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NaciÓN

Celebración de la poesía puertorriqueña en UPR Humacao

 

Razonar una osadía

y mi niñez fue toda un poema en el río,
y un río en el poema de mis primeros sueños

—Julia de Burgos, “Río Grande de Loíza”, Poema en veinte surcos (1938)

 

De niña escuché a mi abuela declamar poemas, su voz y selección de poetas abría un camino lleno de luces, musicalidad y reflexiones interminables. Al escucharla, me decía internamente una y otra vez: «quiero eso, quiero jugar así con las palabras». Por supuesto, me fue imposible obviar el magnetismo, casi hechicero, que ejercía sobre mí la poesía. Desde el día cero me cautivó, aunque no la entendiera; estaba ahí resonando dentro de mi cuerpo y era una mujer la responsable de todo aquello, era ella quien sembraba con cuidado el amor por la poesía. Mi abuela, Lolita Aulet, fue para mí la gran sacerdotisa, la pitonisa de la poesía en mi infancia; ella la traía como un bien ancestral, como una ganancia histórica heredada a salvaguardar. Ella conspiraba con los versos y hacía única y extraordinaria aquella experiencia: Gualberto Padilla, Trina Padilla de Sanz, José Gautier Benítez, Clara Lair, Julia de Burgos, Luis Lloréns Torres, Juan Antonio Corretjer, Francisco Matos Paoli y tantos más fueron paradigmas del verso actante en su voz. Su voz estimuló la curiosidad por las palabras, por su belleza, por sus sentidos y contrasentidos. Con ella se inició la travesía hacia un mundo atípico e impresionante en el que yo quería vivir el resto de mi vida, apropiarme de la poesía igual que ella lo hacía, disfrutarla, paladearla. Días antes de su muerte, como quien vaticina en el futuro un bien preciado, me dejó una grabación en la que recitaba a sus poetas puertorriqueños favoritos. Escucharla ha sido una forma de mantenerla viva a ella y a nuestra poesía puertorriqueña. Ya es un camino osado labrar la poesía en un país intervenido, pero la perplejidad sonora que transita el cuerpo ante la poesía me vence.

Aceptar imposibles: otra manera de mirar el Caribe

Bajo los efectos de la poesía
es posible viajar a la velocidad del pensamiento,
mirar el mundo entero flamear,
tocar con la punta de la lengua las estrellas,
soñar con la justicia universal.

—José Luis Vega, “Bajo los efectos de la poesía”, Bajo los efectos de la poesía (1989)

Desde otro paradigma, el político, ese que atraviesa el pensamiento, están como estandartes los imposibles. Un cuadro de Che Guevara colgado en la pared de camino a la biblioteca afirmaba una sentencia: “Seamos realistas, hagamos lo imposible”. Desde esa paradoja abisal que implica ser puerto en una isla emparedada por dos imperios, el hecho de que a alguien le interese dedicarle a nuestro país un evento con una mirada iberoamericana me cautivó. Para Hispanoamérica y el resto del Caribe, muchas veces somos estadounidenses, pero para los estadounidenses, somos latinos, cabos sueltos en un limbo histórico. Encarar el doble vínculo desde una perspectiva iberoamericana en parte podría ser como conciliar un nuevo ideario a lo Hostos. Por eso, cuando la poeta hispanomexicana Carmen Nozal vino a mi país y me citó en el pueblo de Rincón un verano hace dos años, sentí el llamado como una misión de vida. Quiero que mi país, mi isla, se mire en su grandeza y sea visto desde la poesía como un colectivo caribeño, luego hermanarla a donde siempre ha pertenecido, a la América Nuestra. Acepté con ilusión —esa que ya había situado mi abuela sobre la patria “noble, grande, generosa” (Lola Rodríguez de Tió)— coordinar para mi país el IV Encuentro de Poetas Iberoamericanos. El Encuentro fue fundado hace casi treinta años por Alfredo Pérez Alencart en Salamanca (España) y, de este lado del océano Atlántico y del mar Caribe, celebra su cuarta edición como Sede México, inscrita por Carmen Nozal.

Tres particularidades, un Encuentro de Poetas Iberoamericanos

Ante la encomienda de celebrar este evento en Puerto Rico, se me pidió que seleccionara tres poetas a quienes homenajear y distinguir: 1) un poeta vivo, destacado por sus aportaciones, a quien dedicarle el Encuentro; 2) un poeta vivo que tuviera una trayectoria reconocida con proyección internacional, a quien entregarle la Medalla Fray Luis de León, distinción patrocinada por el Ayuntamiento de Salamanca; y 3) un poeta fallecido, importante y conocido internacionalmente, a quien dedicar esta edición in memoriam. Para los dos primeros, hice una consulta con 62 poetas y académicos puertorriqueños y estas fueron mis preguntas: 1) ¿Qué poeta puertorriqueño/a vivo, a tu juicio incuestionable, entiendes que es el más importante, ya sea por la cantidad de tiempo dedicado a la poesía, por su prestigio en el gremio o sus publicaciones?; y 2) ¿qué poeta, distinto al anterior, entiendes que tiene una gran trayectoria y una proyección internacional sólida? Todos los poetas propuestos en la consulta fueron invitados a participar en el IV Encuentro, que se celebrará del 20 al 22 de octubre en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en Humacao. El consenso fue dedicar el Encuentro a José Luis Vega y honrar con la distinción de la medalla a nuestra Áurea María Sotomayor. Es decir, fueron nuestros poetas y académicos puertorriqueños quienes eligieron estas distinciones. No hay nada más preciado que el respeto y la admiración de los pares. Para el tercero, la Directora del Encuentro propuso dedicar también esta edición, in memoriam, a una de nuestras poetas de mayor proyección internacional: Julia de Burgos.

 

La poesía que se sostiene a sí misma

Algunos signos sobreviven:
impalpables   subjetivos
enardecidos por el ansia.

—Áurea María Sotomayor, “Desparecido”, La noche es otra luz (2018)

Nuestra poesía tiene tres siglos de historia forjándose con sus luces y sombras. En ocasiones, muchas, sin el patrocinio consistente y duradero de un aparato de gobierno que visibilice, publicando y divulgando a nivel internacional, lo que produce nuestro país. Solo la autogestión o los proyectos independientes y algunas fundaciones, por periodos, apoyan e intentan sostener nuestras letras. Por eso, esta iniciativa de dedicarle un Encuentro de Poetas a Puerto Rico me pareció meritoria, pues es significativo reconocernos y darnos a conocer ante nuestros hermanos del continente, y no quedar suspendidos en el olvido. He ahí el propósito más importante, porque la memoria es la posibilidad de tener futuro, como ha dicho el filósofo español Emilio Lledó.

Sitúo el Encuentro como la posibilidad de solidificar lazos con nuestros hermanos iberoamericanos y de que conozcan nuestra poesía. Así, reunir esta polifonía de voces boricuas en un mismo espacio, que ya es una quijotada, nos coloca a partir de un mismo latido, la lengua, a hermanar nuestra poesía con otras en el tiempo. Este evento propicia que seamos en la memoria colectiva otra vez consciencia y gozo de los sentidos. Cuántos versos para que un país organice su osadía; cuántos amaneceres para construir un grito o un sueño. El telar está enhebrado, habrá que urdir la incertidumbre, y seguir apostando por una voz antillana y caribeña que mire a Centro y Suramérica.

Son muchos los autores adheridos a la raíz poética que palpita en las entrañas de esta isla; por eso celebramos nuestra humana canción de luz mestiza. La poesía puertorriqueña, sin duda, ha surcado los espacios imposibles para vociferar su fiereza y ternura. Para Levinas, el amor es satisfacción de un hambre sublime; creo que la poesía subvierte el vacío de los agujeros en donde la memoria guarda también su “hambre sublime”.

Celebrar nuestra poesía: IV Encuentro dedicado a Puerto Rico

El IV Encuentro de Poetas Iberoamericanos – Sede México se dedica este año a Puerto Rico. Tras iniciarse y celebrarse en la tierra de Quetzalcóatl —en Hidalgo, en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y en San Juan del Río, Querétaro—, culmina del 20 al 22 de octubre de 2026 en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, de 9:00 a.m. a 4:00 p.m. Cada jornada abrirá con actos artísticos y un homenaje (el martes 20, a José Luis Vega; el miércoles 21, a Áurea María Sotomayor, con la entrega simbólica de la Medalla Fray Luis de León; el jueves 22, in memoriam, a nuestra poeta sagrada Julia de Burgos) y continuará con mesas de lectura de poemas. Participarán cerca de cincuenta poetas puertorriqueños de forma presencial, y habrá dos mesas de lectura con poetas mexicanos de forma virtual. Asimismo, varios ensayistas ofrecerán ponencias sobre la poesía puertorriqueña y nuestros homenajeados. Además, del 19 al 23 de octubre, el vestíbulo del Teatro acogerá con entusiasmo una exhibición de artistas plásticos puertorriqueños en homenaje a Julia de Burgos. Y, como parte de la visión y misión universitarias, los estudiantes de la UPRH también serán protagonistas: instalarán poemas y encarnarán a poetas puertorriqueños de los siglos XIX y XX.

Por otro lado, en las tardes y como antesala del II Ciclo de Poesía Hispanoamericana Actual 2026-2027, el Departamento de Español abrazará a 21 poetas hispanoamericanos que nos acompañarán de forma virtual: una nueva polifonía hispanoamericana nos espera.

Este Encuentro es posible gracias a la Universidad de Puerto Rico en Humacao, que lo acoge como sede oficial en Puerto Rico; a su rector, Dr. Edwin Mojica Rodríguez; al Departamento de Español, dirigido por la Dra. Jeandelize González; y a nuestros auspiciadores: Humanidades Puerto Rico, el National Endowment for the Humanities, la Academia Puertorriqueña de la Lengua, el Departamento de Comunicación, Educación a Distancia, el Departamento de Educación de la UPRH, el Círculo Literario Vértigo y la organización estudiantil Teatro Gris. Gracias, sobre todo, a los poetas, razón y latido de este Encuentro. Acompáñanos y celebra con nosotros la poesía puertorriqueña. Mantente al tanto del programa completo del Encuentro en las páginas de UPRH Comunica y del Departamento de Español de la UPRH. Para cualquier información adicional, escribe a espa.uprh@upr.edu o llama al 787-850-9347.

Referencias

Altares, Guillermo. “Emilio Lledó: ‘No es verdad que el hombre sea un lobo para el hombre’”. El País, 28 de mayo de 2022, elpais.com/babelia/2022-05-28/emilio-lledo-no-es-verdad-que-el-hombre-sea-un-lobo-para-el-hombre.html.
Burgos, Julia de. “Río Grande de Loíza”. Poema en veinte surcos, 1938. Ciudad Seva, ciudadseva.com/texto/rio-grande-de-loiza/. Consultado el 13 de octubre de 2026.
Rodríguez de Tió, Lola. “A Puerto Rico”. Ciudad Seva, ciudadseva.com/texto/a-puerto-rico-rodriguez/. Consultado el 13 de octubre de 2026.
Sotomayor, Áurea María. “Desparecido”. La noche es otra luz, La Secta de los Perros, 2018.
Vega, José Luis. “Bajo los efectos de la poesía”. Bajo los efectos de la poesía, Editorial Cultural, 19