, reflexiones, y decepciones. 2000-2006. Debate. Madrid.
[5] Información obtenida de https: //youtube.com/shorts/4WFnWuV0ZYE?si=bA-FuHTAk7ud_xhC