Isabel: la historia de Isabel Rosado Morales (2025) es un libro de carácter biográfico que narra la vida y la lucha de esta líder nacionalista que falleció recientemente a los 107 años. Ada Torres Toro, la autora, ha publicado varias novelas de tema histórico entre las que se destacan:
Amores innecesarios (2021), Absenta dulce (2022) y Conticinio (2025). En ellas predomina el protagonismo femenino y, especialmente en Absenta dulce, los eventos históricos se presentan desde las vivencias y las perspectivas de las mujeres. Resulta complejo encasillar Isabel en un género particular puesto que no es una biografía tradicional. Torres Toro opta por emplear la primera persona gramatical para relatar los acontecimientos históricos que vivió larevolucionaria nacida en Ceiba, Puerto Rico, como si fuera ella misma quien los contara. Podría afirmarse que es un libro de memorias rescatadas por Toro. En él, Isabel narra su historia a un receptor anónimo; sin embargo, el final hace un llamado a la juventud para que resista por la patria, tal como ella lo hizo en su momento. La obra está estructurada en un prólogo, trece capítulos y un epílogo. Además, cuenta con una sección de textos dedicados a Isabel. Al final, también se incluyen varias biografías de mujeres nacionalistas. Junto a los sucesos históricos más relevantes para Puerto Rico y para la vida de Isabel, la obra presenta valiosas fotografías, fragmentos de cartas, poemas y biografías de otras mujeres revolucionarias que lucharon por la independencia de Puerto Rico. De esta manera se establece la historicidad de los hechos narrados frente a la ficción de que es la propia Isabel quien cuenta su vida.
Torres Toro hubiese podido enunciar este discurso utilizando la tercera persona gramatical ypublicar una muy ilustre biografía de Isabel. Sin embargo, al seleccionar la primera personagramatical el efecto es distinto. El lector recorre la vida de Isabel como si ella misma se la contara y así se identifica aún más con su lucha y sus vivencias. La autora recurre al archivo de documentos históricos —entrevistas, fotografías, relatos orales y cartas — para asumir la labor de una especie de ghostwriter, como se conoce en inglés. No obstante, en este caso conocemos a la autora que construye la voz de Isabel. Esta voz no es solo la de estarevolucionaria, sino que se convierte en el testimonio de todas esas mujeres que lucharon, igual que Isabel, por la patria, pero que sus nombres fueron omitidos de los libros de historia. En medio de la conmemoración de los primeros veinticinco años del siglo XXI, los nombres de estas mujeres silenciadas por la historiografía oficial hoy aparecen en la portada de Isabel para recordarnos que la historia también fue protagonizada por mujeres.
De esta manera el libro también narra la historia de Puerto Rico desde la década del treinta hasta la primera década del siglo XXI desde una perspectiva novedosa, mediante el intimismo de la voz de Isabel. Aquí es una mujer quien rememora los eventos históricos de los cuales ella misma fue partícipe. Como bien establece Diana Fuss, «since women as historical subjects are rarely included in “History” …, the strong feminist interest in forging a new historicity that moves across and against “his-story” is not surprising» (95).1 El esfuerzo de Ada Torres Toro por darle voz a mujeres como Isabel responde a la necesidad de forjarnos nuestra propia historia. Se trata de una historia en la que las mujeres son sujetos activos y no son relegadas a ser meras espectadoras, lo cual también ocurre en sus novelas. Hoy más que nunca autoras como Torres Toro se muestran conscientes de la necesidad de rescatar la otra cara de la historia para cuestionar las versiones patriarcales e integrar voces y experiencias femeninas.
Aquí, el lector tiene la oportunidad de conocer la versión personal de Isabel sobreacontecimientos que marcaron la historia de Puerto Rico como la construcción de la base militar Roosevelt Roads, la Revolución Nacionalista, el encarcelamiento y las torturas a las que fueron sometidas las nacionalistas y la lucha más reciente por sacar a la Marina de Vieques. Estos relatos demuestran que la vida de Isabel representa una historia colectiva de lucha y deresistencia. De esta manera, el libro no es solo una biografía, sino que se convierte en un pedazo de la memoria de quienes experimentaron la historia desde adentro y muchas veces fueron marginados.
Cabe resaltar que la obra no solo detalla la vida de Isabel, sino que menciona otros nombres de mujeres que lucharon por la libertad de la isla y estuvieron encarceladas por ello. Entre quienescompartieron vivencias con Isabel en la cárcel sobresalen Carmen María Pérez, Olga Isabel Viscal Garriga, Blanca Canales, Doris Torresola, Leonides Díaz, Monserrate Valle y Juanita Ojeda. También, hay un espacio dedicado a la reconocida figura de Lolita Lebrón. En el capítulo V titulado “Lolita”, se narra que, gracias a las presentaciones de Isabel en la ONU y las manifestaciones organizadas por Lolita Lebrón, Pedro Albizu Campos fue liberado de prisión. Se destaca también la participación de Lolita en el tiroteo al Congreso de los Estados Unidos en 1954. Aquí Isabel reflexiona sobre este evento: «Luego del ataque al Congreso, Muñoz Marín le prometió al presidente Eisenhower y al Congreso que sacaría mollero para liquidar a los“criminales irresponsables”. ¡Imagínese! ¡Llamar crimen a la lucidez de aspirar a la libertad!»(33). Contar la historia de esta manera subraya que la participación de las mujeres en momentos históricos fue clave y legitima las opiniones que ellas pudieron tener sobre los líderes políticos del momento.
En la década del treinta, el Dr. Cornelius Rhodes se expresó sobre los puertorriqueños y escribió: «“los puertorriqueños, son sin duda la raza más sucia, más vaga, más degenerada y más ladronaque jamás ha habitado este planeta. Da asco habitar la misma isla con ellos.”» (51). Estas palabras están recogidas en el capítulo VII de Isabel. Pudiésemos pensar que los años treinta del siglo XX son tiempos definitivamente pasados igual que las palabras del doctor Rhodes, pero tan reciente como en el 2024, el comediante Tony Hinchdiffe vociferó en un evento de la campañapresidencial estadounidense de Donald Trump lo siguiente: «Hay una isla flotante de basura en medio del océano en este momento. Creo que se llama Puerto Rico». La historia se repite. Parece cíclica. Y nuestras autoras, cada vez más, les hacen frente a las versiones excluyentes y coloniales. Dentro de este contexto, obras como Isabel de Ada Torres Toro cobran mucha relevancia y demuestran que la historia nos pertenece y merecemos una manera más justa de contarla.
Notas
1 Véase mi traducción de la cita: «dado que las mujeres como sujetos históricos rara vez se incluyen en la «Historia»…,no es de extrañar el fuerte interés feminista por forjar una nueva historicidad que trascienda y se oponga a la «historia de él» (Fuss 95).








