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Quiebra de la AEE: un diálogo con quien no quiere entender 

Como en la mítica Torre de Babel, donde todo el mundo hablaba y nadie se entendía, la negociación de la deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico ( AEE) sigue detenida como en un callejón sin salida. No hay entendimiento entre los conversantes.
Los bonistas acreedores de la AEE rechazaron la oferta de $3 mil millones que les hizo la Junta de Control Fiscal (JCF) para transar la quiebra que lleva más de 9 años bajo el  Tribunal de Título III de PROMESA. Esta fue la cuarta ronda de negociación ordenada por la jueza Laura Taylor Swain, en un intento del Tribunal porque la quiebra se resuelva por decisión consensuada entre las partes.
Pero ya está comprobado que el camino de la negociación está bloqueado. Los bonistas buitres no quieren negociar porque se saben protegidos por sus poderosos padrinos políticos en Washington, y por las repetidas decisiones a  favor de sus  argumentos del Tribunal de Apelaciones para el Primer Circuito de Boston.
La lógica que aplican es brutal. Se sienten en ventaja, y quien está en ventaja no tiene por qué detenerse a escuchar a quien tiene todo que perder. Por otro lado, ni la JCF ni el Tribunal han tenido las garras ni el empuje para forzar una negociación real, donde se tome en cuenta la actualidad fiscal y económica de Puerto Rico frente a mogules financieros para quienes la deuda de la AEE fue una oportunidad dorada de comprar bonos a precio de chatarra y cobrarlos a precio de lujo.
Esta cuarta y más reciente ronda de negociación- hoy fracasada como las anteriores- fue decretada por la jueza Swain hace dos años, en el mes de julio del año 2024.
Según los partes de prensa publicados, el líder y portavoz de los bomistas que no quieren negociar es el conglomerado Golden Tree Assets Management, una empresa que se reconoce en círculos financieros de Estados Unidos como uno de los más agresivos compradores de deuda en dificultades ( distressed debt), y así salió publicado en la revista de finanzas Bloomberg News.
La huella de Golden Tree Asset Management en Puerto Rico puede trazarse al año 2017, cuando ya se había aprobado PROMESA y se había nombrado la JCF para manejar la debacle fiscal del Gobierno de Puerto Rico. Antes del azote del huracán María, Golden Tree adquirió $2.5 mil millones en bonos de COFINA, de Obligaciones Generales del Gobierno de Puerto Rico y también de AEE, comprados a rebaja a sus tenedores originales, quienes temían al rumbo que llevaba nuestro país. En paralelo, Golden Tree Assets Management mantiene una presencia constante en.los círculos de poder en Washington y Nueva York, donde se ha abierto espacios  a billetazos,  como super donante de los dos partidos políticos dominantes-Demócrata y Republicano- mecenas o coleccionista de arte. De ahí su ascendencia también en los círculos judiciales, como el Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito.
Su fundador es el billonario estadounidense Steven Tanenbaum. La empresa maneja una cartera de activos de más de $60 mil millones y la fortuna personal de Tanenbaum está estimada en más de $4 mil millones.
Cómo lograron Tanenbaum y otros «buitres» como él acceso a las altas esferas de los gobiernos de Puerto Rico, y quiénes fueron los intermediarios de esas compras leoninas de bonos a precio de remate son preguntas legítimas de las que tal vez nunca se sepa la respuesta. Cuando la JCF se negó tajantemente a ordenar la auditoría integral de la deuda que le hubiera permitido a nuestro pueblo conocer cómo y quiénes lo endeudaron hasta la bancarrota, también encubrió a los responsables, les garantizó impunidad por sus fechorías y abrió la puerta a la actitud prepotente y envalentonada de los grandes bonistas que hoy se niegan a negociar de buena fe y tienen a Puerto Rico contra las cuerdas.
La quiebra de la AEE lleva diez años, y desde hace cuatro han fracasado, uno tras otro, los Planes de Ajuste de Deuda que ha presentado la JCF ante el Tribunal. Según los expertos, este nuevo revés puede significar que los litigios por la reestructuración de la deuda de AEE se extiendan por largos años más, al cabo de los cuales quien prevalezca impondrá sus reglas para el pago de la deuda. Entre los aumentos de tarifa eléctrica, y las costas de abogados y consultores de la JCF por esos litigios, Puerto Rico terminará tan ahogado como estaba antes de la PROMESA fallida y de esta Junta incompetente que ha fracasado en su deber más básico: reestructurar la deuda de AEE con consideración al mejor interés de Puerto Rico.