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Joseph Stiglizt: “Los que más sufren en cualquier crisis son los que no juegan ningún papel en crearla”

El Premio Nobel en Economía, Joseph Stiglizt, no solo advirtió de los peligros de las medidas de austeridad que exige imponer la Junta de Control Fiscal (JCF), de la necesidad de reestructurar la deuda, también reparó en que Puerto Rico debe tomar la decisión de si “va estar más o menos integrado a Estados Unidos”.

El reconocido economista a nivel internacional, profesor de la Universidad de Columbia, ofreció la conferencia, Deuda, austeridad y crecimiento: hay otro camino, ante una sala llena, Sala Sinfónica, Pablo Casals, del Centro de Bellas Artes, en Santurce. En su exposición entre otros aspectos comparó la situación económica de Puerto Rico con Grecia, advirtió sobre los peligros de la austeridad y en particular de la necesidad de mantener una educación universitaria accesible. Stiglizt fue invitado a la isla por el Centro para una Nueva Economía (CNE) y formará parte de la iniciativa creada por el CNE de una Comisión de Crecimiento para Puerto Rico (CCPR).

Sobre Grecia y Puerto Rico, expuso que contrario a Grecia, que está integrada totalmente a la Unión Europea, Puerto Rico está integrado a medias a Estados Unidos, “cuando se actúa a medias esto no funciona bien”, expresó en clara referencia a la situación colonial de la isla y punto seguido indicó que “Puerto Rico debe tomar la decisión de más o menos integración”.

En estas circuntancias trajo el ejemplo de que Puerto Rico puede confrontar lo mismo que Grecia de una emigración de su gente hacia otros países de la Comunidad Europea, lo que provoca que la deuda per cápita de los que se quedan en el país aumenta. Agregó que peor aún es el hecho de que Estados Unidos, ha aprobado leyes que aplican a Puerto Rico, “consecuencia de la colonia”, como por ejemplo puede ser que un aumento del salario mínimo en Estados Unidos resulta ser uno muy amplio para la economía de Puerto Rico. Stiglizt tampoco pasópor alto que el acceso preferencial que tenía la isla al mercado de Estados Unidos desapareció con los Tratados de Libre Comercio firmados por EUA.

Frente a una economía en depresión y una deuda que no se puede pagar, Stiglizt presentó que la primera prioridad tiene que ser recuperar el crecimiento económico del país. “Cualquier enfoque razonable tiene que ser restablecer la economía”, recalcó para luego denunciar que no puede ser como ha hecho la Junta de ver “cómo voy a apretar a Puerto Rico, a la gente” y denunció que lo que pretende la JCF es como “poner a la gente en prisión”. El economista declaró sin reservas que cuando se ven las propuestas de la Junta estas lo que buscan es “cuánto podemos exprimirle a la isla”.

En sintonía con la conducta de la JCF señaló que la deuda es una transacción voluntaria, “nadie obliga a nadie”, pero el discurso del sector financiero es tratar de culpar a los que toman prestado, cuando el hecho es que si no hubiese ningún riesgo las tasas de interés fuesen bajísimas. Por eso el sector finacniero ante el riesgo de que no les vayan a pagar cobran de antemano la deuda con altos intereses, es decir que al cobrar los intereses no están asumiendo ningún riesgo mayor. Continuó explicando que cuando un país no puede pagar su deuda y su deuda es insostenible el país está en una espiral baja (económica) esa es la situación de Puerto Rico agravada con que no tiene una ley de quiebra, es una colonia y tiene una junta de control fiscal que procura que se le pague a los deudores.

Stiglitz defendió que aliviar la reestructuración de la deuda es perdonar, ya que si se imponen las medidas de austeridad la situación va a ser peor y adelantó “a los acreedores no les gusta pero van a tener que perdonar la deuda”, a la vez que llamó la atención de que esperar a muy tarde traerá consecuencias nefastas, más desempleo, pobreza, desigualdad…. El ecnomista observó que en Puerto Rico- hay un reto de análisis muy amplio para un buen plan de reestructuración de deuda.

En relación a la necesidad de restablecer el crecimiento económico y estrategias a largo plazo destacó que si se cortan los fondos a la educación, a la Universidad (esto último arrancó aplausos del público) se está recortando el futuro y apuntó que la economía del siglo XXI tiene que estar basada en la educación. Al comentar que la sociedad pasó de la manufactura al conocimiento trajo a colación el ejemplo de lo que ocurre en Estados Unidos de que los hombres blancos sin educación universitaria están devastados por el alcoholismo y el suicidio, como consecuencia del fracaso de no dar oportunidades educativas para todos. El economista censuró que en EUA las matriculas universitarias son altísimas lo que ha provocado un estallido de endeudamiento de $1.2 trillones, lo que tiene un efecto macro económico y muchos jóvenes sienten que no tienen opción. Por el contrario dijo que en Escocia la educación es gratuita y el Reino Unido lo está considerando.

“Los que más sufren en cualquier crisis son los que no juegan ningún papel en crearla”, manifestó el economista, a la vez que afirmó que se necesita acción civil política para que las políticas de asuteridad no se adopten.

La presentación del Stiglizt fue presidida por la presentación del director ejecutivo del CNE, Miguel Soto Class. “Puerto Rico se encuentra en un momento crítico. La isla está inmersa en un proceso de renegociación de la deuda pública, con una economía frágil que difícilmente podrá absorber las fuertes medidas de austeridad y aumentos impositivos que están contemplados en el Plan Fiscal. Nuestra intención hoy es mostrar que existen vías distintas para reactivar la economía de forma sostenible y duradera”, expresó Soto Class respecto a los propósitos de la conferencia y de la Comisión de Crecimiento para Puerto Rico del CNE.

La Comisión está conformada por 17 expertos provenientes de la academia, la empresa privada y el sector público que han aceptado la invitación de unirse al CNE para repensar la economía de Puerto Rico en el largo plazo. Según se informó sus integrantes representan diversas perspectivas y corrientes de pensamiento, la mayoría puertorriqueños, residentes tanto en la isla como en la diáspora.

Soto Class expuso que la Comisión busca cambiar el patrón negativo de decrecimiento económico, pobre gobernanza y políticas públicas improvisadas, e identificar maneras para promover el crecimiento a largo plazo. “Sus objetivos son llevar a cabo los análisis diagnósticos necesarios para identificar capacidades existentes, desarrollar nuevas ventajas comparativas, y diseñar opciones de política pública para desarrollar un conjunto diversificado de actividades económicas”.

Otro corrupto a la AEE

El nombramiento como subdirector de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) del ingeniero Pedro Morales González, sería uno en contra de la posición de la Junta de Gobierno de la Autoridad. Todo indica que el nombramiento del que fue uno de los testigos acusados en el caso federal por corrupción contra el hoy convicto exsenador Jorge de Castro Font, proviene de la Legisltura y la Fortaleza.

En la reunión del 28 de mayo la Junta de Gobierno votó 4 a 3 en contra del nombramiento y este pasado sábado en reunión mediante conferencia telefónica y tras un largo debate reiteró su rechazo con 5 a cuatro en contra. La presentación del nombramiento fue a insistencia del director ejecutivo, Ricardo L Ramos Rodríguez.

Más allá del debate sobre cuál sería el pago a Morales González, si en calidad de contrato por servicios o en el puesto en propiedad, el asunto es según conocedores del caso de Castro Font, que Morales González no fue acusado debido a que llegó a un acuerdo con la fiscalía federal (del Departamento de Justicia de EE UU, en Puerto Rico )para convertirse en testigo del gobierno. De no haberlo hecho hubiese sido acusado.

El candidato subdirector de la AEE, quien era miembro del Grupo Estadistas Energéticos, en el directorio del PNP, es identificado en la acusación como “la persona 4”. Éste le aceptó al Gran Jurado haber llevado a cabo actividades de recaudación de fondos por $10 mil dólares para De Castro Font, en el verano de 2006 para asegurar que su esposa, Margarita Medina Sotomayor fuese nombrada juez del Tribunal de Primera Instancia (TPI). Dos meses después volvió a darle al exsenador dos pagos en efectivo por la cantidad de $2,500. Cerca de junio del 2007, De Castro Font tomó acciones oficiales para promover y confirmar el nombramiento de Medina Sotomayor. Cuando se dio a conocer la noticia de las acusaciones contra De Castro Font, en el 2008, Medina Sotomayor, renunció a su puesto.

En la reunión de la JG se discutió el pliego acusatorio contra De Castro Font, en donde aparece la prueba del testimonio de “la persona 4”. González Morales es jubilado de la AEE y recibe una pensión de $69 mil al año. De primera intención Ramos Rodríguez presentó que se le diera un contrato por servicios de $109 mil al año, o se le nombrara al puesto regular con un salario de $142 mil, con lo que perdería su pensión. Los miembros de la JG reiteraron que el asunto es uno de corrupción del candidato y no de cuánto debería ser su retribución.

Entre el 2005 al 2017 el sueldo del sub director ejecutivo de la AEE ha fluctuado entre los $120,003.00, $131,683 y ahora $142,350.00.

Con la base al garete El PPD ante el plebiscito de 2017

La cúpula directiva del PPD tiene a la base de ese partido “al garete”. A sólo dos meses del plebiscito, no ha podido articular una directriz clara de qué deberían hacer sus votantes ante la consulta de estatus ingeniada por el PNP para junio de 2017. Unos días predominan en el discurso unas posibilidades, y otros días se habla de otras, pero el PPD luce a la deriva ante el diseño plebiscitario de Rosselló, el cual parece haberlo sacado totalmente de balance. ¿Qué posibilidades se han barajado en lo que los dirigentes deciden finalmente qué hacer? Se habló de la posibilidad de acudir masivamente al plebiscito a marcar un NO, es decir, a dañar la papeleta de la consulta porque la misma no incluye como opción al ELA territorial. ¿Pero en qué cabeza cuerda cabe que se pueda incluir el territorio no incorporado como opción en una consulta que legalmente tiene por objetivo la “descolonización inmediata de Puerto Rico”? Ya sabemos todos, que a pesar del pomposo nombre en español de Estado Libre Asociado, el ELA territorial, porque lo asegura el Tribunal estadounidense en el caso de Sánchez-Valle —y el propio Congreso lo refrendó con la LEY PROMESA— es un territorio colonial sujeto a los poderes plenarios del Congreso. De modo que no tiene sentido alguno reclamar “la descolonización inmediata de Puerto Rico” con la propia colonia como opción a elegir. No obstante, algunos de los llamados “líderes” del PPD —que no lo son realmente porque los verdaderos líderes saben dirigir a sus votantes en lugar de tenerlos en ascuas largo tiempo y lanzados al garete— han ido a mendigar las firmas de ocho senadores republicanos de la derecha de ese partido, en una carta que le pide al Secretario de Justicia la anulación de la consulta por no incluir al ELA territorial. Lo que más llama la atención es que sean sólo ocho, tan pocos, que sean los más derechistas del Partido Republicano y que encima provengan de estados en los cuales casi no habitan hispanos. Según el último censo federal los hispanos que residen en Estados Unidos llegan ya casi al 16% de la población total y entre ellos, el 63% son mexicanos y sólo un 9% provienen de Puerto Rico. No obstante, los senadores republicanos que “posan” de expertos en Puerto Rico —y que favorecen la posición PPD de colocar el ELA COLONIAL entre las opciones de estatus— provienen de estados como Mississippi (sólo 3% de su población es hispana), Carolina del Sur (5% de hispanos), Wyoming (8% de hispanos), Arkansas (6% hispanos) y Missouri (3% hispanos). ¿Qué tan expertos pueden ser sobre asuntos de la vida política puertorriqueña tales senadores? Sí es muy probable que algunos tengan inversiones en Puerto Rico, conozcan algo de cómo les conviene a ellos dar continuidad a la colonia, a sabiendas que bajo tal régimen los habitantes de Puerto Rico padecemos una gran crisis económica y fiscal, y hemos sufrido, además, múltiples experiencias de corrupción en nuestro gobierno territorial, todo ello producido por los partidos PNP y PPD que han gobernado en nuestro país por décadas. Lo peor de la posibilidad de participar en el plebiscito de junio votando un NO —y por lo tanto dañando así las papeletas— es que tal acción tiene como consecuencia contar tales votos como eso mismo, como “papeletas dañadas”, junto con todas las demás dañadas por toda clase de motivos o por torpezas de los electores. En Puerto Rico, el voto de protesta que daña papeletas, no tiene la más mínima tradición de tener efecto alguno. La CEE las cuenta junto con todas las demás dañadas… y no pasa nada. Si fueran muchísimos votos de ese tipo, quizá el PPD podría reclamar que el plebiscito debe anularse. Pero… ¿y si esos votos fueren mucho menos que los votos estadistas? ¿Qué clase de imagen pública proyectaría el PPD como partido?

Otra vía para el comportamiento político del PPD ante el plebiscito de 2017 que se ha mencionado con alguna insistencia últimamente es la abstención electoral. Como se sabe, la abstención electoral tiene el gran problema de que puede significar mil cosas. Un elector puede abstenerse porque se enfermó, otro porque estaba de viaje (recordemos que la consulta será en pleno verano) otro porque prefirió irse a la playa, otro por pura apatía política y aún otros para protestar, junto al PPD, de que el plebiscito no incluyó el ELA territorial como forma para lograr la “descolonización inmediata” de Puerto Rico. Además de lucir ridículo ante el propósito legal de la consulta, la abstención de los electores del PPD ante ese plebiscito tiene el gran problema de que no puede tener consecuencia alguna que sea constructiva. Al abstenerse, no se sabe nunca si ese es un voto de protesta o no, o si lo es por estar en contra del Gobierno de Rosselló, o en contra del diseño de la papeleta del plebiscito, o contra la estadidad. Y como es lógico, la oficialidad en la CEE, aunque mide la abstención en términos de los inscritos que no fueron a votar en cada elección en particular, jamás le ha otorgado importancia a la cifra, ni siquiera cuando la abstención llegó a tan altos niveles en 2016 que dejó a Ricardo Rosselló con sólo el 42% del voto total y a Bernier con el 38%. En las elecciones pasadas la abstención aumentó de manera exponencial y… ¿qué efecto tuvo? Ninguno. Ricardo Rosselló se inició como Gobernador como si tal cosa, porque obtuvo más votos que los demás candidatos, aunque no obtuviera mayoría. Recordemos que nuestro sistema es tan poco democrático que ni siquiera exige un porcentaje determinado para poder ocupar el cargo principal del gobierno interno del país. Aquí la ley no exige una segunda vuelta, como en muchos países europeos y latinoamericanos para obligar a que la persona que ocupa el más alto cargo público lo ocupe con mayoría de votos. En nuestro país la abstención subió astronómicamente en 2016 y el fenómeno ni siquiera generó análisis ponderados de los observadores políticos, ni mucho menos protestas como las que se vieron en Estados Unidos porque Donald Trump alcanzó la Presidencia sin tener la mayoría de los votos populares a su favor. De modo que la abstención de los Populares en ese plebiscito de 2017 pasará sin mayores efectos en el sistema político y, además, tampoco habrá servido para impedir que las cifras oficiales den por triunfante a la estadidad federada. Ni mucho menos es fácil hacer una campaña contra la estadidad por la vía pasiva e incolora de la abstención.

Si lo miramos con algún detenimiento y profundidad, el llamado a la abstención en el PPD, sólo podría tener la consecuencia negativa de facilitar más la abstención electoral para las elecciones de 2020. Aunque no es lo mismo un plebiscito que una elección general, la abstención sería un llamado indirecto del liderato de ese partido a que sus electores sigan con normalidad la línea de la menor resistencia, la ley del menor esfuerzo, y se alejen de las urnas de la democracia. En el largo plazo, es lo menos que conviene a las cúpulas del PPD y del PNP porque aumentos consecutivos y significativos en la abstención electoral en Puerto Rico van minando la legitimidad del sistema político que ellos han preconizado por décadas. Además, se ve como un gran contrasentido histórico que el partido cuyo líder fundador, Luis Muñoz Marín, le enseñó a este Pueblo el valor del voto y del apego a las urnas de la democracia, sea precisamente el que llama a sus seguidores a alejarse de las urnas.

Parece ser cada vez más evidente, que el único lugar en donde pueden votar con consecuencias constructivas para el país los electores del Partido Popular es bajo el símbolo del círculo en la segunda columna. Este símbolo representa la independencia y la libre asociación, pero al mismo tiempo representa en forma indirecta el rechazo contundente a la estadidad federada y la única forma de “matarle el gallo en la mano” a Ricardo Rosselló y otros dirigentes del PNP. ¿Por qué? Es muy sencillo, si todos, desde los independentistas más radicales que nunca o casi nunca votan, hasta los votantes consuetudinarios del PPD, pasando por todo tipo de libre asociacionistas y soberanistas —y de no afiliados a partido alguno— votaran TODOS A UNA por el círculo de la papeleta, crean o no crean en la libre asociación o en la independencia, estarían en la práctica convirtiéndole el dichoso plebiscito a Ricardo Rosselló en el plebiscito Estadidad Sí o No del cual llegó a hablar Bernier, candidato a Gobernador del PPD en las elecciones de 2016. Y si el voto anti estadista es prolífico, y se junta con el voto de castigo, por las mil razones que los puertorriqueños ya tienen para estar disgustados con el PNP y con Ricardo Rosselló y su “gobierno de aguaje”, que no hace sino la voluntad de la Junta de Supervisión Fiscal, que hace el teatro de que defiende al Pueblo frente a la Junta, pero luego decide a favor de lo que perjudica a la mayoría de los puertorriqueños, entonces la estadidad podría recibir una derrota segura. Esa sí que podría llegar a ser una estrategia efectiva contra la estadidad. Aunque tal derrota no sería hechura principal de la cúpula actual del PPD, si una mayoría de Populares vota por el círculo, podrían reclamar, junto con todos los demás, el haberle propinado la derrota a la estadidad.

No hay que olvidar que si el PPD se encuentra en esta situación difícil no ha sido sino el producto de los propios culipandeos e indecisiones de su cúpula. Hicieron un compromiso programático con el Pueblo en 2012 de celebrar una Asamblea de Estatus pero traicionaron viciosamente tal compromiso durante cuatro largos años. Ni siquiera fueron capaces de ingeniar un plebiscito criollo de manufactura PPD con el cual provocar la derrota de la estadidad y demostrar al Congreso y al mundo la verdadera realidad política de este país: que la estadidad en 2012 ni obtuvo mayoría ni sacó más del 45% del voto total, lo cual fue más de un punto porcentual de descenso comparado con el plebiscito de 1998 en que la estadidad obtuvo el 46.5% del voto. No fueron capaces de movilizar a su propia gente, ni mucho menos al resto del Pueblo, para darle una pela a la estadidad y darle una lección al PNP contra los plebiscitos marrulleros. Y como la cúpula del PPD no hizo nada de eso, ni tampoco investigó ni persiguió las corrupciones de la Administración anterior, pues dejó a numerosos Populares muy disgustados con los múltiples errores e indecisiones de García Padilla, lo cual se tradujo en el alto nivel de abstención de 2016, junto con la abstención también de muchos electores consuetudinarios del PNP. ¿Con qué cara y fuerza moral viene ahora a decir Héctor Ferrer que el PPD es la alianza de fuerzas más grande que tiene Puerto Rico? En todo caso de que lo sea, por lo visto, es la más inefectiva. No ha servido para evitar durante todo un cuatrienio que el PNP afilara sus colmillos en un plebiscito como el de junio de 2017.

Los dirigentes del PPD viven enredados porque no entienden a fondo su propia base. Hablan tardíamente de “consultar a la base” y dan eso como excusa para no producir una directriz clara ante el plebiscito de 2017. Pues les tengo una noticia: el estudio realizado desde la UPR con entrevistas profundas en el año 2015 revela muchas cosas importantes sobre la base del PPD. Y las voy a comunicar en mi próximo artículo “Especial para CLARIDAD”.

Espérenlo.

El autor es catedrático jubilado del Departamento de Ciencia Política del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. Dictó cátedra en Río Piedras por más de 39 años.

No tienen amigos

Los imperios no tienen amigos, tienen intereses.

John Foster Dulles

Secretario de Estado de EUA

Hace unos días un amigo anexionista me dijo con cierta extrañeza: “Que mal se han portado con nosotros los “americanos” en esta crisis”. A lo que le riposté que ellos nunca se han portado bien con nosotros. El maltrato que se pierde en la memoria colectiva comienza con la invasión misma al lanzar un ataque militar contra nuestro pueblo y derrocar el gobierno constituído por votación mayoritaria en unas elecciones celebradas apenas unos cuatro meses antes.

Al derrocamiento le siguió un gobierno militar de dos años durante el cual nos devaluaron la moneda nuestra en un 40% frente al dólar, robándonos una buena parte de nuestra riqueza.

Cuando se cambia a un gobierno civil por la aprobación de la Ley Foraker, el Congreso tenía varias opciones para definir la relación de Estados Unidos con Puerto Rico. El Congreso escogió la peor para nosotros: el coloniaje.

De inmediato comenzó una invasión del capital yanqui imponiendo una agricultura de monocultivo de caña, acaparando grandes extensiones de tierra, creando latifundios y despojando de sus tierras y trapiches a los puertorriqueños y españoles residentes.

Al despojo económico le siguió una agresión cultural imponiendo el inglés como vehículo de enseñanza pública en lo que constituyó una campaña de americanización dirigida a socavar nuestras raíces culturales.

Sumemos a lo anterior la imposición en 1917 de la ciudadanía americana en contra de la voluntad mayoritaria del pueblo puertorriqueño. Esta es la ciudadanía que han usado para llevarnos a sus guerras con el enorme saldo de muertos y discapacitados producto del servicio militar.

En la década del treinta, a los 32 años de la invasión el hambre y la miseria arropaban a la mayoría del país. Ante la protesta y confrontación con el poder colonial nos impusieron nuevamente a los militares enviando al general Blanton Winship y al coronel Ellisha Riggs para gobernar el país con resultados como la masacre de Río Piedras y de Ponce.

Por años nos ocuparon miles de acres de nuestras tierras cultivables para fines militares, siendo los bombardeos de Vieques y Culebra los abusos mayores del militarismo.

En el 1940, luego de cuarenta y dos años de dominio colonial USA el ingreso per cápita era $122 y el desempleo real rondaba en un 50%.

A fines de los años cuarenta, Washington le encomendó a Luis Muñoz Marín el trabajo sucio de la persecución y encarcelamiento de los independentistas. Se aprobó entonces la Ley de la Mordaza para condenar a Albizu y los nacionalistas. Vivimos en la Mordaza diez años.

Durante el dominio colonial nos han llevado a dos guerras mundiales más dos conflictos sangrientos como Corea y Vietnam. Miles de puertorriqueños muertos y discapacitados es el saldo de ese servicio militar.

Nos arruinaron la agricultura, sus megatiendas enterraron el comercio puertorriqueño y lo poco que teníamos en la industria desapareció.

Nunca se nos ha permitido una economía propia que responda a nuestros intereses. Siempre se nos ha mantenido en la dependencia. Cuando hemos querido proteger nuestros productos e intereses económicos los tribunales federales nos aplican sus leyes y la cláusula del comercio interestatal de su constitución derogando nuestra legislación protectora. El caso más reciente fue la derogación de la quiebra criolla por inconstitucional de acuerdo al tribunal de Boston dejándonos sin protección frente a los buitres acreedores.

Hoy el 45% de nuestras familias dependen de los cupones para alimentarse. La mitad de los aptos para trabajar no trabajan, creando un desempleo oficial de 12% y real de 30%.

A los 119 años de dominio yanqui el país está en quiebra. La lista de los abusos es larga, pero el acondicionamiento a que nos han sometido hace que una mayoría de nuestro pueblo no reconozca la dimensión del maltrato.

El desconocimiento de la realidad lleva a esta mayoría a pensar como el invasor quiere que piense. Que los de abajo hagan suyas las ideas de los de arriba es la mejor y más cómoda forma de ejercer el dominio colonial.

En el plebiscito que se acerca tal vez podremos confirmar cuanto despertar ha habido después de los cantazos recibidos con las últimas PROMESAS.

Poco antes de su muerte y presenciando la apertura de relaciones de Cuba y Estados Unidos, Fidel Castro les dijo a los cubanos: “No nos olvidemos del mucho daño que nos han hecho”.

Nosotros podríamos decir lo mismo.

Betances gracias a Ojeda y Estrade

Existe y existirá un debate sobre cuándo cuajó la nacionalidad puertorriqueña, surgiendo un pueblo diferenciado y consciente de sus particularidades en una isla donde antes se juntaba una aglomeración de gente. Algunos ubican ese acontecimiento en el siglo 19, otros en el 18 y hay, inclusio, quienes van un poco más atrás. Es lógico que persista el debate porque al tratarse de un fenómeno histórico que, como todos, se va configurando según camina la sociedad, es imposible consensuar una fecha para el comienzo.

En lo que hay más consenso es en cuándo nació la “patria puertorriqueña”. Las patrias nacen como consecuencia de la nacionalidad, pero se manifiestan cuando la surge la lucha para hacerla valer, para que se reconozca. Nuestro poeta Luis Lloréns Torres dijo que Simón Bolívar “no nació hijo de patria alguna / sino que muchas patrias nacieron hijas del” porque el gran latinoamericano, con su lucha, se dedicó a crear patrias allí donde ya había nacionalidades más o menos definidas. La patria, por tanto, nace de la lucha que se genera para que una nacionalidad pueda crecer libre de injerencias externas.

De ahí que podamos afirmar con mayor certeza que la patria puertorriqueña nació a mediados del siglo 19, cuando comenzó la lucha para que se reconociera la existencia separada de la nacionalidad que ya había cuajado. Antes hubo expresiones aisladas, pero fue a mitad de aquel siglo que se estructuró la organización que culminaría en el levantamiento armado que el 23 de septiembre de 1868 reclamó nuestra independencia del imperio español.

En el centro de aquella lucha, en su concepción y organización, hubo una figura que sobresalió sobre todos los que participaron en ella: Ramón Emeterio Betances. El médico caborrojeño, que había tenido sus primeras confrontaciones con el régimen colonial español por sus gestiones como abolicionista, le aportó corazón y cerebro a la lucha que convirtió nuestra nacionalidad en patria. Por eso es muy justo que la paternidad de esa nueva patria caribeña se haya singularizado en la persona de Betances. Aquel a quien la lucha lo condenó a vivir desterrado del país que ayudaba a crear, merece mejor que nadie ese reconocimiento de paternidad. Sin duda alguna es el “padre de la patria puertorriqueña”.

Betances murió en 1898, sabiendo que la patria fundada había sido ocupada por otra potencia que, a diferencia de la española (aquella que nunca pudo dar lo que no tenía), reclamaba ser una “república democrática”. El “desterrado de París” conocía muy bien a los nuevos invasores y, contrario a algunos de sus compatriotas, no se impresionó por la proclama que hizo el jefe de las tropas, Nelson Miles, anunciando que nos traía libertades. Desde su lecho de enfermo nos dio su última lección: “No quiero colonia ni con España ni con Estados Unidos, qué hacen los puertorriqueños que no se rebelan. “

Esta evocación de Betances viene al caso ahora porque estamos en abril y el pasado día 8 fue su natalicio. (Nació en Cabo Rojo hace 190 años.) Pocos recordaron la fecha porque la inmensa mayoría de sus compatriotas ahora vivimos agobiados por una persistente crisis económica en cuya base está, precisamente, la realidad colonial que denunció el caborrojeño. Casi todos los que analizan la realidad actual y se atreven a decir las conclusiones que brotan de ella, señalan que el coloniaje, expresado en una patente ausencia de poderes políticos, nos llevó a la postración económica y, más importante aún, nos impide salir de ella. El más reciente portavoz de esa conclusión fue el Premio Nobel de economía Joseph Stiglitz durante su reciente conferencia magistral dictada en San Juan. Pero hasta ahora, los puertorriqueños no han escuchado el llamado de Betances a rebelarse lanzado en 1898. De ahí la crisis.

La evocación de Betances es pertinente, además, porque el pasado 7 de abril se presentó en San Juan la edición definitiva de las obras completas del patriota. Todo lo que nos dejó escrito está ahora recogido en diez tomos gracias a la labor permanente de Félix Ojeda Reyes y Paul Estrade, quienes han dedicado décadas a estudiar la obra y a rastrear cada escrito de quien Félix Ojeda llamó “el desterrado de París”. Por más aplausos que le dediquemos a este dúo de historiadores nunca serán suficientes para reconocer esa labor meticulosa y altamente productiva que han desplegado a lo largo de, al menos, cuatro décadas.

Antes de escribir este artículo le envié un mensaje de texto a Félix con la siguiente pregunta: ¿fue Albizu quien primero se refirió a Betances como padre de la patria? Su contestación fue la siguiente: “No. Mucho antes estuvo Lola (Rodríguez de Tió) pero debemos adjudicar el adjetivo a un pueblo agradecido, el nuestro.” Ese pueblo también debiera agradecer el enorme trabajo del boricua Ojeda y del francés Estrade. Gracias a ellos conocemos mejor al médico que dedicó su vida a fundarnos la patria.