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NaciÓN

Intempestiva sobre la caída (con A.E.)

 

 

  1. La lucidez tiene tanto que ver con la caída. Con su anuncio, y acto. La caída es un saber sobre el saber. Lo organiza. Caer no deja de tener cierta tristeza. Sin tristeza no hay lucidez. Una mirada que invierte el tinte acostumbrado en las cosas.
  2. La belleza es eso que se encuentra en esa visión desacostumbrada de las cosas. En alemán, heim es la casa. La casa, un estilo para combatir el tiempo. En la casa la costumbre hace lugar. Pero no hay lugar sin cierto desajuste en la mirada. Un descuadre. De ahí lo ominoso, y la sensación de gravidez que le acompaña. Melancholós. Tristesse. Lo ominoso es pesado. Sólo una mirada desacostumbrada puede dar cuenta de estas cosas. Del eclipse, la deglución absoluta de un sujeto por el (su) objeto. El mirar desacostumbrado padece de una lucidez que linda con la locura. Luciferina. Penumbra. Del conocimiento propio de ese caer.
  3. Bien mirado, esa y no otra es la demanda en el conocerse a sí mismo. Vagar por lo denso, por lo oscuro, con el amparo frágil de una vela que apenas ilumina.

En su caída, Lucifer torna la mirada hacia la altura. Hacia lo ya perdido. Su saber se escancia con la escisión.

  1. Desde ese mismo fondo, tras la boca, nada. Te miro.