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NaciÓN

Retrospectiva de Pedro Almodóvar-parte 2

El Fine Arts de Miramar continúa con su retrospectiva de Pedro Almodóvar presentando este mes de octubre Átame (1989) el 17, La ley del deseo (1987) el 24, Matador (1986) el 31 y en noviembre 21, Todo sobre mi madre (1999). Es su época del tremendismo su cine se dedica a derrumbar lo sagrado, lo intocable, lo íntimo y escondido. Sus ataques frontales a cada rito y creencia de la iglesia católica, a la institución de la familia y su supuesta estabilidad social y sus celebraciones de los excesos del uso de drogas, el sexo como pasatiempo y simple deseo, la transexualidad, la compra y venta del sexo, son el foco de estos filmes. Incluyo mis reseñas editadas de Matador y Todo sobre mi madre que es de su próximo ciclo.

RESCATE DEL PASADO

Matador (1986)

(elenco Nacho Martínez, Assumpta Serna, Antonio Banderas, Eva Cabo, Eusebio Poncela)

 Pedro Almodóvar habla, actúa y filma como un collage de expresiones, actos y producciones fílmicas anteriores. Toma prestadas las citas de otros directores para cambiarlas a su gusto, aunque siempre dejando la referencia al original. Lo mismo hace con las películas, toma modelos conocidos para presentarlos de forma contraria: si la mujer seductora del cine de Hitchcock es rubia, Almodóvar escoge una pelinegra que seduce hasta las piedras en su camino. El director describe a Matador como una comedia negra, aunque los elementos del “film noir” estén trastocados.

No hay duda de que Matador utiliza como modelo el filme The Hunger de Tony Scott. Este filme es mucho más que una historia moderna de vampiros. Trata sobre experimentos científicos para explicar por qué el cuerpo envejece y con cuánta premura; del ansia que tiene todo ser humano por conservar su juventud y belleza como garantía de aceptación social y para recibir afecto; de las relaciones interpersonales entre médico y paciente, entre amantes homosexuales y heterosexuales. Matador tiene como centro la historia de un hombre y una mujer que solo logran su orgasmo con la muerte de la pareja: matar para amar. Ambos son extremadamente atractivos y construyen una telaraña donde todos quedan atrapados. Los personajes secundarios no cuentan con la intensidad de los protagonistas, pero también les atrae el sexo como un acto violento que podría culminar en la muerte.

Matador parece complacerse en la violencia sexual. Desde el principio se presentan imágenes terriblemente reales y morbosas en la televisión sobre la mutilación de mujeres. Estas mismas escenas se repetirán a lo largo de la película para, al parecer, prepararnos para la escena final, que sí es ejemplo de gran belleza. El arte de torear, el modelaje, la consejería legal, el análisis psiquiátrico y hasta la intensidad religiosa son presentados de forma erótica. Todo parece desbordar en sexualidad, y mientras más cerca se esté de la muerte, más intenso es el orgasmo.

Matador es una película muy atractiva, aunque la repetición del tema amor/muerte tiende a tornarse anticlimático. Todos los personajes son muy atractivos, aunque algunos parodian sus roles conscientemente. Supongo que este es el elemento comedia que surge cuando menos se espera. A pesar de que lo erótico y lo malvado se distribuye igualmente entre hombres y mujeres, la imagen de la mutilación del cuerpo se reserva para la mujer. Esta fascinación con la violencia contra la mujer es darle al público su aprobación. Por eso hay que tener mucho cuidado con los juegos aparentemente inocentes de este director.

Todo sobre mi madre (1999)

(elenco Cecilia Roth, Marisa Paredes, Candela Peña, Antonia San Juan, Penélope Cruz, Rosa María Sardá, Fernando Fernán Gómez, Fernando Guillén, Toni Cantó, Carlos Lozano, Eloy Azorín)

Este filme pertenece al cine almodovariano donde la mujer, nacida o hecha, se enfrenta a un mundo hecho a la medida de los hombres e intenta cambiarlo con su sensibilidad y percepción particular. Las actoras del mundo cinematográfico de Almodóvar representan las diferentes etapas de su cine: Carmen Maura desde 1979, Victoria Abril en la etapa de mujer-objeto y Marisa Paredes en la exploración de las relaciones de mujeres de todas las edades. En Todo sobre mi madre trae a su elenco a Cecilia Roth como la narradora que va en busca de una armonía para su vida y que la encuentra integrándose a un colectivo como le sucede a la protagonista de Mujeres al borde de un ataque de nervios. En Carne trémula (1997) integró a Francesca Neri como esa mujer que busca el equilibrio en su vida después de terribles experiencias, pero también incluyó a Angelina Molina como el contraste, pero a la vez una imagen no muy lejana de la protagonista. En sus mejores filmes, Almodóvar logra la integración de todos los pedazos de historia e intimidad al darnos varias mujeres que pueden tener diferencias y rivalidades, pero que logran echarlas a un lado para encontrar el apoyo necesario para resurgir. Este apoyo lo encuentran siempre en otras mujeres y en hombres que se han sensibilizado.

Almodóvar es genial en su uso crítico con todo lo que tiene que ver con los medios de comunicación masiva y el arte del performance. Su repertorio musical en cada uno de sus filmes es un elemento esencial al desarrollo de sus historias. La programación televisiva, el doblaje de las películas extranjeras, la inflamación de la noticia y la tergiversación de la verdad, el mercado de libros, la transformación de hombres en mujeres en espectáculos públicos y el teatro con su drama frente y detrás del escenario son centrales en cada uno de sus filmes.

En Todo sobre mi madre, la obra de Tennessee Williams, A Streetcar Named Desire/Un tranvía llamado deseo, es el hilo unificador para todos los personajes. La realidad parece dividirse en los mundos de estos tres personajes: Blanche Du Bois y su mundo imaginario tan fácil y seguro como su apreciación del mundo que le rodea; Stanley Kowalski y su visión egoísta y pragmática de la vida donde lo inútil se bota y lo único válido es lo que puede rendir ganancia ahora; Stella que ha sido parte de ambos mundos y escoge sembrar un nuevo camino que los Kowalskis del mundo no puedan destruir. En Todo sobre mi madre, Manuela va a ver esta obra con su hijo para celebrar su cumpleaños; luego va sola una y otra vez para recordar al hijo ausente; se convierte en la asistente de la actora principal y está presente en la obra cada noche. En un momento dado tiene que hacer el papel de Stella cuando Nina no está en condiciones. Lo hace tan bien porque veinte años antes interpretó este mismo papel en una obra de principiantes donde floreció su romance con el padre de su hijo Esteban. Las relaciones entre Huma y Nina son como Stella y Kowalski: una enorme atracción, pero cuya unión siempre resulta en alguien herido. Manuela será el bálsamo que aliviará las penas y desagravios de todos los que le rodean. Será la amiga y protectora de una mujer embarazada y rechazada por su familia; curará y le enseñará un nuevo camino a una amiga del pasado; servirá de mediadora entre dos mujeres que se quieren, pero no se comprenden; será un alivio en los últimos días del hombre al que amó apasionadamente en su juventud.

Almodóvar logra unos momentos sublimes de ternura especialmente en todo lo que atañe a Manuela y Esteban, además de una escena excepcional con Fernando Fernán Gómez como el padre con Alzheimer que no reconoce a su hija, pero sí a su perro como fiel compañero de tantos años.