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Con-textos: Dos fantasmas

“No es verdad que el futuro modifique el pasado,pero sí es verdad que modifica el sentidoy la percepción del pasado.”

Javier Cercas

El monarca de las sombras

“Los sindicatos evalúan estrategias”, dice el titular de El Nuevo Día del 6 de agosto de 2017, apenas un par de días luego de que la Junta de Supervisión Fiscal decretara una reducción de jornada laboral para todos los empleados públicos y anticipara una confiscación del Bono de Navidad, así como la de una porción de las pensiones que actualmente reciben cientos de miles de empleados jubilados del servicio público, incluyendo maestros y policías. En el contenido de la noticia, las estrategias: establecer una “estrategia de movilización” … y “organizarse políticamente para cambiar el rumbo del Gobierno”. Aunque como en tantas ocasiones en el pasado participaré en esas iniciativas, no puedo dejar de pensar y mucho menos puedo dejar de compartir esos pensamientos en el espacio generoso que me ofrece CLARIDAD. Pienso que, como ha estado ocurriendo en gran parte del mundo industrial –sobre todo en el desarrollado o en vías de desarrollo debido a la velocidad vertiginosa del cambio tecnológico y sus efectos sociales e individuales– a los sindicalistas se nos ha roto el espejo en el que nos mirábamos. No hemos trascendido el Siglo XX (ni tal vez el XIX) en nuestros modos organizativos y en nuestra acción social y política que enfrenta paradigmas nuevos que no hemos logrado entender. Es más; pienso que en ocasiones ni siquiera nos percatamos (me incluyo) de qué está ocurriendo. Hasta ahora, ello nos ha llevado a ser consistentes en nuestra propia inefectividad. Cada día hay menos trabajadores organizados en el país. La mayoría de los que lo están, son del sector público en una dinámica que muchas veces sólo logra nuestra sobrevivencia. Es una relación ambigua de complacencia entre unionados y Sindicatos. Las lealtades recíprocas, al cabo de muchos años de comodidad institucional en la que no hemos fomentado una educación sindical más allá de aprender a manejar querellas, no son firmes.

Podré sonar demasiado pesimista. Algunos incluso me reprocharán. Pero me incluyo en el reconocimiento tardío de que no identificamos, ni estudiamos, ni combatimos a tiempo el profundo impacto que el espectáculo propiciado por el neoliberalismo supranacional, realmente globalizado, más financista que industrial–productivo, ha producido en el entramado social y en la psiquis individual, sobre todo en las generaciones más jóvenes de trabajadores, sindicalizados o no, empleados o no. Pienso que al no haber detectado, analizado y combatido a tiempo estos cambios de paradigma, hemos perdido un tiempo precioso y estamos en desventaja ante un enemigo omnipresente, informe, sin fronteras, indefinido, poderoso.

El mundo del trabajo y sus organizaciones está en una encrucijada en la que dos fantasmas dominan revoloteando en la nube de una virtualidad que se convierte en realidad real para nuestra gente. Esos fantasmas son la austeridad, que consiste de una falacia que nos imponen y nuestra propia sensación de impotencia, que si bien está diseñada por el mismo poderoso estamento financista que domina la economía mundial, es en parte autoasumida. Al no haber estado suficientemente alertas al cambio tecnológico y sus efectos y al aceleramiento creciente de la desigualdad que éste provoca, nos sentimos abrumados y en consecuencia, atados de manos, impotentes. Por eso, nuestras respuestas son las mismas cuyos orígenes se remontan a dos siglos.

El neoliberalismo, en su versión última, supra-post-modernidad, nos convierte en individuos responsables de nuestro propio destino. Nos conminan a Facebook, Twitter, Instagram, etc., a proyectar imágenes fabricadas de cómo queremos ser vistos. Nos obligan a “existir” allí, a riesgo de no ser parte del mundo real. Crean una realidad que aceptamos. Nuestra empatía se reduce a ser “aceptado” como “amigos” en el mundo virtual. Eso nos deja una profunda sensación de soledad que a su vez es artificialmente manipulada para que vayamos a comprar en Walmart y en MacDonalds, a riesgo de no existir.

Por otro lado, nos induce a no luchar; a combatir cualquier manifestación colectiva de resistencia como la que representan los Sindicatos y otras organizaciones sectoriales que resisten a nuestro lado. Parafraseo a Margaret Thatcher: “No hay sociedad, sólo hay individuos.”

Yo no tengo las respuestas ni las fórmulas. Pero sí sé que hay que añadir formas nuevas de combatir ambos fantasmas/falacias. La austeridad es un eufemismo para el empobrecimiento creciente y galopante de los trabajadores. Es algo que no hemos logrado transmitirle a nuestra gente. Tenemos que adoptar contenidos nuevos para la educación/formación de trabajadores jóvenes. Tenemos que trascender nuestras propias organizaciones. Tenemos que aprender a hacer alianzas permanentes, colaborativas, supra–sindicales, multisectoriales; tenemos que extirpar la tendencia al protagonismo, la autocomplacencia en la sobrevivencia institucional. Pero sobre todo, tenemos que convencernos de que nuestra sensación de impotencia es en parte autoinfligida y que las formas organizativas van a tener que cambiar, incluyendo nuestros Sindicatos.

En el contexto colonial exacerbado por nuestra situación actual, eso es muy difícil. Pero si nos quedamos solamente en las estrategias del pasado y lo percibimos con idealismo, nos arriesgamos a convertirnos en fósiles.

Comentarios a: rei_perez_ramirez@yahoo.com

Un estudio económico que no habla en parábolas

Por fin tenemos un estudio que no habla en parábolas. Porque cada vez que un estudioso o centro investigativo escribe o habla sobre nuestra crisis económica o, más importante aún, sobre lo que nos puede ayudar a superarla, recurre a eufemismos cuando tiene que referirse a la condición colonial y a la ausencia de poderes soberanos. Todos esquivan esa realidad y recurren a frases como “variables macroeconómicas” o “condiciones políticas” para no hablar llana y simplemente de coloniaje.

El reciente estudio del Center for Economic and Policy Research” (CEPR), un think tank con sede en Washington, no cae en ese juego semántico y concluye con claridad que la ausencia de poderes soberanos explica nuestra condición y con toda probabilidad impedirá que al cabo de otra década todavía estemos viviendo penurias. El estudio está fechado “Julio, 2017” y es suscrito por un grupo de cuatro investigadores que encabeza la economista Lara Merling.

“Si Puerto Rico fuera un país soberano”, concluye el estudio del CEPR, “puede reducir la carga que representa la deuda pública mediante negociaciones con sus acreedores o mediante el ‘default’ si éstas fracasan. Entonces le sería posible empezar de nuevo y también comenzar a reestructurar su economía adoptando políticas que le ayuden a ser competitivo en la economía global del siglo XXI…” Pero Puerto Rico no es un país soberano y, por tanto, el control externo sobre su economía es, particularmente en este momento (con PROMESA), más fuerte y mucho más destructivo que el que imponen las autoridades europeas sobre países más vulnerables de la eurozona. Para evitar que los niveles de vida sigan deteriorándose y seguir perdiendo población, o cambian las políticas que se imponen desde afuera o Puerto Rico tendrá que cambiar su estatus político.”

Plantea el estudio que el declive económico de Puerto Rico comenzó en la década del ’90. Entonces teníamos una economía orientada hacia la exportación con la manufactura (farmacéuticas, maquinaria, procesamiento de alimentos…) como motor principal. El continuado declive económico que se manifestó en aquella década es muy común al que sufrieron otros países y regiones que no pudieron adaptarse a los efectos de la globalización, en particular, a los grandes cambios tecnológicos y al rediseño de las reglas que gobiernan el comercio mundial.

Desde principios de la antes mencionada década, dice el CEPR, la economía de Puerto Rico sufrió una serie de “negative shocks” como resultado de la serie de tratados comerciales que Estados Unidos negoció y que estuvieron absolutamente fuera del control de los puertorriqueños (NAFTA, etc.). A los tratados se añadió la creación de la Organización Mundial de Comercio (WTE), de la que nacieron nuevas reglamentaciones que, entre otras cosas, facilitaron la entrada de productos farmacéuticos a Estados Unidos y sus territorios. La posterior incorporación de China a la WTE (2001) facilitó que se trasladaran a ese país muchas operaciones farmacéuticas. A todo esto se unió la legislación del Congreso estadounidense que en 1996 eliminó la Sección 936 que beneficiaba, sobre todo, a la manufactura.

Estos desarrollos, totalmente ajenos al posible control de los puertorriqueños, redujeron la competitividad del vital sector manufacturero. (El estudio del CEPR apunta, citando otro trabajo investigativo, que la pérdida de la Sección 936, que le daba beneficios contributivos a las empresas manufactureras estadounidenses que se establecían aquí, no fue el más importante de los cambios.) Desde que comenzó el declive económico a mitad de la década del ’90 hasta el presente el País ha perdido el 55% de los empleos en la manufactura. “Los datos reflejan con claridad que Puerto Rico fue uno de varios países y regiones que sufrieron cuando las reglas del comercio mundial fueron reescritas haciendo sus economías menos competitivas”, dice el estudio.

Según el análisis del CEPR, esta caída económica es lo que explica la crisis de la deuda porque al reducirse sus ingresos el gobierno recurrió a préstamos para mantener el nivel de gasto público. “Hubo mala administración y corrupción, pero la causa primaria fue el declive económico, combinado con el status político híbrido y disfuncional que de Puerto Rico” afirma. “Si Puerto Rico fuera un país independiente” añade, “potencialmente tendría mayor espacio para responder a estos cambios decididos en Estados Unidos o negociados en tratados internacionales.”

En 2016, según datos del FMI citados por CEPR, la economía de Puerto Rico era 13% más pequeña que en 2005 como resultado de una caída anual promedio de 1%. Se trata, por tanto, de una década completa totalmente perdida durante la cual el nivel de vida de la población se ha reducido. El empleo ha sido el renglón más afectado, no sólo por la alta tasa de desempleo, sino por la baja participación laboral que en los datos analizados por el CEPR era de 42%. (Recientemente se anunció que a julio de 2017 esa tasa –que cuantifica a las personas empleadas o activamente buscando empleo– era 39%, lo que evidencia que la caída del último año ha sido más pronunciada.)

Según el estudio del CEPR, y como han afirmado casi todos los economistas serios, la receta impuesta por la Junta de Control Fiscal de creación estadounidense agravará la crisis, provocando una caída mayor de la economía. Y como a corto o mediano plazo no se vislumbra un cambio de estatus político, Puerto Rico con toda probabilidad tendrá otra década perdida y, al cabo de ésta, salvo que aparezca algún “rescate” salvador, nada cambiará.

Y que cumplan muchos más

Parece que fue ayer lleva por título el bonito bolero de Armando Manzanero. Así ocurre con el quehacer activista y solidario del Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico (MAMPR). Al momento en que escribo, compañeras que se juntaron hace una década, están en las montañas de Adjuntas celebrando diez años de vida organizativa. Inicialmente la unión de fuerzas tenía el propósito de lograr que el entonces nuevo gobierno del Partido Nuevo Progresista (PNP) cumpliera con la Ley 20, legislación que como respuesta a las demandas de las feministas boricuas creó la Oficina de la Procuradora de las Mujeres (OPM). Uno de los requisitos para el nombramiento era que las organizaciones de mujeres fueran consultadas. El recién electo gobernador Luis Fortuño, no lo hizo pero ellas se reunieron y alcanzaron un consenso para ofrecerle alternativas que, incluso, eran de su partido. La mayoría legislativa no aceptó a la nominada desde Fortaleza por su orientación sexual, a pesar de ser una correligionaria. La persona que finalmente fue nombrada no cumplía con los requisitos de la Ley, por lo que ésta fue enmendada para acomodarla y a su vez otorgarle mayor salario. Lo que se hizo evidente con su desempeño fue lo incapacitada que estaba para el puesto y para defender los derechos de las mujeres de nuestro país.

Desde entonces nos convencimos de los tiempos difíciles que se avecinaban para la mayoría poblacional y electoral de Puerto Rico, que también representa poco más del 45 por ciento de la fuerza trabajadora. El MAMPR concluyó que había llegado para quedarse. La coalición está integrada por un grupo de feministas en su carácter individual, de organizaciones sin fines de lucro y entidades afines cuya misión principal es trabajar desde una perspectiva de género por el bienestar de las mujeres en el país. No se trata de un grupo que ofrece servicios, aunque tiene como afiliadas varios que sí lo hacen. Su fuerte son las acciones para lograr que se establezcan políticas afirmativas dirigidas a que se reconozcan nuestros derechos como humanas; luchar por la apertura de los espacios para compartir el proceso de toma de decisiones y ejercicio del poder para el bienestar colectivo, partiendo del reconocimiento de nuestras capacidades y de la equidad como prioridad.

El movimiento es muy diverso, pero tiene un sólido consenso en cuanto a sus exigencias: un estado laico libre de presiones indebidas de sectores religiosos; que se tomen en consideración las realidades, desigualdades y necesidades de las mujeres en toda su amplitud y diversidad, diversidad que más que respetar, se celebra; el ejercicio pleno de los derechos humanos fundamentales, pero también los económicos, sociales y culturales; la participación política plena de las mujeres y en la misma magnitud el ejercicio de sus derechos democráticos. A partir de estos compromisos el accionar del MAMPR ha sido dinámico, creativo, inclusivo. Ha tomado las calles cuando ha sido necesario por nuestras causas y en solidaridad con otros sectores, pues reconoce que no estamos aisladas y que las acciones de quienes detentan el poder político y económico, así como los males del patriarcado tienen un impacto sobre el Pueblo en general. El cabildeo legislativo ha sido campo de trabajo del Movimiento, así como la tarea de hacer divulgación y educación que apodere a las mujeres en particular y a la población en general para enfrentar los desafíos que surgen en el camino para construir una sociedad justa. El apoyo y acompañamiento de sobrevivientes de la violencia de género, la denuncia de acciones ilegales e inmorales de los políticos de turno, la defensa del ambiente, de nuestros recursos naturales, de los derechos laborales de la clase trabajadora han constituido parte de la agenda de la entidad.

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A tenor con los lineamientos anteriores son emblemáticos del MAMPR, el caso del Mural Contra la Violencia Machista pintado en la Ave. 65 de Infantería y por el cual varias de sus integrantes fueron juzgadas. También lo fue su participación activa en las diversas manifestaciones en contra de la Ley 7 que provocó miles de despidos en el sector público, mayoritariamente de mujeres. Más recientemente ha sido denunciante activa contra la ley PROMESA, las decisiones de la Junta de Control Fiscal y políticas públicas del actual gobierno por sus efectos devastadores sobre las mujeres en nuestros múltiples roles de trabajadoras, consumidoras, jefas de familias, jubiladas, estudiantes. La necesidad de que la educación de la niñez en las escuelas tenga perspectiva de género ha sido bandera emblemática del MAMPR por lo que es una constante en la lista de reclamos. Éste es uno de los temas en los que la controversia sobre la separación entre iglesia y estado ha sido más dramática y el ataque del fundamentalismo religioso contra el Movimiento ha sido visceral. La creación de Rubí: la niña de las mil preguntas fue la herramienta que el MAMPR creó para trabajar el temas con las niñas y niños. Se trata de un taller interactivo que tiene como figura central a la simpática e inteligente niña.

En tiempos más recientes las denuncias sobre la pérdida de efectividad de la OPM y su distanciamiento de las necesidades de las mujeres y de la opinión de las organizaciones por cuyas demandas fue creada, han sido objeto de denuncias por la Coalición. No podemos olvidar las múltiples acciones, comparecencias y declaraciones del Movimiento en los medios de comunicación sobre el hostigamiento sexual laboral en el municipio de Guaynabo, la violencia de género, la complicidad e impunidad de Héctor O’ Neill, de su propio hijo y de funcionarios de alta jerarquía en la alcaldía, situación que culminó con la renuncia del alcalde que enfrenta cargos criminales. La saga en esa alcaldía sobre el mismo tema continúa, aún cuando el senador Carmelo Ríos, heredero del cacique guaynabeño en muchos sentidos, haya perdido las primarias en las que el mismo se daba como seguro ganador.

A través de esta década el MAMPR ha ganado espacio y respeto en la opinión pública. Esta organización de carácter horizontal, que trabaja sin estructuras tradicionales, que no cuenta con local, hace uso de la internet, redes sociales, correos electrónicos y también reuniones presenciales para discusiones, planificación y búsqueda de consensos, método preferido para adoptar posturas, tiene total pertinencia y vigencia en tiempos de PROMESA, del que cada vez más descarnado coloniaje de nuestra Nación, de fuerzas reaccionarias que promueven un retroceso en las reivindicaciones de las mujeres. La solidaridad, la transparencia en el hacer y el decir son su carta de presentación. Aunque parece que fue ayer, el MAMPR ha tenido una sólida, vibrante y enriquecedora vida a través de estos diez años. Vale la pena celebrarlos porque seguirán dando candela de la buena.

CRUCIGRAMA: Enrique Gil Gilbat

Horizontales

2. Enrique Gil _____; escritor ecuatoriano. Dirigente del Partido Comunista del Ecuador. Por ello sufrió persecuciones y cárcel.

9. Fruto de la vid.

11. Macizo del Sahara.

12. Todavía.

15. Caja para depositar las papeletas en las votaciones secretas.

16. 8 de _____ de 1912; nacimiento de E. Gil Gilbert.

17. La cabeza de un _____ en un tacho de basura; libro de cuentos de Gil Gilbert.

18. Otorgó.

19. Unidad monetaria de China.

22. Condición de las personas, instituciones y cosas a las que no es lícito censurar o mencionar.

24. 21 de _____ de 1973; fallecimiento en Guayaquil de Gil Gilbert.

26. Licor antillano.

27. En el antiguo cómputo romano y en el eclesiástico, el día 15 de marzo, mayo, julio y octubre, y el 13 de los demás meses.

28. Dirigirse.

29. Olfateé.

30. Enrique _____ Gilbert; autor de “Yunga”, “Relatos de Emmanuel”, “La cabeza de un niño en un tacho de basura”, “Carta a Mara”, entre otras obras.

32. Los que se _____: Cuentos del cholo y del montubio; libro de Gil Gilbert, Gallegos Lara y Aguilera Malta.

33. Forma de pronombre.

34. Poema.

35. Distraído.

36. Luiz Inácio “_____” da Silva; expresidente de Brasil.

39. Carta a _____; cuento de Gil Gilbert.

41. Quiero.

43. Las _____, las vetas y el asfalto; libro que escribiera Gil Gilbert entre el 1963 y el 1964 en la cárcel.

46. _____ de Emmanuel; novela corta de Gil Gilbert.

50. Asistiría.

51. República del _____; nación africana.

53. Neblí, ave de rapiña.

54. Océano.

55. _____ Gil Gilbert; en 1947 ocupó la Secretaría General del Comité Provincial del Partido Comunista Ecuatoriano. Ese mismo año fue miembro del Consejo Mundial de la Paz.

56. Patria de Gil Gilbert.

Verticales

1. _____; libro de cuentos de Gil Gilbert.

2. Símbolo del galio.

3. Instrumento musical de cuerdas.

4. Perteneciente o relativo a la bilis.

5. Erial, tierra sin cultivar ni labrar.

6. Tate, interjección.

7. Dieron ánimo.

8. _____; allí nació y murió Gil Gilbert.

10. Se encamina.

13. Algún.

14. Partido _____ del Ecuador; Gil Gilbert fue de sus dirigentes.

20. Habita.

21. Sirviente.

23. Pieza de madera u otro material, torneada, alargada, con base plana para que se tenga en pie, que se usa en el juego de los bolos.

24. Escapó.

25. Adornó.

31. _____ deuda; relato de Gil Gilbert.

32. El seis en números romanos.

37. Auparan.

38. Planta acuática.

39. Maúllan.

40. Obró o actuó favorable o desfavorablemente frente a una acción.

41. Del verbo asumir.

42. Rezaré.

43. Afirmación.

44. Conjunción.

45. Existe.

47. Preposición.

48. Tisana.

49. Séptima nota musical.

52. Regala.

De los orígenes de los partidos políticos en Puerto Rico al Partido Republicano Puertorriqueño y don José Celso Barbosa II

José Celso Barbosa planteaba que se habría de triunfar sin necesidad de hacerse cómplices de Sagasta ni de Cánovas del Castillo, coincidiendo con los que pensaban que la situación en Cuba iba a provocar la otorgación de la autonomía. Por otra parte, era objetable la oposición de Sagasta al sufragio universal, con la intención de que los negros no votaran.1 Barbosa y sus seguidores constituyen entonces el Partido Autonomista Puro (llamado también Histórico u Ortodoxo).

Se lograría la concesión de la Carta Autonómica a Puerto Rico, y ante la presión del gobierno español para que se unificaran los liberales y los autonomistas, surge, el 21 de febrero de 1898, el Partido Unión Autonomista Liberal.2

A partir de la declaración de guerra de Estados Unidos a España, el escenario político se trastorna drásticamente. El 12 de mayo las fuerzas militares estadounidenses bombardean la ciudad de San Juan. El 25 de julio invaden Puerto Rico, culminando con el llamado cambio de soberanía, apenas tres meses más tarde. Desde ese momento, la Isla fue mantenida bajo un período de gobierno militar durante dos años, el cual fue vehementemente repudiado por todos los partidos políticos.

En este nuevo escenario, Barbosa apreció el sistema de la federación estadounidense como el paradigma. En palabras de Pedreira, “La autonomía administrativa… tenía su más alto ejemplo en la federación norteamericana…” y Barbosa “empezó a trabajar para hacer de Puerto Rico un Estado de la Unión Norteamericana”. Mientras otros rechazaban el Tratado de París y declaraban su nulidad, Barbosa se aferraba a él para validar su modelo.3 El 4 de julio de 1899 funda el Partido Republicano de Puerto Rico, buscando la anexión definitiva de Puerto Rico con Estados Unidos y que Puerto Rico fuera declarado territorio organizado para su eventual entrada a la “Unión norteamericana”.

El nuevo partido era la propuesta de Barbosa para responder al asunto del estatus político, que significaba una gran intranquilidad para los puertorriqueños. En el trabajo crítico que los estadounidenses Bailey y Justine Diffie publican en 1931, dan cuenta de esta situación. En Porto Rico: A Broken Pledge, los Diffie exponen su opinión sobre las políticas de Estados Unidos, a raíz de sus observaciones sobre las condiciones económicas y sociales de la Isla: “Desde la primera organización del gobierno, la preocupación política principal de la gente ha sido la definición del estatus futuro de Puerto Rico”.4 También reflejaba la preocupación de Barbosa.

En opinión de Pedreira, “Barbosa pasó sin esfuerzo del autonomismo español al autonomismo norteamericano siguiendo en línea recta los principios que siempre había defendido”.5 El profesor Aarón Gamaliel Ramos opina que Barbosa se formó y forjó sus ideas en Estados Unidos en el período de la reconstrucción, luego de la Guerra Civil y señala que Barbosa observaría los cambios en ese país con respecto a no retornar al sistema esclavista.6

Al cese del gobierno militar y decretarse la Ley Foraker en 1900, Barbosa expresaba que la aceptaría, pero sólo como una transición. No satisfacía sus expectativas.7 Apenas dos meses más tarde, el presidente William McKinley, nombra a Barbosa como uno de los miembros del Consejo Ejecutivo del gobernador Charles H. Allen, quien también había sido designado por McKinley. Barbosa termina participando en el gobierno del sistema colonial de Puerto Rico, siendo nombrado cinco veces consecutivas por presidentes estadounidenses de diferentes partidos.8

En la opinión del profesor Ramos, Barbosa se da cuenta de que no eran reales las expectativas de que Estados Unidos reprodujera en Puerto Rico el modelo de los estados de Estados Unidos. Ramos afirma que Barbosa piensa que para que Estados Unidos le otorgue a Puerto Rico la estadidad, se hace necesario trabajar dos aspectos importantes: el desarrollo de una política cívica para transformar la cultura política del puertorriqueño y el aspecto económico, donde figuraba prominentemente la preocupación por el desplazamiento de los puertorriqueños.

En el aspecto de la cultura política, según el profesor Ramos, uno de los primeros proyectos concebidos fue el de enviar jóvenes a Estados Unidos. Asegura que uno de los proyectos preferidos por Barbosa fue el de enviar jóvenes puertorriqueños a la escuela Carlisle (Carlisle Industrial School), a donde se enviaba a los residentes de territorios y reservaciones indígenas, con el propósito de “americanizarlos”. El resultado sería contar con una generación de puertorriqueños que adquirirían la cultura política para dirigir a Puerto Rico.9

En 1903, el Partido Republicano Puertorriqueño se incorpora al Partido Republicano Nacional de Estados Unidos, conviniendo en un pacto, similar al que antes Muñoz Rivera había contraído con Sagasta. Esta relación con el Partido Republicano Nacional de Estados Unidos se mantendría sin cambio hasta 1916.

En ese período, que Barbosa llama de transición, Barbosa reclamaba para Puerto Rico la extensión de la Constitución de Estados Unidos y la concesión de la ciudadanía.10 En 1907 funda El Tiempo, el primer periódico bilingüe en Puerto Rico, trasladando además su ideología política a las páginas del periódico.

En 1909, Barbosa y Muñoz Rivera, los respectivos dirigentes del Partido Republicano y del Partido Unión, se reúnen para impulsar reformas a la Ley Orgánica. Convienen en unos entendidos para reservarse y repartirse los puestos de las elecciones para el partido dominante, así como reclamar que se nombren más puertorriqueños al Consejo Ejecutivo.11 Los republicanos se mantienen en el ideal de la estadidad, rechazando, en 1913, una petición de alianza de los unionistas, quienes habían eliminado la estadidad como una de las ideologías consideradas en su plataforma.12

En 1917, se aprueba la Ley Jones, y con ella, la ciudadanía estadounidense es impuesta a los puertorriqueños, colectivamente. Barbosa, quien había tenido la total certeza de que Estados Unidos concedería la ciudadanía, celebra la aprobación de la ley, considerando que se ha cumplido una parte del programa político del partido. Aunque reconoce que “bajo la bandera americana” Puerto Rico había tenido un avance político, señala que en lo económico se había avanzado muy poco.13 En su posterior desempeño como senador, Barbosa mantiene sus principios y su ideología, hasta su muerte, en 1921.

José Celso Barbosa es una figura muy relevante en la historia política, así como en la historia cívica y cultural puertorriqueña. Además de sus logros políticos, Barbosa se distinguió por ser el primer puertorriqueño en ingresar en la Universidad de Ann Arbor, en Michigan, de donde se graduó con el más alto honor, en 1880, siendo el primer médico puertorriqueño graduado de una universidad estadounidense. A su regreso a Puerto Rico fue profesor en el Ateneo Puertorriqueño y uno de los fundadores de la que, hasta ahora, figura como la primera cooperativa de crédito en América, llamada El Ahorro Colectivo, fundada en 1893. También fue Subsecretario de Instrucción Pública. En 1903, la Universidad de Michigan le otorga el título honorífico de Maestro de Artes Honoris causa, siendo el primer puertorriqueño en obtener ese título de una universidad estadounidense, y, en 1917, la Universidad de Puerto Rico lo reconoce con el grado de Doctor en Derecho Honoris causa.

Sin embargo, el Padre de la Estadidad, como le llaman los anexionistas, no logró ver su sueño realizado. El partido, que respondía, no a una realidad social y económica fundamental, sino a un asunto de estatus político, no logró ganar tantos adeptos como para hacer triunfar la ideología. Aunque algunos aspectos de la economía aparecían en la propuesta de Barbosa –quien siempre mantuvo su interés por el desarrollo de la economía puertorriqueña–, este no logró el éxito y a pesar de pertenecer a un partido anticolonialista formó parte del gobierno durante la administración estadounidense, que era de corte colonialista, con las esperanzas de trabajar en la preparación de condiciones que fueran aceptables para que Estados Unidos concediera la estadidad a Puerto Rico. 14

Posteriormente, los seguidores de Barbosa protagonizarán la constitución de un nuevo partido, cuando rechazan, en 1924, la propuesta de una alianza entre el Partido Unión y el Partido Republicano y se constituyen como el Partido Puro, que luego se conocerá como el Partido Constitucional Histórico. Los republicanos puros acuerdan entrar en una coalición con los socialistas, donde cada partido retendría su personalidad política.

Los republicanos puros y los socialistas, de cara a las elecciones de 1928, entraron en un acuerdo para postular candidatos comunes, aunque, por ciertas enmiendas a la Ley Electoral se ven obligados a organizar también el Partido Socialista Constitucional.15 A principios de 1932, los republicanos puros se unen con el Partido Alianza Puertorriqueña, para convertirse en el Partido Unión Republicana, presidido por Rafael Martínez Nadal. Antes de las elecciones, llegarían a un acuerdo con los socialistas para formar la Coalición Republicana Socialista, “la más importante unión electoral de la historia política puertorriqueña”, en la opinión de Fernando Bayrón Toro.16 El pacto se renovaría previo a las elecciones de 1936 y, posteriormente, luego de una trayectoria compleja, finalmente llevaría a la constitución del Partido Unión Republicana Progresista, presidido por Celestino Iriarte, hasta convertirse, en 1948 en el Partido Estadista.

La ideología anexionista del anterior Partido Republicano Puertorriqueño y la influencia de José Celso Barbosa fueron un legado para el Partido Estadista Republicano y para el actual Partido Nuevo Progresista, fundado en 1967. La aspiración de Barbosa, que existe hoy como una pretensión de sus seguidores, parece haber obedecido a su impresión de que la supuesta “pequeñez” de Puerto Rico no le permitía ser independiente, sensación que es compartida por sus herederos.

La figura de Barbosa merece ser estudiada con mayor ahínco. Quienes hoy encumbran su imagen intentando utilizarla como molde –por el mero hecho de su ideología republicana–, desconocen muchas de sus ideas y compromisos fundamentales. Su labor humanista como médico, su espíritu cooperativista, su identificación con la educación gratuita y su participación en la sociedad secreta La Torre del Viejo son aspectos vitales que merecen ser investigados para poder conocerlo a profundidad. El resultado, muy posiblemente cause alarma entre sus partidarios anexionistas.