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Aún no ganamos

se puede verificar que este libro que nació de una tesis de doctorado permite a quien lo lea observar cómo la relación del autor del libro con el objeto estudiado se establece de dos formas: César Pérez estudia el evento que fue la huelga de 2010 como académico, en el proceso de escritura de una tesis de doctorado, y por fin se identifica con el sujeto colectivo que es el actor protagonista en las distintas huelgas.

Ruy Costa

Las palabras finales de César –‘Aún no ganamos y la huelga no ha terminado’– me parecen las palabras justas para comenzar mi comentario y presentación de Rebelión – No-Derecho y Poder Estudiantil, la huelga de 2010 en la Universidad de Puerto Rico.

Justas porque este sujeto colectivo del ‘no ganamos’ incluye al autor de este libro, César Pérez Lizasuain, que se identifica con el sujeto colectivo que es el estudiantado que hizo la huelga de 2010, la del 2011 y la del 2017. De esta forma, y para quien no conozca al autor, se puede verificar que este libro que nació de una tesis de doctorado permite a quien lo lea observar cómo la relación del autor del libro con el objeto estudiado se establece de dos formas: César Pérez estudia el evento que fue la huelga de 2010 como académico, en el proceso de escritura de una tesis de doctorado, y por fin se identifica con el sujeto colectivo que es el actor protagonista en las distintas huelgas. 

Para este proceso de identificación que se da entre César y el sujeto colectivo protagonista de la huelga de 2010 será importante señalar que César fue docente sin plaza en la Universidad de Puerto Rico durante varios años, que en 2017, como lo dice en el prefacio ‘en contraste con la huelga de 2010, me tocó ver y participar del evento como profesor universitario’, y que además de esto, César es ciudadano, asalariado, miembro de la clase trabajadora de un país en que la precariedad es junto con el desempleo el futuro expectable para la gran mayoría de los que ahora estudian y trabajan en este país. 

El proceso de construcción del estudiantado en movimiento estudiantil, del estudiantado como agregado de individuos atomizados que ocupan un lugar en la estructura que es la universidad, y que como dice en una entrevista un ex-miembro de la Junta de Síndicos – ‘aquí los maestros vienen a enseñar, los estudiantes a aprender y los administradores a administrar y si hacen cualquier cosa distinta a eso is not okay’ (125), y que se convirtió en un sujeto colectivo conocido como el movimiento estudiantil, y el modo de organización de esta comunidad creada a través de un proceso largo y complejo en el cual la huelga refleja parte de este proceso de subjetivación, digo, este proceso de construcción de una identidad colectiva es lo que faltó hasta ahora en gran medida en los empleados (docentes y no docentes) de la Universidad de Puerto Rico y lo que está faltando hace mucho tiempo en el país, de acuerdo con lo que César dice a propósito del 15 de octubre de 2009:

‘El 0-15 marcaba así un declive, al menos, en la lucha de los gremios sindicales, e instauraba un nuevo ciclo (2009-2011) en el que la resistencia no solamente en el contexto universitario, sino a nivel nacional, no se enfocó en los dos grupos tradicionales que servían de vanguardia a la protesta social en Puerto Rico: por un lado, las y los trabajadores organizados en sindicatos y, por otro, el independentismo.’ (66). 

Como añade un de los entrevistados, miembro de la UJS en el RUM: ‘La verdad, en el momento en que le tocaba al movimiento obrero, ese sector se quedó callado’. 

Ya empecé la presentación del libro pero me permito interrumpirla para ahora hacer una introducción a la presentación: conocí a mi amigo César, y en este contexto pudiera llamarlo también compañero o camarada de lucha, durante la última huelga universitaria en 2017. Esta huelga que ambos vivimos como docentes sin plaza en la UPR, creó las condiciones para que un grupo de docentes se constituyera en comités de acción autoconvocados en distintos recintos de la UPR, y esto es uno de los aspectos novedosos de esta última huelga, en comparación con la huelga de 2010, y fue a través de uno de estos grupos, PARES, que conocí a César. 

El paro que empezó en los últimos días de marzo de 2017 y del cual surgirá la huelga aprobada el 5 de abril en la asamblea de estudiantes, comienza por la noche del día 27 de marzo, luego de una reunión de claustro convocada de emergencia y que sirvió por lo menos para demostrar, a quienes tenían todavía alguna duda, la inutilidad de realizar reuniones de claustro cuando estas son burocráticas, verticales, anti-democráticas (al excluir todos los docentes sin plaza y sin carga académica completa de cualquier posibilidad de la participar en las decisiones del claustro). Los comités de acción autoconvocados están para la reuniones de claustro como los comités de acción estudiantil están para la representación institucional de los estudiantes, docentes y empleados en la estructura de la Universidad. Lo que falta es que estos comités de acción autoconvocados no surjan cuando hay una huelga de estudiantes y se disuelvan o desaparezcan cuando la huelga termina. Lo que falta es todo el trabajo político de construcción de una identidad colectiva descrito en el libro de César y que articula la experiencia de la huelga de 2005, de CUCA, a las huelgas de 2010 y de 2011 y de 2017. Porque estas huelgas no surgieron de la nada y tampoco se desvanecieron en el aire. Lo que falta es que los trabajadores de la UPR pasen por un proceso idéntico de construcción de una identidad colectiva de forma análoga a la que resultó en el surgimiento del movimiento estudiantil y por ahora falta crear los mecanismos para que estos grupos autoconvocados puedan conducir a una lucha por la hegemonía. Como veremos a continuación, los comités de acción y, durante la huelga, las bases por portón y el Pleno son estructuras creadas con el propósito de que una comunidad estudiantil en la huelga pueda organizar, deliberar, vivir, bajo principios de la democracia participativa y de una forma horizontal una vez que se verifican los límites de los espacios institucionales definidos por la ley universitaria. Si las reuniones de departamento, de facultad, de claustro, si el senado no son estructuras en que la democracia participativa se pueda ejercer, entonces habrá que crear otras estructuras que lo posibiliten.

La huelga de 2017 tiene características singulares que la distinguen de la huelga de 2010, descrita en este libro: además de los comités autoconvocados, cambió en gran medida el perfil de los rostros más visibles: de los porta voces al mismo consejo de estudiantes, fueron mujeres muchas de las personas más destacadas del movimiento estudiantil; también, y como me dijo una amiga y antigua participante de la huelga de 2010, Teresa Córdova Rodríguez, ahora el antagonista no era solamente la Junta de Síndicos y el gobierno de Ricardo Rosselló, era también la Junta de Control Fiscal que de forma similar a las Troikas que llegaron a Grecia y a Portugal, llegaban para imponer un programa de políticas neoliberales en un contexto de una crisis financiera del Estado. Por eso, en las demandas de la huelga, además de cero recortes y de cero aumento de matrícula, se exigía una auditoría sobre la deuda de Puerto Rico. 

Hay sin embargo una continuidad entre los procesos de huelga que van desde 2005 hasta 2017, y eso lo reconoce César al inicio de su libro, que es el desarrollo de la doctrina neoliberal en las políticas públicas de Puerto Rico y a partir de la cual se pretende cambiar por completo la Universidad de Puerto Rico. Por esa razón, César utiliza inicia su reflexión utilizando el término subsunción real que proviene del sexto capítulo inédito del Libro 1 del Capital de Karl Marx, y que en las palabras de Antonio Negri que el mismo César cita se lee:

‘… Negri (en La Fábrica de Porcelana) sugiere que la subsunción real ‘significa que todos los aspectos que la sociedad presenta de modo más o menos distinto se resumen en un solo proceso de producción. Todas las formas son subordinadas a la construcción de la ganancia, no existen más fases o espacios intermedios de la sociedad en los cuales las formas de producción independientes puedan subsistir autónomamente.’ 

Si, como dice Boaventura Sousa Santos, ‘el desarrollo de la educación universitaria en los países centrales, durante los 30 o 40 años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, se apoyó por un lado en las conquistas de la lucha social por el derecho a la educación, manifiestas en la democratización del acceso a la universidad, y, por otro lado, en los imperativos de la economía que exigía una mayor calificación de la mano de obra en los sectores clave de la industria. La situación se alteró significativamente a partir de mediados de la década de 70 con la crisis económica que se instaló. A partir de entonces se generó una contradicción entre la reducción de la inversión pública en la educación superior y la intensificación de la competencia entre empresas, presente en la búsqueda de innovación tecnológica, y, por lo tanto, en el conocimiento técnico-científico que la hacía posible, y en la necesidad de formación de una mano de obra altamente calificada’. 

Como lo sintetiza César, a través de esta lógica neoliberal aplicada a la universidad pública:

“… desde el estado neoliberal se fomenta que la universidad estatal vaya asumiendo lógicas propias de lo privado. La descapitalización, el aumento en el costo de matrícula, la privatización de servicios dentro de la propia universidad (comunicaciones, seguridad, tecnología, patentes, entre otros), la imposición de que se busquen fuentes de financiación en los mercados (préstamos, participación en los mercados de bonos, etc.) y la precarización del trabajo docente tienen el efecto de una privatización de facto del aparato universitario, mientras que jurídicamente conserva su estructura pública. (30-31)

Ante este ataque conducido por los poderes económicos que determinan la lógica neoliberal de las políticas públicas, y siendo el Estado un instrumento de poder de esta clase (se lo puede decir? Burguesa), César encuentra en autores como Alain Badiou y Enrique Dussel la teoría del evento del primer y el concepto de estado-de-rebelión de segundo como teorías que le permiten pensar las revueltas organizadas por el movimiento estudiantil como forma de revuelta en contra esta lógica neoliberal. 

En el análisis que César hace de la Ley 7 de 2009 del gobierno de Luis Fortuño que declaró un ‘’estado de emergencia fiscal’’ y de la reacción del movimiento estudiantil que conduzco a la huelga de 2010 se adecua a la distinción que Enrique Dussel presenta entre estado de rebelión y estado de excepción:

“…el ‘estado de rebelión … es algo más que un ‘estado de excepción. El segundo es correlativo al orden jurídico establecido (potestas), y lo decreta una función del poder constituido (al menos un poder legitimado carismáticamente); el primero, en cambio, es la acción misma originaria de la voluntad consensual de la comunidad política (potentia).” (38)

 Así, si el estado de emergencia fiscal en 2009 (a lo que se sumará en 2016/17) la crisis financiera y la Junta de Control Fiscal, pretendió ser la forma de conseguir el contexto de legitimación del programa neoliberal en toda su extensión, el estado de rebelión es la respuesta por parte de la revuelta estudiantil. Como dice César, esta respuesta no es solamente negativa, o en sus palabras ‘’el evento rebelde transciende la negatividad propia de la protesta y se desenvuelve en un terreno positivo en el que se produce subjetividad.’’ (39). Como se puede ver el terreno positivo? 

En la página 42 dice César: a través, del “…uso de los medios sociales de comunicación en red, expresiones artísticas o cultural jamming, asambleas para la toma de decisiones, nuevas formas organizativas para la participación, nuevos esquemas de mando-obediencia, la renuncia y puesta en marcha de un nuevo entendido sobre la representación, el acto de desobediencia civil, enfrentamientos pacíficos y no pacíficos con las autoridades estatales, entre otros) que producen significados, tanto de ruptura respecto a la hegemonía neoliberal como de creación de un nuevo campo subjetivo mediante la afirmación de una nueva verdad política más allá del Estado-parlamentario y del Estado de Derecho. 

A través de todos estos mecanismos, se puede constatar que es posible inventar normas, formas de organización y de participación y de deliberación, que no están reguladas por la forma jurídica moderna. A estas formas de ordenación social no jurídica, César, de acuerdo con Carbonnier designa como el no-derecho y va a ser a través de este concepto como César analiza la contradicción entre la forma de actuar del Estado, de la Junta de Síndicos, del Tribunal Supremo, hasta del Colegio de Abogados en dado momento de la huelga, y la forma de actuar del movimiento estudiantil.

Los cambios en la composición del Tribunal Supremo en 2010 son, para César, la expresión de la validación jurídica del estado de excepción económico en Puerto Rico. La aprobación en el 24 de febrero de 2010, en la Junta de Síndicos de la UPR de la Certificación 98 que limitaba el acceso de las exenciones y ayudas económicas a estudiantes universitarios fue la causa inmediata de la huelga que comenzó en abril y que se extendió hasta junio de 2010 ocupando diez de los once recintos universitarios.

Sobre el proceso de negociación entre la Junta de Síndicos y el Comité Negociador Nacional, dice uno de los entrevistados por César lo siguiente:

“… la Junta de Síndicos estaba en un cuarto y los estudiantes estaban en otro y el árbitro (un ex juez) iba de cuarto a cuarto y se llegó a un acuerdo así…” (74)

Finalmente, los acuerdos recogidos en el documento titulado Entendidos entre la administración universitaria y el Comité Negociador Nacional fueron certificados por la Junta de Síndicos con fecha del 16 de junio de 2010 y por una asamblea nacional de estudiantes el día 21 de junio de 2010.

Como dice otro de los entrevistados quien fuera parte del Comité Negociador Nacional “… una de las razones de la huelga fue que los que estábamos en el Consejo fracasamos en nuestra labor de poder parar esas acciones de la administración: fracasamos por completo. Fracasamos porque no teníamos el poder para hacerlo…’’ (80)

El poder estudiantil es analizado de la siguiente forma: (1) de carácter cíclico y diverso, (2) en la huelga de 2010 (y en la huelga de 2017 de otra forma – por ejemplo, en abril de 2017, durante el proceso de la huelga docentes entraron en un de los comités de base y de esa forma pudimos participar en los plenos llevados a cabo durante la huelga) se abrió la puerta para una participación amplia y diversa de actores no tradicionales en las luchas estudiantiles, (3) hubo una promoción de la participación amplia, diversa y directa de todas y todos estudiantes interesados en hacerlo, (4) la identidad flexible, no fija, del movimiento estudiantil que obligó a adoptar posturas y formas organizativas no tradicionales. (5) Finalmente, y vuelvo a citar el texto “el movimiento estudiantil se concibe como la propia Universidad (…). No se produjo pues, dentro de este discurso una línea que deslindara al estudiantado, como sujeto participante de unos derechos y obligaciones, de la Universidad como institucionalidad separada que se encuentra obligada a cumplir determinadas obligaciones contractuales. El protagonista se concibió como centro vivo de la propia universidad, contrario a lo que pensaba la administración universitaria.” (83)

En oposición a esta última idea, se puede oponer lo que en la página 129 es la ideología plasmada por el juez asociado Rafael Martínez Torres en el caso Universidad de Puerto Rico v. Gabriel Laborde:

“Cada estudiante firma un acuerdo con la UPR en la que la segunda se compromete a enseñar y el primero a cumplir con sus deberes académicos.”

Es en una lógica de contrato de prestación de servicios, y en una lógica individualista y liberal, en donde no existe el estudiantado como entidad colectiva sino cada estudiante singularmente, que se articula este texto, por oposición a una lógica colectiva en el cual el estudiantado, a pesar de diverso, de plural en sus características no pierde aquello que los une como un sujeto colectivo. 

En la lógica de construcción de este proceso de resistencia se analizan las estrategias para contactar con las audiencias, sea los otros estudiantes sea el resto de la ciudadanía. Entre estas estrategias se encuentra por ejemplo la Carta al País hecha pública el 21 de abril de 2010, la Declaración desde la Universidad tomada publicada el 1 de mayo de 2010 y la Radio Huelga, una estación de radio por internet creada en medio de la Huelga de 2010 para comunicar sobre lo que acontecía diariamente en la revuelta estudiantil. 

En cuanto a la estructura organizativa que conduzco a los Comités de Acción Estudiantil se dice que estos fueron creados por lo menos dos años antes del inicio de la Huelga de 2010 y que se remite a la huelga de 2005 y a las manifestaciones de solidaridad con la huelga en 2008 por la Federación de Maestros de Puerto Rico.

Los CAE se solidificaron como espacios informales por oposición a la estructura formal del Consejo General de Estudiantes y al déficit democrático de la UPR. Ya en el contexto de la Huelga el Pleno era el foro de participación amplia en donde se llevaban cuestiones centrales y en donde se tomaban decisiones. A propósito de la relación entre los Comités de Portones y el Pleno se dice que “… La superioridad del Pleno se daba en la medida en que la participación en la toma de decisiones era plenaria, amplia, participativa y deliberativa. Pero no tenía jurisdicción directa sobre las decisiones locales en los CAE, que se transformaron en los Comités de Portones a partir de la ocupación de los campos universitarios”. El Comité de Seguridad y el Comité en Contra de la Homofobia y Discrimen son otros de los comités descritos. En la huelga de 2017, existía también el Centro de Comunicación Estudiantil y el Comité Central de Comidas y que junto con el desarrollo del huerto dan cada vez más la apariencia de una ciudad, de una ciudad-Estado, de una Comuna. 

En el capítulo 3, se analiza como tanto el CAFI en 2006 que recomienda “un aumento de matrícula y la consiguiente reforma universitaria acomodada a las variantes impuestas por el mercado” (105) durante el gobierno de Aníbal Acevedo Vilá como el CAGFES creado en 2010 por Luis Fortuño siguen un modelo similar de lo que debe de ser la universidad. Eso se puede ver también en la composición del CAGFES que era compuesto por ‘’altos miembros de la industria farmacéutica; por representantes de la empresa privada como fue el Sistema Universitario Ana G. Méndez; por la presidenta en aquel momento de la Junta de Síndicos, Ygrí Rivera y por afiliados al PNP’’ (110)

Además de la utilización del Tribunal Supremo como instrumento para implementar la agenda neoliberal, también la represión de la protesta se está dando a través de una progresiva militarización de la policía, por tácticas de detención y encierro en vehículos en movimiento, o más recientemente por otras leyes.

Concluidas las huelgas estudiantiles de 2010 y 2011, nos dice César, “inició un nuevo intervalo de despolitización de la protesta social’’ que terminó con la huelga con la huelga estudiantil de 2017 y con las manifestaciones del 1 de mayo de 2017 y de 2018. 

Para empezar a cerrar esta presentación quisiera distinguir distintos niveles del análisis: por un lado, como el movimiento estudiantil evoluciona en relación con la audiencia, con la percepción por la ciudadanía en general en una lucha por la hegemonía –y la formación por ejemplo del Comité de Seguridad o la definición de una regla como de no fumar frente a los portones y de definir áreas específicas para hacerlo son medidas tomadas en ese sentido así como las Cartas abiertas o la Radio Huelga– cuando del otro lado tiene no solamente todo el aparato del Estado y de los principales medios de comunicación privados que transmiten un discurso generalmente contrario al movimiento de estudiantes. Por otro, el movimiento estudiantil evoluciona dentro del mismo recinto –por ejemplo la creación de un Comité de Acción de Mujeres y del Pleno de Mujeres son parte de ese trabajo interno del movimiento estudiantil de autorreflexión. Existe también otra evolución que se relaciona con las formas de represión y con la ocupación de la universidad por la policía obligó igualmente a inventar nuevas formas de lucha. 

Finalmente, en el capítulo 3.5.1. titulado Zapatistas en la UPR: el mandar-obedeciendo del poder estudiantil, César analiza la Declaración de la Universidad Tomada, redactada por el Comité de Acción Estudiantil de la Facultad de Humanidades de la UPRRP y su similitud y inspiración en la Cuarta Declaración de la Selva Lacandona. Cito, por última vez a César que comparando ambos documentos dice: 

“A partir de este comunicado (…) y con el característico estilo poético y la carga filosófica de los comunicados zapatistas, se intenta traducir lo siguiente: (1) el rechazo a la situación imperante en la UPR, análogo al ¡Basta! de la Primera Declaración de la Selva Lacandona; (2) la consolidación de la auto-identificación como el protagonista del conflicto en contraposición al poder antagónico contra el que luchan: ‘hemos cambiado la historia, la hemos hecho nuestra’; (3) los objetivos y metas del movimiento estudiantil: ‘Diálogo, negociación, conocimiento, educación, libertad, transparencia, democracia y participación. Éstas fueron nuestras banderas en la madrugada del 21 de abril de 2010; éstas son hoy nuestras exigencias”; (4) la identificación de uno de los agentes antagonistas, la ‘mala administración’, haciendo uso de la referencia zapatista al ‘mal gobierno’; y (5) el criterio de validación mediante la producción de una esfera ética.” (150)

Quisiera terminar agradeciendo mucho a César la invitación a presentar este su libro, que agradezco a todos aquellos y aquellas que luchan por un mundo más justo y que en los años que aquí he vivido los días en que la universidad fue ocupada por el movimiento estudiantil fueron los días en que sentí el olor de la democracia y de la libertad. 

Proyecto sustitutivo de permisos: otra puerta giratoria para el saqueo

Otro proyecto a la medida de los intereses desarrollistas se acaba de aprobar por descargue en el Senado de Puerto Rico, sin vistas públicas ni participación adecuada de las organizaciones ambientales, y sin pasar el crisol de los profesionales de reconocida experiencia y conocimiento en materia de planificación y conservación ambiental, y de comprobada ética profesional.

El nuevo proyecto fue presentado hace sólo una semana para sustituir dos piezas legislativas anteriores que habían tenido amplia discusión en vistas públicas desde el pasado mes de abril. A última hora, se trajo al pleno del Senado para aprobación expedita un proyecto sustituto de 868 páginas, cargado de nueva información técnica y compleja, y redactado a toda prisa tras reuniones a puertas cerradas con representantes de las principales organizaciones que agrupan a desarrollistas, contratistas y constructores. El PS del S 1073, sustituye los originales proyectos del Senado 1073 y 1083 para crear un nuevo Código de Planificación y Permisos que dejaría sin efecto 46 instrumentos legales y administrativos y modificaría 50 leyes que hasta ahora habían formado parte de la reglamentación de permisos de construcción y desarrollo en Puerto Rico. A cargo de la redacción del mismo, y a un costo para el erario de $63 mil, estuvo el cabildero y contratista del Senado, Anthony Maceira, quien fue también la persona encargada de las reuniones de última hora con los líderes empresariales.

Por supuesto que levanta  sospechas la prisa y el modo en que se condujo el trámite legislativo, sobre todo porque el Presidente del Senado ni siquiera se dignó contestar a la solicitud, que mediante carta le hiciera un grupo de connotados profesionales, científicos, planificadores y  expertos ambientales para que les concediera un tiempo adicional para leer y analizar la información y cambios contenidos en el proyecto sustitutivo. Levanta sospechas también que la redacción de dicho proyecto se hiciera y se presentara tras reuniones a puertas cerradas con los representantes de las organizaciones de empresarios. Si el liderato legislativo quiere demosrrar que trabaja con transparencia y en el mejor interés público ¿ por qué no darle tiempo adicional a los expertos en la materia para que examinen el documento? ¿ por qué no celebrar vistas públicas donde coincidan  conjuntamente los  sectores empresariales interesados en alterar  el sistema de permisos para beneficiarse económicamente, junto a los planificadores y ambientalistas que propulsan un desarrollo compatible con el ambiente, y que la prensa y el país puedan  presenciar el intercambio y llegar a sus propias conclusiones?  Hacer vistas públicas para proyectos  de permisos, y luego sustituirlos por un tercero, y presentarlo para aprobación a toda prisa en el Senado,  sin que medie el beneficio de una discusión sosegada y pública entre todas las partes interesadas, es lógico que levante sospechas y cree recelos. Después de todo, ¿por qué no se propicia la expresión abierta de las opiniones y recomendaciones de los líderes empresariales que están detrás del proyecto?  Si dicho proyecto sustitutivo salvaguarda el interés público, ¿ a qué le temen los políticos y los empresarios? ¿ Por qué éstos se escudan y rehuyen la discusión frente a frente ?

Los intereses empresariales que están detrás de este proyecto son privados, y así prefieren mantenerse  y no darle la cara al pueblo. Los profesionales que quieren saber más de este proyecto también son entes privados, pero, en cambio, se ponen en récord y firman una carta solicitando más tiempo para estudiarlo, demostrando que no tienen nada que esconder.

Ante las protestas del pasado martes contra el proyecto sustitutivo de permisos, el Presidente del Senado reaccionó con su agresividad de siempre. Se negó a atender la prensa y a reunirse con los representantes de organizaciones ambientales allí presentes.  «Puerto Rico no puede ser rehén de los vagos» escribió despectivo en la página de una red social, en medio de uno de sus acostumbrados arranques de soberbia.  Valdría la pena preguntarle: ¿ y quiénes son «los vagos»? Porque no creemos que se refiera a la portavoz del Sierra Club de Puerto Rico, ni al líder de Ciudadanos del Karso, ni al liderato de la Coalición Defiende a Cabo Rojo que se opone al proyecto Esencia, ni tampoco a las demandantes contra el Municipio de San Juan por el proyectado edificio multipisos de estacionamiento en la Playa del Escambrón, todos presentes en la protesta. Y mucho menos creemos que tal falta de respeto se dirija a figuras de gran reconocimiento público como los doctores y ambientalistas Pedro Gelabert y Ariel Lugo o la ingeniera ambiental Ingrid Vila, todos ex funcionarios públicos de alto nivel y probada valía profesional y firmantes, entre decenas de otros excelentes profesionales, de la carta que él no contestó y donde se le pedía tiempo adicional para examinar y reaccionar al  proyecto sustitutivo  PS del S 1073, antes de que fuera sometido a votación en el Senado.

En Puerto Rico, cada vez más se deslindan los campos. Este gobierno sirve y apoya a los grandes intereses que insisten en saquear lo que queda de nuestros recursos más valiosos y protegidos. Del otro lado, cada día crece más la oposición y resistencia de nuestro pueblo al despojo descarado y al gobierno que lo facilita.

Llamar «vagos» a académicos, científicos y defensores del ambiente, y de la integridad de nuestro suelo y recursos naturales, es mucho más que una falta de respeto. Es la respuesta desesperada de un gobierno y unos políticos cuya gobernanza se desploma bajo el peso de la corrupción y las pugnas internas, el desgaste de un modelo colonial atávico y atrasado y el tutelaje aislado e indiferente de una Junta de Control Fiscal que no conoce a Puerto Rico ni responde a las necesidades de nuestro pueblo.

 

Trabajo social liberador: el legado luminoso de Raquel Seda a Puerto Rico

CLARIDAD
Con la partida de Raquel Seda Rodríguez, a sus bien vividos 96 años, se cierra un capítulo trascendente en la historia del trabajo social puertorriqueño. Se le conoció también como Raquel Seda de Calderón, identidad que la unió a su amado Enrique ( Quique) Calderón, su esposo, compañero y cómplice de vida y luchas, quien la precedió en el tránsito al infinito.
Profesora emérita de la Universidad de Puerto Rico, y catedrática de la Escuela Graduada de Trabajo Social Beatriz Lasalle durante tres décadas, Raquel deja un legado profundo y relevante para las presentes y futuras generaciones con su certera visión del trabajo social como instrumento liberador del ser humano y la sociedad. También fue ejemplo entre sus pares por su verticalidad, claridad intelectual y activismo sin pausa por la profesión que amó, por los derechos y reclamos de las y los trabajadores sociales, del claustro y empleados no docentes de la Universidad de Puerto Rico y la clase trabajadora puertorriqueña, y por otras luchas de diversos sectores sociales,  esfuerzos que enmarcó dentro de la lucha grande de nuestro pueblo por la independencia nacional, condición que consideró indispensable para el pleno ejercicio de la libertad personal y colectiva de las y los puertorriqueños.
Raquel Seda fue, sobre todo, una mujer extraordinaria que reunió inteligencia, conocimiento, sensibilidad y don de gentes en un armónico conjunto de cualidades que la distinguieron durante toda su vida, y que la llevaron a convertirse en referente de las nuevas generaciones de trabajadores sociales que se formaron al calor de su enseñanza, ejemplo y mentoría.
Fue una académica estudiosa, rigurosa  y  productiva, y sus publicaciones abrieron espacios de diálogo antes no explorados sobre la función del trabajo social, sus métodos y objetivos. Pero su trabajo académico no se quedó solamente en el plano de la reflexión y el diálogo. Su visión, convertida en activismo militante, fue un reto al esquema oficial que colocaba la práctica del trabajo social en un sistema asistencialista que estimulaba la dependencia del Estado, y convertía a las personas en sujetos pasivos de su propia existencia.
Esto la llevó a.comprometerse cada vez más con la transformación de su profesión y de la sociedad, por lo cual en 1969 se unió junto a un grupo de colegas y estudiantes de trabajo social al colectivo Acción Social Puertorriqueña que culminó con la fundación de la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales (ANTS)  de Puerto Rico el 23 de abril de 1971 en en Ateneo Puertorriqueño, cuya presidencia ocupó Raquel Seda Rodríguez. La ANTS se organizó como alternativa al entonces Colegio de Trabajadores Sociales, para imprimir militancia a una profesión que entonces se concebía como reproductora de políticas sociales tendientes a mantener el control y la dependencia de la población trabajadora y desventajada  en los programas y servicios de seguridad social provistos por el Estado, y así desincentivar el activismo social y comunitario. De aquella organización aguerrida e innovadora, donde se juntaron centenares de «hormigas bravas», queda toda una historia extraordinaria de militancia y acción y un legado de trabajo académico, de investigación, publicaciones y prácticas que han nutrido y enriquecido el saber y la experiencia de generaciones de trabajadores sociales puertorriqueños en épocas posteriores a aquellos años álgidos de las décadas 60, 70 y 80 del siglo veinte en nuestro país. Raquel Seda fue motor y rostro visible de aquella Insurrección profesional y académica de las y los trabajadores sociales en Puerto Rico. La profesión sufrió cambios para bien, y nuevas consciencias y caminos se abrieron en la lucha emancipadora del pueblo puertorriqueño. Fue también militante del Partido Socialista Puertorriqueño ( PSP) y participó activamente en las grandes campañas y movimientos sociales de aquellos años.
Raquel Seda siempre siguió firme y comprometida con su profesión y su Patria hasta sus últimos momentos. Bajo su estímulo y participación activa, en 2025 se publicó el libro, Legado de la ANTS al Trabajo Social en Puerto Rico, a 50 años de la fundación de la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales, y de la gesta pionera que dicha organización realizó. Editado por la doctora Blanca Hernández Sierra, y con importantes  trabajos de un grupo extraordinario de  académicos y practicantes  del trabajo social en Puerto Rico, y utilizando el material de los archivos personales de la doctora Raquel Seda, el libro es una singular y muy oportuna aportación a la historia de una profesión que ha sido fundamental en el desarrollo del Puerto Rico contemporáneo, y el contexto político, económico y social en que se desenvuelve.

Raquel Seda foto reproducida de su pagina de FB

Genio y estatura hasta el final, en su comparecencia a la Asamblea Anual del Colegio de Profesionales del Trabajo Social el 15 de noviembre de 2019- casi cuarenta años después de la fundación de la ANTS- la doctora Raquel Seda reiteró a la audiencia la importancia de la visión que movió su vida. Así los emplazó:

«El coloniaje, denominado por algunos como ‘la esclavitud moderna’, es la violación de los fundamentos éticos de la profesión del trabajo social. El valor primario del trabajo social es el respeto a la dignidad humana y a la capacidad de las personas para desarrollar su potencial al máximo. Nuestra práctica está orientada por el derecho a la igualdad, la equidad, la autodeterminación, la libertad, la solidaridad, la participación ciudadana y la justicia, entre otros. Estos derechos han sido arrebatados a la clase dominante mediante las luchas sociales de los trabajadores, con el apoyo de los discriminados, los desventajados, los explotados, los excluidos, en sociedades opresoras en las que la clase dominante acumula su capital explotando a la clase trabajadora y asistiendo con migajas a los excluidos. La colonia es dominación, discriminación, subordinación, opresión, desigualdad, inequidad y explotación. El coloniaje ha sido reconocido como un factor determinante sobre los comportamientos individuales, familiares, grupales, institucionales, comunales y sociales. El y la profesional de trabajo social se enfrenta a un dilema ético, casi existencial, ante el abismo que existe entre su ética y las funciones que le impone el Estado para cumplir su rol en el capitalismo «.
Esa fue Raquel Seda Rodríguez, la pensadora, la maestra, la mentora, la amiga. La académica del legado luminoso y del activismo militante por un trabajo social liberador- que convierta a todas y todos los puertorriqueños en constructores de su propia historia- para que algún día podamos encontrarnos en una Patria libre, soberana y próspera, con oportunidades para que nuestros  hijos e hijas nazcan, crezcan, trabajen y vivan en la plenitud de sus derechos nacionales, civiles y humanos.
* El libro ‘Legado de la ANTS al Trabajo Social en Puerto Rico’ está disponible en Claritienda

Aprueban reforma de permisos sin vista pública

Fotos Víctor Birriel

 

 

Fotos Víctor Birriel

Como ha sucedido en otras ocasiones, el presidente del Senado, Thomas Rivera Schazt, se negó a posponer la aprobación de un proyecto de ley y atender los reclamos de diversos sectores de la sociedad civil. En cambio, sometió a votación  por descargue  el proyecto sustitutivo del Senado para una reforma de permisos.

Desde temprano en la mañana del 13 de octubre, organizaciones ambientales, comunitarias y grupos profesionales realizaron una manifestación frente al Capitolio para expresar su rechazo  al Proyecto   Sustitutivo, P. del S. 1173 y al P. del S. 1183, y reclamar que se llevaran a cabo  vistas públicas sobre este.

Tras la manifestación que culminó alrededor de las 11:30 de la mañana, varios portavoces de las organizaciones intentaron reunirse con el presidente del Senado, quien no concedió ninguna entrevista. El proyecto fue aprobado con 16 votos de la mayoría del PNP,  8 en contra entre el PPD y el PIP y tres ausentes.

Hernaliz Vázquez Torres, directora de Sierra Club Puerto Rico, una de las organizaciones convocantes, señaló: “La mal llamada reforma de permisos amenaza con debilitar las protecciones ambientales, reducir la participación ciudadana y facilitar proyectos sin suficientes garantías para nuestras comunidades. Nos venden esta reforma como progreso; pero el verdadero progreso no desplaza comunidades, no privatiza lo que es de todos ni sacrifica nuestras protecciones para favorecer intereses privados. El desarrollo no puede estar por encima de nuestros derechos”.

Denunció que el proyecto sustitutivo fue presentado  el jueves pasado y que no ha podido ser evaluado ni por los propios senadores que solicitaron tiempo adicional para poder evaluarlo  por ser un documento de sobre mil páginas.  Vázquez Torres reveló que la documentación obtenida por los grupos reafirma que se  privilegió el acceso de determinados sectores privados al proceso de elaboración de la reforma, mientras las comunidades y otros sectores afectados han tenido que reclamar información y participación.

La líder ambiental insistió en que el proyecto sustitutivo pudiera mantener y hasta ampliar el poder del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC) al colocar bajo su estructura funciones de planificación, permisos, atención de querellas y revisión administrativa.

“El departamento encargado de promover la inversión tendría también bajo su control mecanismos llamados a evaluar y limitar sus consecuencias sobre el territorio y las comunidades. Están poniendo a los cabros a velar las lechugas”, añadió.

Por su parte, un total de 60 profesionales, entre planificadores, biólogos, arqueólogos, manejadores de reservas forestales, arquitectos y de otros campos relacionados con la conservación y el desarrollo, también cursaron días antes  una carta al Senado con la misma petición de que el proyectos se llevara a vistas públicas.

“El Proyecto presentado el 7 de octubre contiene 868 páginas con información técnica y compleja sobre el proceso de planificación de usos de terrenos, la conservación de los recursos naturales y el trámite de evaluación de permisos para la construcción de obras y edificaciones. Este proyecto de ley, por lo tanto, tendría unos efectos que incidirían dramáticamente sobre el quehacer diario de todos los residentes de Puerto Rico a corto y largo plazo. Por lo tanto, una medida de esta naturaleza debería estar disponible en igualdad de condiciones a toda la ciudadanía y contar con el insumo del mayor número de organizaciones y sectores, tal y como aspiramos los que promovemos vivir en una sociedad plenamente democrática”, lee la misiva.

Entre los firmantes se encuentran Ariel E. Lugo,  Ecólogo y exdirector del Instituto Internacional de Dasonomía Tropical del Servicio Federal Forestal; Carlos J. Carrero Morales, historiador, planificador, explanificador omunitario para FEMA y especialista en conservación ambiental y cultural para FEMA; Concepción Rodríguez Fourquet, ecóloga, catedrática retirada de la Universidad de Puerto Rico en Bayamón e investigadora científica independiente; Ingrid M. Vila Biaggi, ingeniera ambiental; Luis Jorge Rivera Herrera, planificador, 2022 FEMA Administrator’s Award – Climate Resilience y 2022 FEMA Leadership Recognition Award; Pedro A. Gelabert, geólogo, exsecretario ejecutivo de la Comisión de Minería, expresidente JCA, exsecretario DRNA y exdirector de Oficina del Caribe, USEPA.

En horas de la madrugada, antes de la manifestación, el activista conocido como Tito Kayak desplegó en una de las astas del Capitolio una bandera que leía “No a Esencia”, en referencia al proyecto multimillonario que se pretende levantar en las costas de Cabo Rojo.

Se supone que ahora la medida pase a la consideración de la Cámara de Representantes. Según han divulgado medios de prensa, su presidente, Carlos Méndez Núñez, dijo que esperaba recibir la medida para “una evaluación detallada”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En Reserva-Reflexiones maquinoscritas

 

ESPECIAL PARA EN ROJO

Reflexiones maquinoscritas (I).

Bajo el seudónimo “Mynona” (una inversión de la palabra “anónimo” en alemán), Salomo Friedlaender publicó Magia gris, una novela en cuya diégesis se aspira a que la velocidad de la escritura llegue a su máximo desarrollo. Cuando se le pregunta al personaje Dr. Sueram qué es aquel extraño artefacto que ha puesto sobre su cabeza, este contesta: “Es una maquinilla extraordinariamente cómoda. Me ahorra un mecanógrafo. Estoy en el proceso de permitirles a las emanaciones etéreas de mi cerebro trabajar por mí. Hasta ahora, nuestros pensamientos, no importa cuán prácticos, han movido al mundo solo de maneras indirectas. Nuestras máquinas todavía no trabajan bajo la dirección directa de nuestros pensamientos, de nuestra voluntad. Planifico llevar a cabo una transmisión directa”. La máquina del Dr. Sueram, por tanto, conectada a su cabeza/mente, escribiría ahora según desarrolle el propio pensar.

Magia gris, del 1922, forma parte del culto a la velocidad que, mucho antes del futurismo, produjo la maquinilla. Los avances en el escritorio, en la oficina, tenían que equipararse a la aceleración en la producción industrial decimonónica, época para cuando la máquina ya se había parado sobre sus propios pies (el paso de la industria manufacturera a la gran industria, según Carlos Marx, fue el paso de la manufactura de la máquina, es decir, de la máquina hecha a mano, a la máquina que produce máquinas). Si la imprenta – la plasmación mecánica del material escrito para su distribución – representó posiblemente el primer taller industrial moderno, según Benedict Anderson, la industrialización del proceso de escritura no vino a ser una conquista tecnológica hasta el último cuarto del siglo XIX. La maquinilla permitió agilizar el dictado (Napoleón, se decía, podía dictar 9 mensajes simultáneos; ¿cuánto no hubiese podido hacer si sus ayudantes fueran, no escribanos, sino mecanógrafos?) y mejorar la capacidad para rápida y fielmente transcribir los secretos transoceánicos que se emitían vía telégrafo.

¿Debe sorprender la relación entre la maquinilla y la guerra? Qué no hubiera podido decir Ángel Rama sobre esta curiosidad de la ciudad letrada finisecular y sus tecnologías: la maquinilla no fue éxito comercial (el único éxito que conoce el capital) hasta que Remington, la manufacturera de armas, le compró los derechos a Latham Sholes – el inventor de la maquinilla moderna y el teclado QWERTY – como manera de diversificar sus inversiones, menguadas por el fin de la Guerra civil estadounidense. La compañía cambió ráfagas de balas por ráfagas de palabras. La madera del modelo de Sholes fue reemplazada por el hierro de las armas de guerra. La maquinilla se convirtió en una ametralladora de discursos, al decir de Friedrich Kittler. La nueva tecnología adquirió un caparazón para uso diario y constante, que permitió su entrada en la oficina empresarial y en la creciente burocracia estatal.

El nuevo objeto no fue de agrado transversal. En sus cursos sobre Parménides impartidas en el invierno del 1942-43 en la Universidad de Freiburgo, Martin Heidegger conceptualizó a la maquinilla como un objeto esencialmente anti humano. La mano y la palabra son aquello que distinguen al ser humano; el humano, dice, tiene la palabra en tanto tiene la mano. La mano brotó de la palabra, y con ella. La mano guía la palabra en la medida en que se usa para señalar, y al señalar, revela lo escondido. La palabra señalada es la propia escritura. (¿No es cierto que la mano, a la vez que sostiene y guía la pluma, señala?)

Pero la maquinilla se interpone entre la palabra y la mano. La maquinilla le arranca la palabra a la mano. Heidegger aclara que, mientras la maquinilla se utilice solo para transcribir lo manuscrito, sirve una función limitada aunque positiva. El problema vendría a ser escribir a través de la maquinilla. La maquinilla es, según él, una de las razones principales de la destrucción de las palabras. Degrada la palabara a un mero acto comunicativo. Como las nubes que enturbian el cielo, la maquinilla esconde la caligrafía particular de cada uno y, por tanto, su carácter. La escritura vendría a perder su cuerpo, a perder su capacidad, por tanto, de ser una práctica que une el Ser y el ser humano, a perder el origen de su esencia.

Por otro lado, el carácter personal y, en efecto, particular de la escritura en maquinillas fue primero reconocido por la literatura detectivesca. “Es cosa curiosa”, dice Sherlock Holmes, “el que una maquinilla tenga tanta individualidad como la escritura de una persona… Ninguna escribe igual que la otra”. Hasta nos indica que tiene pensado escribir un libro bajo el título “Maquinilla y crimen”, pues esta ha sido la clave para resolver más de un caso. Así hace en un cuento titulado, precisamente, “Un caso de identidad”.

No explica Sherlock Holmes el porqué algo producido en masa puede tener una identidad propia. Pero, como para casi todo, la respuesta está en el tiempo. Cada maquinilla, con el lento desgaste de sus componentes, va desarrollando características propias, a nivel del movimiento cada tecla y la particular ubicación de esta en la página, de las divergencias en la escritura horizontal, de las variaciones en los saltos verticales, elementos que hacen posible distinguir una maquinilla incluso de otra de modelo “idéntico”. En términos saussureianos, cada maquinilla tiene su “habla”.

Pero no es solo la máquina la que imprime una personalidad propia en la página en blanco. Quien sea que use maquinilla sabe que la maquinoescritura puede ejecutarse de manera tan torpe como la escrita a mano. En ese sentido, también, Heidegger desacierta – la mano no está totalmentausente, solo transfigurada. Si bien la maquinilla no forma parte del cuerpo, ¿hasta qué punto no puede ser vista como si fuese complemento, extensión del cuerpo, prótesis?

La maquinilla es, en rigor, todo menos pérdida de cuerpo. Algo que se olvida de la escritura en maquinilla es su carácter tremendamente físico, empezando por el propio peso del objeto. El dolor de la muñeca al escribir con pluma por tiempo prolongado no es ajeno a la escritura maquinillesca. La mano siente la maquinilla como si fuese empuñada por ella misma.

Hay un sentido que se añade a la experiencia escrituraria con ellas: el ruido. Cuánto se ha olvidado el escándalo que produce el teclear, capaz incluso de escucharse en otras habitaciones o, incluso, en otras viviendas, dada la cercanía suficiente. Además, posee una campana, que anuncia que se llega hacia el final de la página, y que se requiere reestablecer el carro a su inicio (el inicio: la extrema izquierda). La escritura adquiere un aspecto material que, si no quita que sea un proceso privado, hace que pierda cierta privacidad.

Pero la distinción más significativa que habría que indagar – y una de las explicaciones por la reciente fascinación en estos extraños artefactos – es que, para los escritores, y a diferencia de lo que ocurría en el mundo oficinesco, la maquinilla no representa rapidez, sino ralentización. La agilidad de la maquinilla para la transcripción de mensajes dictados o telegráfiados requiere que la mente sirva de vaso comunicante: registre lo escuchado e inmediatamente lo pase a las teclas. Pero transcribir no es pensar, y parecería que se piensa más rápido con lápiz o con pluma que a pura tecla. Dicho de manera precisa: el pensamiento salta con mayor facilidad a la página en lo manuscrito que en la maquinilla.

Quizás la clave está en una distinción hecha por Heidegger: la maquinilla es una tecnología que se encuentra en un estado intermedio entre la herramienta y la máquina. Aunque no abunde en este “estado intermedio”, se desprende su significado: la herramienta es empleada por la mano, mientras que la máquina es una fuerza creada y objetivada que se impone sobre el ser humano. Pudiéramos decir, quizás, que, desde este carácter histórico-tecnológico transitorio, la maquinilla siempre funciona como máquina en la empresa, pero, para los creadores, preserva la capacidad de servir todavía de herramienta.

La escritura a mano es heterogénea: puede hacerse lentamente, cuidando la apariencia, pensando que será leída por ojos distintos a los del cuerpo productor del texto. Pero, en el proceso de pensar o de la creación literaria, suele acursivarse, eliminando el espacio que distingue y particulariza letras y palabras creando un movimiento unificador de signos, haciendo la escritura menos comprensible para el otro (legible solo para el yo) para permitir que la palabra fluya según inspira o según se piensa. En efecto, desde el salto de la escritura en pieda a la escritura en arcilla, que permitió la innovación de la curva, superando las limitaciones de las líneas horizontales y verticales, “escribir”, al decir de Italo Calvino, “querrá decir escribir rápidamente”.

La maquinilla no permite tal variedad escrituraria. La velocidad llega a un límite: la consistencia de la letra es su fortaleza externa, pero su limitación con respecto al flujo del pensamiento hecho tinta. No hay manera de acursivar la maquinilla. En comparación con la escritura a mano, la escritura a maquinilla atraza en la medida en que no permite acelerar. He aquí una imposición del carácter maquínico, objetivo e impositivo. Pero a la vez, la experiencia de escribir con la lentitud que impone, es la de sentir posar el pensamiento sobre mí. Casi se percibe junto a uno el pensamiento, la palabra, que todavía no ha logrado materializarse en el papel. Con la maquinilla, hay plena convivencia entre ser y pensamiento. Flota antes de plasmarse en la página. Es ahora este quien señala, y, por la lentitud, se puede tomar el camino recto con mayor seguridad, a paso meditado. (Parecía ser un accidente histórico el que el recurso narrativo del fluir de consciencia sea obra consciente de la época de la maquinilla, cuando es precisamente lo que esta obstaculiza.)

No es solo la inescapable reproducibilidad de cada letra lo que impide la aceleración de la escritura creativa o reflexiva en la maquinilla. Es, también, la mayor variedad de interrupciones materiales que produce. ¿Cuándo un escritor se lamenta no poder seguir produciendo porque se le agota la libreta? Pero, ¿cuántas veces hay que momentáneamente pausar ese mismo proceso en la maquinilla por el movimiento del carro, por el cambio de hoja, algún mecanismo defectuoso, alguna errata que se busca corregir? (La escritura a mano no carga con erratas, en el sentido estricto. La errata, es decir, el error escriturario involuntario, es también una innovación industrial.) Digo pausa, no interrupción: el pensamiento sigue posado, esperando, señalando.

Las anécdotas de los primeros escritores que usaron maquinilla nos muestran esta complejidad de ritmos desiguales, igual en prosa que en verso. Un Friedrich Nietzsche enfermo agradeció que la maquinilla le devolviera el arte de la escritura, mientras sus lectores reconocieron una transformación en ella: el paso de la oración larga a la escritura en staccato, o, dicho de otro modo, “del argumento al aforismo”. T.S. Eliot, quien produjo “The Waste Land” en maquinilla, igualmente reconoció un “acortamiento” de sus oraciones, al estilo estacado “de la moderna prosa francesa”. Aclaración: acortar no es restringir, ni aplanar profundidades. Pero la transfiguración se percibe por sí sola. Si Hegel planteaba la escritura como un proceso de pensamiento, Nietzsche sería quien primero vendría a afirmar que “nuestras herramientas de escritura también trabajan en nuestro pensamiento”.

La máquina que representó la escritura veloz para el capital terminó por ser una herramienta de trabajo pausado, ruidoso, corpóreo para los creadores. (Kittler, a pesar de su agudeza, no logra captar el carácter bifronte de la maquinilla, con un rostro hacia el capital y otro hacia la creación.) Ese es el verdadero sentido del regreso a la maquinilla, la razón por la que pudo haber sido superado tecnológicamente en las oficinas pero nostálgicamente recuperado por los escritores. El sueño del Dr. Sueram es la pesadilla del escritor en el capitalismo tardío. La velociodad adquirida con las formas de escritura entorpece la premeditación, la atención, debilita la capacidad de conceptualizar, impiden lo que el propio Sueram deseaba: posar el pensamiento en la página en blanco.

Partiendo de esa verdad, he “regresado” a la maquinilla. Digo “regresado”, más bien en términos histórico-universales: nunca en mi vida había usado una maquinilla, no guardo recuerdo alguno de una durante mi infancia o adolescencia, no formaban parte de mi hogar ni mi educación. (¿Cómo es que la escritura en maquinilla se siente más superada históricamente que la propia escritura a mano? ¡Hasta el concepto de lo viejo es históricamente mutable!) Pero volví a ellas por el sueño de Dr. Sueram convertido en pesadilla: la extraordinaria velocidad de la escritura en computadora, y las infinitas distracciones de ese medio, hacían desembocar alocadamente el pensamiento sin que cauce alguno lo recogiera y encaminara. Hallé una herramienta de escritura capaz de trabajar surcos.

Reflexiones maquinoscritas (II). Libación.

Corona-Smith se fue a la quiebra en el 1995. Terminó, así, la producción de maquinillas en continente americano. En el 2011, su última manufacturera en el globo, la empresa india Godrej, cerró producción. Desde hace más de 30 años no se fabrican maquinillas en las Américas, y 11 años, en el mundo. Por eso, ahora, cada maquinilla que arriba a las manos de alguien, llega con vida pretérita. Antes, toda maquinilla era mera mercancía. Ahora, no hay maquinilla que no sea objeto aurático. Como tal, hay que rendirles tributo, en su pasado y en su particularidad.

Esta Torpedo 18B con la que escribo le perteneció a Iris Martínez Castro, alias Yiyi. A Yiyi, sus padres le obsequiaron la maquinilla cuando se encontraba todavía en la escuela, parecería que por una materia en la que era necesaria o complementaria. No parece haberla utilizado durante sus estudios universitarios en Trabajo Social, ni en su empleo posterior. Permaneció, por tanto, resguardada en su estuche verde.

El teclado es hispano – tiene ñ, diéresis y habilidad para colocar acentos agudos. Posee un mecanismo para alterar el espacio entre líneas (un espacio, doble espacio, triple espacio, ¡cuádruple espacio!). Permite escribir en dos colores (en este caso, lo tradicional: negro y rojo). En lo que parece ser un rasgo bastante particular, carece de campana que anuncie que se acerca el final de la página, por lo que la escritura en esta es todavía más pausada – ante la ausencia de mecanismo externo, hay un detalle adicional al que uno tiene que atender y que enlentece la escritura.

La cinta de tinta gira solamente hacia la izquierda. Es decir, hay un imperfecto en su mecanismo. La cinta de una maquinilla, ante cada tecleo, se mueve ligeramente en una dirección; al llegar al final, se supone que un mecanismo la haga empezar a girar hacia el otro. La cinta, por tanto, se usa y reusa de lado a lado, hasta que finalmente se le agota la tinta. Pero en esta Torpedo 18B, cuando llega a la extrema izquierda, tengo que manualmente rebobinarla, para que nuevamente inicie su travesía zurda. ¿Será esto el eterno retorno de lo mismo al que se habría referido Nietzsche? (No he querido arreglarla – ¿cómo no tenerle cariño a una máquina que insiste en no moverse hacia la derecha?)

Recientemente, ha adquirido otra costumbre: la de saltar un espacio no premeditado entre letras. Pero solo luego de una interrupción en la escritura – es decir, cuando escribo con ritmo sostenido y periodos prolongados, la maquinilla, casi agradecida, respeta el lugar de cada letra. Mantener la escritura viva: eso parece pedirme.

Sus características ya son mías. Cuando ahora observo páginas de escritura ajena y me topo con un espacio indeseado o inexplicable entre letras, casi siento que es escritura que me pertenece, como una idea compartida con otro. Observo mi propio cuerpo.

(El autor de estas páginas mantiene un diario de su experiencia maquinoescrita, en forma de un archivo que acumula las páginas escritas. Esta es su primera publicación de un proyecto más amplio.)

Del medioevo a El Topo: el soneto

¿Quién hubiese imaginado que Antonio Caban Vale, conocido como El Topo y vinculado al grupo Guajana,  cultivara el soneto, forma poética que no es tan popular en el presente como el verso libre? Tal vez algunos piensen que fue decimista porque provenía de Moca, tierra de trovadores y de porfías. Otros siempre rememoran la canción que compusiera sobre Antonia Martínez, estudiante asesinada durante las luchas estudiantiles en la Universidad de Puerto Rico : “Antonia, los pueblos no perdonan, tu nombre es una historia de un pueblo que te busca y se ha encontrado en ti”.

Uno de los sonetos del reconocido cantante utiliza mayormente la metáfora y el encabalgamiento para enlazar y dar mayor cohesión a su poema:

Dulcísima Loraina, piel de luna

Doncella de mis noches encantada

por la costa del cuerpo, la ensenada

de tus hombros navego por la bruma

del deseo sin bridas, a horcajadas

me sumerjo en los valles y las dunas

de tu vientre fecundo por la ruta

de labios y mejillas asediada.

Eres al corazón, Loraina mía

Eva primaveral, dación de vida

en el altar del beso propiciada.

Fruta madura que la miel destila

y gota a gota fluye ensimismada

hacia el centro de ti en llama viva.

Otros miembros de Guajana cultivaron sonetos como Edgardo López Ferrer,  Ramón Felipe Medina y José Manuel Torres Santiago. No solo estos sino también numerosos poetas de distintas generaciones  practicaron sonetos.

Esta forma poética fue cultivada, según Daniel Torres, por el primer poeta puertorriqueño Francisco Ayerra y Santamaría en el siglo XVII, lo que también documenta Eloísa Rivera en su libro La poesía de Puerto Rico antes de 1843. El  soneto es muy antiguo. Se introduce desde Italia con Petrarca. Llega a España a fines de la Edad Media y luego es traído al mal llamado “nuevo mundo” en donde surgieron muchísimos cultivadores de esta tradición hispánica. (¿Cuándo estudiaremos poesía africana?) Se compone de 14 versos divididos en cuatro estrofas. Las dos primeras tienen cuatro versos de 11 sílabas y las dos últimas tienen tres versos endecasílabos o de 11 sílabas como los demás. Durante el modernismo sus versos se alargaron a 14 sílabas. El poeta nicaragüense Rubén Darío fue uno de sus grandes exponentes.  Modernamente, en ocasiones los autores alteran su métrica  de forma desdibujada como si estuviéramos frente a una obra gráfica.

Los españoles Lope de Vega y Francisco de Quevedo, escritores del Siglo de Oro español,  son dos de sus más famosos practicantes conocidos muy especialmente por sus famosos sonetos amorosos. “A una dama tuerta, pero hermosa” del segundo no es tan conocido. Sí lo es el de Lope de Vega que define el amor mediante los contrarios con sus antítesis y paradojas, buen hijo del barroco español:

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Este otro soneto es del chileno Pablo Neruda.  No sigue exactamente las normas del soneto clásico como el anterior, pues pertenece al siglo XX. En el poema el amado expresa con su voz lírica que disfruta de  la amada en todas sus facetas, mezclando el paralelismo y la anáfora con la metáfora, el símil y la imagen ilógica:

Mi fea, eres una castaña despeinada,
mi bella, eres hermosa como el viento,
mi fea, de tu boca se pueden hacer dos,
mi bella, son tus besos frescos como sandías.

Mi fea, ¿dónde están escondidos tus senos?
Son mínimos como dos copas de trigo.
Me gustaría verte dos lunas en el pecho:
las gigantescas torres de tu soberanía.

Mi fea, el mar no tiene tus uñas en su tienda,
mi bella, flor a flor, estrella por estrella,
ola por ola, amor, he contado tu cuerpo:

mi fea, te amo por tu cintura de oro,
mi bella, te amo por una arruga en tu frente,
amor, te amo por clara y por oscura.

En Puerto Rico se destaca Hjalmar Flax por su escritura de sonetos, quien construye una arquitectura clásica para sus versos. “Sonetista, versolibrista, autor de haikús, lírico, conversacional, exquisito” le llama Mercedes López Baralt. Este autor  se ha distinguido por su maestría en el quehacer poético del soneto. En este lamenta la pérdida y lo fugaz del amor, palabra que titula al mismo:

Ella se va, se acaba, como en sueño,

fluyendo en el azogue de sus piernas

hasta llegar al borde del abismo

para caer en él, sin darse cuenta.

Ella se va, se pierde, como un ave

que vuela más y más en línea recta

hundiéndose en el cielo hasta volverse

un punto distanciado de la tierra.

\

Ella se va, la apura la distancia,

a cada instante se hace menos ella,

dejándome las manos detenidas

a mitad del dolor, palmas abiertas,

y el corazón trepándome en el pecho

como una rata ahogándose en su cueva.

Las mujeres también han publicado sonetos. Le concedo primacía a la sorprendente obra de Sor Juana Inés de la Cruz debido a su tiempo histórico,  sus audaces temáticas como  las de las redondillas conocidas por su primer verso: “Hombres necios que acusais….” Y por consolar a los celosos que no comprenden el amor como lo demuestra el soneto publicado por la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y que retoqué con fines editoriales:

Que consuela un celoso, epilogando la serie de los amores

Amor empieza por inquietud,

solicitud, ardores y desvelos;

crece con riesgos, lances y recelos,

susténtense de risas y de ruego.

 

Doctrínanle tibiezas y despego,

conserva el ser entre luminosos velos,

hasta que con agravios o con celos

enciende con sus lágrimas su fuego.

 

Su principio, su medio y fin es éste;

pues, ¿por qué querido mío, sientes el desvío

de ella que siempre bien te quiso?

 

¿Qué razón hay, de que dolor te cueste,

pues no ten engaño, Amor, cariño mío,

sino que llegó hasta el hacer preciso.