Estos días de octubre me he sentido muy privilegiada ya que pude participar y compartir lecturas y amistades en el West Indian Literature Conference (WILC) organizado por colegas de las facultades de Humanidades, Estudios Generales y Ciencias Sociales en la UPRRP y, muy importante, pude ver 5 sorprendentes filmes en tres días que permanecí en San Juan/Río Piedras. 5 de 5 es sencillamente el sueño de unx cinéfilx. Tuve la suerte que todos los filmes que me había propuesto ver todavía estaban en cartelera y gracias a las tandas tempranas de Plaza las Américas y la cercanía del tren al Fine Arts del Popular pude ir de tanda en tanda con poco esfuerzo.
En este escrito cubro dos que añaden y expanden argumentos de la realidad que vivimos y que tanto debemos preocuparnos: Digger y el calentamiento global y The Social Reckoning y la adicción a las redes sociales y su influencia en distorsionar la realidad vivencial.
Digger (director Alejandro G. Iñárritu; guionistas Alejandro G. Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone, Sabina Berman; autores Sabina Berman, Alejandro G. Iñárritu, Jez Butterworth; cinematógrafo Emmanuel Lubezki; elenco Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons)
Este filme deja a un lado todos los elementos necesarios para atraer a una audiencia acostumbrada a los géneros de cine, la violencia desenfrenada, lxs protagonistas atractivos, el cruce de comedia y terror/horror. Escoge precisamente lo que el público con ver el cartel y los avances rechazaría: un actor-protagonista irreconocible para sus seguidores, mucho discurso y poca acción, confusión de pasado lejano, pasado reciente y presente, burlas a lo que la mayoría de nuestras poblaciones considera el oro negro: ese petróleo que no sabe echarse a un lado para alargar la vida en nuestro globo terráqueo. Las noticias del desprendimiento de los glaciales—algo tan grave para preservar donde vivimos—es mencionado de vez en cuando por los noticiarios y, por supuesto, cuando los países que controlan la economía del mundo se reúnen anualmente para aceptar (o no) la gravedad del problema y aprobar un acuerdo tibio que apenas resuelve lo que importa. En Digger, esta suposición ha llegado a su fin.
¿Qué hacer entonces? ¿Cómo salvar al planeta tierra cuando no hay marcha atrás, cuando TODA la humanidad está en riesgo de perecer? Contrario a los filmes apocalípticos, aquí todo el mundo quiere seguir como si nada ocurriera para ponerlos en peligro porque perforar todo lo que se encuentre en su camino—ya sea hielo, desierto, tierra, océano—para explotar petróleo es vivir bien, tener poder y controlar el mundo. Digger puede haberse filmado hace 1 año, pero retrata perfectamente lo que sucede ahora mismo con el petróleo mundial que no fluye y los que lo tienen pueden controlar su economía y la de otros países. Aparte de retratar a un personaje, que como tantos otros billonarios, quiere abarcarlo todo, cuya ambición por poseer todas las riquezas a su alcance (como Trump y su familia, Bezos, Zuckerberg, Musk, Ellison) y encontrar la manera de vivir eternamente lo lleva a burlar las leyes, explotar a los trabajadores y destruir el ambiente. Este ambiente ‘neutral’ se proyecta en tonos marrones y sin color como si ese petróleo tuviera vida propia y ya ha envenenado a toda la población.
Aquí, como bien dice Iñárritu en una de sus entrevistas, nadie está exento de causar esta destrucción: ni los perforadores, políticos, dueños y empleados de empresas, familias bajo nivel de pobreza, clase media y los que compran y disfrutan de las comodidades de tener auto, motocicleta, camiones, aire acondicionado, celulares, computadoras y cuanta cosa nos antojemos o necesitemos para movernos y protegernos. Todxs contribuimos a la destrucción de nuestro planeta tierra.
En las historias contadas en el cine, la riqueza adquirida de pronto por encontrar que el petróleo abunda en su pedazo de tierra ha sido tema recurrente como en Giant (George Stevens 1956) en la famosa escena cuando James Dean deja recorrer el aceite negro por todo su cuerpo como señal de triunfo. Petróleo = dinero en abundancia ha sido y sigue siendo la constante en todos los medios de comunicación. Diggerparodia hasta la exageración ese pasado no tan lejano y nos ofrece un presente literalmente oscuro donde todo se maneja y manipula para el bien de algunos que controlan lo poco que queda de esa naturaleza destruida por la ambición de unos pocos poderosos y por gobiernos que en lo menos que piensan es en las poblaciones que deben servir.

The Social Reckoning (director, guionista y autor Aaron Sorkin; cinematógrafo Jeff Cronenweth; elenco Jeremy Allen White, Mikey Madison, Jeremy Strong, Wunmi Mosaku, Betty Gilpin, Billy, Magnussen)
El autor de A Few Good Men (1992), The American President (1995), Charlie Wilson’s War (2007), The Social Network (2010), Steve Jobs (2015) y la excelente serie “The West Wing” (1999-2006), decide también dirigir su + reciente filme—con una temática que conoce tan bien—The Social Reckoning. Anteriormente había dirigido otras historias de su autoría—Molly’s Game (2017), Being the Ricardos (2021), The Trial of the Chicago 7 (2020)—donde podía a través de sus diálogos denunciar abiertamente lo que considera mal hecho en este país. Aaron Sorkin nunca ha sido tímido en sus pronunciamientos y, cuando lo lleva al cine, explota con diálogos y posiciones que asustan a una mayoría que todavía cree que existe el balance en los discursos públicos. 16 años después, el protagonista de The Social Network es aquí un personaje secundario, pero toda la codicia, el engaño y la avaricia han formado al billonario, Mark Zukerberg, quien intenta controlar e influenciar el discurso privado a través de las redes sociales que su empresa desarrolla y controla. Según él, su empresa intenta democratizar los medios para que todxs tengan acceso no importa su edad, nacionalidad, clase, religión, raza, género o preferencias políticas. La 1era escena impactante del filme es una grabación en vivo de una joven que filma su detención por sospecha de embriaguez y su narrativa de abuso policial por ser blanca. Ese mensaje será repetido y señalado con “like” miles de veces.
Como sucede muchas veces, la verdad de los hechos puede aparecer en cualquier forma y si se investiga seriamente (periodismo investigativo), se encuentra lo que está detrás de la imagen que todxs ven. En esta historia de 2021, un periodista de temas políticos del Wall St. Journal, Jeff Horowitz, decide, a pesar de no ser un conocedor y usuario de Facebook, investigar la influencia y el magnetismo de esta red social. Decide contactar a los miembros del equipo de integridad civil de Fb, pero solamente recibe una respuesta de Frances Haugen, quien no está muy segura si quiere colaborar con alguien que busca criticar/atacar el mecanismo en el que ella cree fielmente. Es ella, la que poco a poco se va convenciendo que de lo menos que hay en la empresa es “integridad” hacia sus usuarios. Mientras Jeff y Frances trabajan juntos para entender cómo la información se distorsiona al permitir libre acceso a los usuarios de Fb, dentro de la empresa, se hace un ‘mock trial’ para convencer a Zuckerberg cómo debe contestar a las preguntas de los miembros del Congreso de los EEUU que lo han convocado. Esta es la parte del filme + dinámica porque se presentan las 2 verdades: la oficial de la empresa y la ideada para hacer dinero a través de una multiplicidad de usuarios.
Como sucede con Digger, esta también es una historia que responde al presente. Aunque he aprendido a usar Fb para mis propósitos y comodidad, The Social Reckoning me afecta porque veo como es un dirigismo ideológico que no puedes desviar si no tienes los instrumentos/conocimiento para hacerlo. Es un gran acierto del filme incluir pietaje del ataque al Congreso el 6 de enero 2020 porque esta es una de las verdades que se intenta borrar/distorsionar/invisibilizar.







