Especial para En Rojo
Está implícito en su significado: (in)dependencia, es decir, no dependencia. Es la idealización que dio nombre al concepto de soberanía política. En la práctica requiere una buena gobernanza que procure una verdadera soberanía nacional, desligandose de la dependencia colonial en un proyecto de país. Se requiere para ello voluntad patriótica, determinación y creatividad.
La independencia es el primer paso requerido para un soberano desarrollo económico que procure el mayor grado de autarquía productiva que encauce la nación a saltar amarras coloniales. Por lo tanto, la independencia es de por sí una potencial ganancia para una nación. Pero esa potencial ganancia hay que transformarla en realidad. Tenga o no un buen provecho para la nación, dependiendo de la capacidad de sus dirigentes políticos, lo bueno de la independencia es que su potencial intrínseco siempre está ahí. Es cuestión de darle buen uso.
Es por tal razón que es el impacto macroeconómico de las alternativas de estadidad, independencia o la supuesta libre asociación del Estado Libre Asociado (ELA) lo que hay que medir, no la concomitancia del impacto fiscal de ellas. Es de la macroeconomía que salen los ingresos al fisco. sin la necesidad de depender de fondos federales asistenciales. Por lo tanto, la estadidad es en conclusión la culminación de la dependencia en la transferencia fiscal de fondos federales estadounidenses.
La estadidad no tiene igual resultado favorable cuando se analiza su impacto económico para Puerto Rico por la absorción de la economía de Puerto Rico a la de Estados Unidos y debido al pago de impuestos federales. En lo macroeconómico, los números resulta tajantemente adversos a la estadidad.
Si la independencia fuera una alternativa desfavorable, hubiera sido rechazada por la inmensa mayoría de las naciones del mundo y no fuera hoy uno de los valores políticos,culturales, sociales y económicos más preciados como efeméride. La independencia es la principal efeméride de Estados Unidos, como lo es de casi todos los países del mundo.
Pretender darle cuerda al resorte de la estadidad con la resolución de petición de la anexión de la gobernadora, Jenniffer González Colón, y ahora con el estudio de encargo en el Senado encomendado por su presidente, Rivera Schatz, es pretender dar un propósito de cohesión a prosélitos del Partido Nuevo Progresista (PNP) descontentos con la mala gobernanza de la mandataria de turno y evitar la fuga de votos en las próximas elecciones generales por candidatos a puestos electivos y partidos políticos opositores.
Sin duda la estadidad está en uno de sus peores momentos con la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos y hay un absoluto rechazo en Washington a esa alternativa de anexión de Puerto Rico como un estado más de la unión federativa nacional estadounidense. Eso ha quedado meridianamente claro para todos.
Ese resorte de la estadidad a la que se está dando cuerda quizás lo más que pueda lograr será que una Cámara de Representantes federal dominada por los demócratas tras las elecciones de medio término que se avecinan abran a discusión fútil, no vinculante e intrascendente políticamente en Estados Unidos el asunto de la estadidad nuevamente, como en tantas veces anteriores. Pero sirve de distracción cohesiva a los anexionistas del PNP.
De modo que la única alternativa política con potencialidad viable para romper con la dependencia es la no dependencia implícitamente en su significado sustantivo y en su concepto mismo: la independencia. Es el más prometedor potencial para lograr un crecimiento y desarrollo económico nacional por lo que implica en términos soberanos y de voluntad patriótica creativa.
La dependencia fiscal de fondos federales, a expensa de las fluctuaciones y vaivenes políticos en Estados Unidos, de la que se vanaglorian los asimilistas y anexionistas, es descartable por la inherencia de sus implicaciones y hay que enfocarse en los resultados probables de impacto macroeconómico de cada una de las alternativas propuestas al régimen colonial o para su perpetuación. La independencia es lo único que nos garantiza un futuro sustentable para nuestro terruño.
El autor es periodista.







