¿Qué son el amor y el erotismo? El Cantar de los Cantares de Salomón lo explica muy bien. No solo es un encuentro místico sino erótico, considerado poesía amorosa antigua como lo demuestran sus versos en los que se inspira Luis Palés Matos en la segunda versión de “Mulata Antilla” recogida en la edición crítica de Mercedes López Baralt: Con voces del cantar de los cantares/eres morena porque el sol te mira/Debajo de tu lengua hay miel y leche/ y ungüento derramado en tus pupilas. Otro autor del siglo XXI ha tomado como motivo este libro de la Biblia: Miguel Ángel Náter con su “Cantar de los cantares del amor oscuro”.
Tal vez Francisco de Quevedo y Lope de Vega definieron con certeza al amor en la arquitectura clásica de sus sonetos mediante la antítesis y la paradoja. Luego los poetas de estas “islas migajas”, como las ha llamado un sociólogo, lo repensaron y lo redifinieron como lo hicieron en sus poemas diversos poetas puertorriqueños/as de todas las épocas.
En los sesenta del siglo XX José Manuel Torres Santiago, miembro del grupo Guajana, se destacó por su poesía comprometida, lo que hizo que pasara desapercibida la poesía amorosa de su libro Canciones del amor y la delicia. Vicente Rodríguez Nietzche publicó el libro Amor como una flauta y otros textos sobre el tema.
En el archipiélago puertorriqueño la poesía circunda nuestras vidas, al igual que el mar, tanto en el mundo académico como en el letrado popular (es decir, de escasos recursos, pero poblado de neuronas que funcionan y con una interfaz veloz y profunda). Leer la poesía amatoria de José Mar҉a Lima nos transporta a una zona de nuestro cuerpo en la que solo habitan la poesía y el amor. Tal vez algún neurólogo la detecte mediante la tecnología de la inteligencia artificial (IA). De la poesía amorosa y vanguardista, imbuida por el surrealismo que signó la obra poética de Lima, son estos versos: En un día de abril urde el paisaje la pupila/sus nubes poco a poco teje la retina. Alta el ave del deseo…. De quien fuera su esposa, la poeta Angela María Dávila, tal vez surgieron estas letras y digo esto porque el poeta afirmó que había escrito el libro La sílaba en la piel con su colaboración:
Si me amas
dime con qué fuerza lo haces
Desde que estrella dime
O en cual morada;
Desde qué bóveda
Con cuanta lluvia o sol
Con cuánto, dime,
Olor a muerte o a excremento
Con qué pequeña lágrima
Con cuánta secreción.
En los setenta se destacaron las voces líricas de mujeres (no quiero decir femeninas por la ambigüedad que tiene el término hoy en día) como Liliana Ramos Collado con sus poemas homoeróticos, Etna Iris Rivera y Olga Nolla que por medio de un lenguaje más referencial que las poetas de las décadas anteriores dieron voz a las mujeres. En sus versos predominaba la sensualidad y un novedoso trato del cuerpo como se manifiesta en Clave de sol. Años más tarde, en el siglo XXI, Alexandra Pagán escribió siguiendo la ruta que había trazado Nolla:
Y te muerdo, te muerdo
Muerdo la axila, muerdo el cuello
Muerdo el labio que no diga nada
Tu voz, tu aliento, tu cuerpo
¿qué era lo que quería decirte?
.Edgardo Nieves Mieles, Alberto Martínez Márquez y otros miembros de la “generación soterrada”, nombre que les otorgó el poeta y abogado Luis Raúl Albaladejo en referencia a la poesía cultivada en los años ochenta, igualmente trabajaron la representación textual del amor y el erotismo. A esta producción poética la precedieron los escritores de la Revista Ventana, que igualmente abordaron esta temática amatoria y erótica. Sobresalió en ella la voz poética de José Luis Vega, autor de Solo de pasión. La corporalidad recibiría un nuevo trato, nuevos atributos. Hay que recordar que lo sexual es político. Sobre todo en el el reino de las redes que alambran cibernética y tecnológicamente el mundo contemporáneo. En él también habita la poesía. Esta “no gusta de la falsía ni de los trucos. Ama los números y la música, y algo sabe de magia”.
La praxis textual del siglo XXI inundó el campo poético con una escritura audaz y heterogénea que nunca abandonó el influjo de los ismos vanguardistas. Se han hecho varias antologías de poetas que han acogido nuevas y antiguas temáticas particularmente con otro tratamiento del cuerpo humano que toma en cuenta la diversidad sexual. Destaco las de Rubén Moreira. Antología de poesía puertorriqueña (4 tomos); Mayra Santos Febre, MAL(H)AB(L)AR (1997); Julio César Poll, Los rostros de la hidra, publicada en el 2008; la de Melanie Pérez Ortiz Los prosaicos dioses de hoy. Poetas puertorriqueños de lo que va de siglo (2014); Edgardo Nieves Mieles, Este juego de látigos sonrientes (Poesía puertorriqueña de siglo XX y comienzos de XXI) (2015). Quizás la poesía de Miguel Náter exprese con claridad los cambios lingüísticos y de ejes temáticos que se han manifestado en el siglo XXI y que pueden apreciarse en estas antologías:
Déjame desatar las violetas azules de tu carne.
Que tu lengua me nombre palabras en desuso.
Que tu lengua recorra como el ánsar salvaje
Mi huerto que destila un aroma a desnudo.
Es difícil comentar la poesía amatoria que se ha escrito en Puerto Rico porque la cantidad de poetas que trabajan el tema es grande, una miríada de estrellas, y sus estéticas disímiles, pero los unen múltiples intersecciones y entrelazamientos.








